Inicio Nuestras Raíces La flor del desierto

La flor del desierto

28
0

Visitas: 10

Gertrudis Tenorio Zavala

 

Flor que solitaria crece

a las orillas del mar,

cuán apacible te mece

la suave brisa al soplar.

 

Aquí resbala tu vida

llena de tranquila calma;

aquí en tu mansión querida

dulce consuelo halla el alma.

 

Vives llena de delicias,

flor de encanto celestial,

y recibes las caricias

de la brisa matinal.

 

Mi corazón ¡ay! doliente

viene a buscar el placer

del embalsamado ambiente

que derramas por doquier.

 

Que tú en la arena mecida

sola y sin saber llorar,

no sabes lo que es la vida

cuando se ha llegado a amar.

 

Por eso en noche serena,

cuando alta la luna brilla,

tú sola calmas mi pena,

flor solitaria en la orilla.

 

Que los que nunca han llorado

ni padecen lo que yo,

dan consuelo al desdichado,

pero los que sufren no.

 

¡Adiós, blanca flor! Si un día

concluye al fin mi dolor,

revive en mi tumba fría,

no te olvides de mi amor.

 

Mérida, 1862.

 

El Repertorio Pintoresco. Miscelánea Instructiva y Amena. Mérida, 1863, p. 398.

[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.