La Ermita de Santa Isabel

By on julio 9, 2020

Un rescate histórico

Ubicada en el sector oriente del barrio de San Sebastián, en Mérida, la Ermita de Santa Isabel, hermosa construcción colonial, estuvo durante un largo período oculta a las miradas de los habitantes de la ciudad como a las de los visitantes de la urbe.

Develación de la placa inaugural de las obras de Rescate histórico en la Iglesia de la Ermita de Santa Isabel, el jardín interior de la misma, la fuente interior y la calle conducente, dotada de adoquines hasta el Arco de San Juan. El Gobernador Don Luis Torres Mesías, en representación presidencial, y personajes de la iniciativa privada y agrupaciones civiles le acompañan. El sitio de la placa se ubicó al costado norte de la base perimetral del templo.

Fue el alcalde de Mérida 1965 – 1967, Don Agustín Martínez de Arredondo, quien con visión y decisión rescató tanto el templo cristiano como su jardín interior, que se enriqueció con piezas de la época maya en un museo abierto de lo que eran los espacios internos en los que se habilitó también como una pequeña cascada. A partir de su inauguración, el flujo de visitantes dio inicio y continúa aún hoy en 2020, a más de setenta años de los hechos, como un importante atractivo turístico e histórico dentro del antiguo y jacarandoso barrio de San Sebastián.

Recorrido inaugural por los jardines interiores. Imágenes inéditas de los archivos fotográficos de “Diario del Sureste”.

Las calles de acceso, especialmente la calle 66 hasta su enlace con el Arco de San Juan en la calle 69, lucen aún ahora los adoquines franceses que se trasladaron ahí, procedentes de calles antiguas de la zona céntrica de la ciudad.

Pueden verse los soportes de los textos que explican el contenido del área. Imágenes inéditas de los archivos fotográficos de “Diario del Sureste”.

El Alcalde citado realizó la obra de proyección urbana futurística de Mérida durante sus años de ejercicio, siendo además el creador, desde su primera semana de ejercicio, de las Serenatas Yucatecas, en enero de 1965, que aún perduran en la memoria de anteriores generaciones de meridanos y los vecinos actuales del rumbo.

Luis Alvarado Alonzo

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