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ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA
Para cerrar esta trilogía sobre la Canción Yucateca transcribiré la formación de los tríos y quinteto y de las serenatas yucatecas al pie de las ventanas de la novia adorada.
El conjunto tradicional de la trova yucateca es el trío, compuesto por una guitarra que lleva la rítmica, el Tololoche (guitarrón bajo) y el requinto, un cordófono de seis cuerdas más pequeño que la guitarra común y con un sonido más agudo.
De la década de los 50, por popularización en particular del trío Los Panchos el trío yucateco se modifica a una configuración de dos guitarras y un requinto, pero a partir de mediados de los 90 las nuevas generaciones de tríos han reincorporado en su mayoría el bajo, si bien como Tololoche, Contrabajo o Guitarra Baja, tratando de rescatar el sonido rítmico yucateco en yuxtaposición al sonido melifluo del bolero del centro del país o de percusiones para asemejarse a nuevo bolero cubano.
En cuanto a la poesía, puede decirse que se distingue por su delicadeza y buen gusto, además de poseer una marcada proclividad por la temática romántica en la mayor parte de sus letras. No obstante, en muy pocas canciones se habla de fracasos o decepciones amorosas, más bien se enaltece al amor y a la mujer. A diferencia de la poesía de otros géneros vernáculos de México, en la trova yucateca las letras permanecen alejadas de la procacidad, de la vehemencia o de las aventuras y hazañas.
El marco musical que las arropa representa una amalgama ideal para transmitir tan bello mensaje, pues los músicos y compositores yucatecos siempre se han distinguido por saber encontrar las notas, la cadencia y el fraseo adecuados para los poemas que son puestos en sus manos, para reflejar fielmente el alma de Yucatán.
Entre los más connotados poetas que cultivaron y dieron forma a este género están Luis Rosado Vega, Ermilo Padrón, Ricardo López Méndez, Pastor Cervera, Luis Demetrio Traconis, Alfonso Ontiveros, Sergio Esquivel, Enrique Navarro y tantos más trovadores han hecho desde serenatas exclusivas de música propia, ya que casi siempre donde hay una guitarra, hay un compositor o arreglista musical.

En el Museo de la canción Yucateca se exhiben objetos personales, partituras, instrumentos musicales y 50 óleos de compositores, poetas e intérpretes yucatecos.
La trova es considerada “patrimonio cultural del pueblo de Yucatán”, y justamente en su honor en el Museo se han reunido diversos objetos relacionados con los máximos exponentes de este género poético musical, como Ricardo Palmerín, Guty Cárdenas, Cirilo Baqueiro Preve “Chan Cil”, Ermilo Padrón López, Juan Acereto, Armando Manzanero y Pastor Cervera, entre otros.
Mi agradecimiento para el Museo de la Canción Yucateca, que primero se instaló en lo que fue la secundaria Cisneros Cámara, para ahora contar con magna residencia que alberga lo mejor de la historia trovera de nuestro medio.

Aunque “Peregrina” es considerada la más hermosa canción compuesta por Ricardo Palmerín con letra de Luis Rosado Vega, considero que el mismo sitial debería estar otra joya de la música de Yucatán, “Aires del Mayab”, siendo el autor de la música “Pepe Domínguez”. No es tan conocida o de las más populares, pero esta canción se puede sentir muy nuestra desde los primeros acordes, además de que siempre aparece en los primeros lugares de las listas de los mejores temas compuestos en Yucatán.
Su autor letrista es el periodista y poeta Carlos Duarte Moreno, hijo del abogado y liberal Delio Moreno Cantón, en esos momentos Gobernador del Estado de Yucatán, y la señora Virginia Duarte. Nació en la ciudad de Mérida, el 15 de septiembre de 1906 y murió en la Ciudad de México el 22 de abril de 1969. Fue escritor de Teatro Regional y director de importantes medios de comunicación como el Diario del Sureste.
Convivió con nuestra generación de escritores universitarios y nos cobijó con sus enseñanzas literarias como sus alumnos, y hasta hoy lo añoramos. Su hijo Carlos Duarte Montes de Oca, también nos acompañó en las letras de esa época de los años 50; como su padre, también falleció en la Ciudad de México.
La música la realizó el compositor José ‘Pepe’ Domínguez, originario de Dzidzantún, responsable de éxitos musicales como “Aires del Mayab”, “Pájaro azul”, “Manos de Armiño”, tan solo algunas de las 150 que escribió en su corta vida, pues murió a los 49 años, con fama nacional e internacional.
“Aires del Mayab” es la mejor descripción poética sobre nuestra península yucateca, con historia y folclore en una hermosa poesía que sintetiza a Yucatán. Su título nos lleva de la mano para entender nuestro amor al suelo maya. Eso es “Aires del Mayab”, que puede transitar como “Peregrina» como canciones símbolo de nuestra tradición musical.
De igual manera, en el estado de Yucatán, nuevas generaciones se han encargado de mantener vivas las tradiciones musicales. En esta «nueva ola» destacan: Trío Trova Nova, Rodrigo de la Cadena, Grupo Yahal-Kab, Dueto «Hermanos Marrufo», María San Felipe, Trío Los Embajadores, Los Cuatro Armónicos, Emma Alcocer, Trío Despertar, Trío Semblanzas, Ensamble de Cuerdas Chan Cil del Centro Cultural de la Niñez Yucateca, Rondalla del Instituto Tecnológico de Mérida, Orquesta Jaranera del Instituto Tecnológico de Mérida, Orquesta Típica Infantil, entre otros.

Los acordes y voces de niñas, niños y adolescentes provenientes de 29 municipios recrearon las melodías de diferentes compositores de la trova tradicional en el teatro “Daniel Ayala Pérez” como parte del objetivo del Instituto de Cultura, para preservar la música trovera y la canción yucateca.
Gelsy Aurora Monseal Euan, alumna del programa Trova para Todas y Todos que se imparte en su natal Hunucmá señaló que participar en este concierto fue algo muy significativo porque la música, le gusta mucho, además de ser la primera vez que se presenta en dicho escenario y destacó la importancia de promover en las nuevas generaciones el amor por este género.
Yucatán es un semillero de músicos, escritores, pintores y aficiones ligadas al arte y a la historia, que se siguen desarrollando en su suelo y eso nos enorgullece. Aunque la ciudad se ha convertido en una gran ciudad cosmopolita, con las puertas abiertas por su tranquilidad y respeto provincial, no es la ciudad que vivimos en el siglo anterior, cuando duplicábamos la cantidad de tríos que llevaban serenata, los ejecutantes que escribían música y los gobiernos las promovían. Seguimos abiertos al turismo y dejamos ver en nuestros eventos las tradiciones: desde las mayas, hasta los nuevos ciclos culturales y teatrales que ahora tenemos. Abur.



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