Visitas: 133
Remembranza

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA
Recordé mi niñez en el Distrito Federal cuando ayer, en el 2025, en un programa dedicado a la Orquesta Danzonera de Acerina –el cubano timbalista que dio nombre a la orquesta que sigue viva–, mis recuerdos fueron a la Calzada de Guadalupe, cerca de Peralvillo, donde estaba el Smirna Club.
Anunciaba a dos grandes orquestas de la época de mediados de los cuarenta, como: Acerina y su danzonera, alternando con la Orquesta de Gamboa Ceballos, un yucateco que triunfó en el Distrito Federal con una orquesta danzonera que era, también bolerista y en México se bailaba el danzón cubano y mexicano y los boleros de ambas naciones en teatros, radio y salones de baile, que estaban cercanos a las casas de los que poblábamos el Distrito Federal, ahora Ciudad de México que ha multiplicado su población que ya suman muchos millones de habitantes.
Este viernes recordaremos a una gran figura de la música popular en México, que destacó principalmente en ritmos como danzón, bolero y música de orquestas, en general: José Gamboa Ceballos, quien nació en el año de 1920 en la ciudad de Mérida, Yucatán. Estudió mecanografía, pero, un buen día decidió que su agilidad y rapidez en la máquina de escribir serían mejor aprovechadas frente a un piano. Estudió percusiones y piano en el Conservatorio de Música de Mérida. Fue autodidacta en composición y dirección de orquesta. Durante su juventud formó parte de diversas bandas, grupos cancioneros y orquestas de baile. Hacia 1940 se trasladó a la ciudad de México y allí se dedicó a hacer arreglos y a dirigir conjuntos de baile. Su canción Tus manos blancas fue grabada por Alfonso Ortiz Tirado y muy pronto logró fama. Más tarde realizó innumerables actuaciones en radio y televisión. Entre sus canciones más conocidas están México, mi capital, Mi Mérida, Tierra de Dios, Veracruz, Vámonos a Acapulco y Villahermosa. Se decía inventor de un ritmo de baile llamado zamboleo. (Con datos de Gabriel Pareyón, Yolanda Moreno Rivas y Juan S. Garrido, foto tomada del libro Historia de la Música Popular Mexicana, escrito por Yolanda Moreno Rivas). Por otra parte, Luis Pérez Sabido nos recuerda que José Gamboa Ceballos musicalizó en 1937 la película La mancha de sangre, del pintor y cineasta Adolfo Best Maugard, protagonizada por Stella Inda, prohibida por la censura de su tiempo por considerarla la primera película maldita del cine mexicano.
La cantidad de discos grabados por Gamboa Ceballos es tan amplia que llevaría unas ocho cuartillas solo relacionarlos. De esos años 40s, cuando niño, recuerdo a las radiodifusoras que trasmitían en las ondas radiales sus arreglos musicales: el Buen Tono, la XEQ y la XEW de alcance para América Latina; y los anuncios como: “De Sonora Yucatán, se usan sombreros Tardán”; o “Al mal tiempo buena cara, si usted come con pan Lara”; o “Diez millones de Mexicanos no pueden estar equivocados”.
Eran otras épocas, cuando para ir al zócalo desde casa tomábamos el tranvía La Villa, Zócalo, y para ver a otros familiares tomábamos desde el Zócalo a Mixcoac o Tacubaya, donde terminaba la Ciudad de México. Insurgentes, una de las avenidas más largas del mundo, iniciaba en los Indios Verdes y terminaba en el parque de los Venados, enfrente del Hotel “Diplomático”, la rosticería primera de Los Pinos y el parque hundido. Como decía Pardavé; “Ay, qué tiempos, señor Don Simón”.
Gamboa Ceballos debería poseer un óleo en el Museo de la Canción de Yucatán. Abur.

Fuentes
https://www.elcuerpoaguanteradio.com.mx/programa-del-24-de-febrero-2017-jose-gamboa-ceballos/





























