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“Mi abuelo Tomás trabajaba en la canteadora del aserradero: él quitaba los bordes a las tablas para dejarlas bien afinadas. En una ocasión, al empujar la tabla, la máquina la ‘pateó’ y un pedazo de la madera le atravesó el cuerpo: le atravesó la barriga, por la espalda le salió. Fueron como veinte centímetros que cruzó la madera el cuerpo de mi abuelo. Por supuesto que murió. En ese tiempo no había tanta protección a los trabajadores. En la revista ‘Frente a la Selva’ del año 1952, que editaba la empresa MedVal, salió la nota del fatal accidente. Tiempo después, mi papá fue jefe del aserradero,” me comenta el primo de Vitico con voz tranquila esa calurosa tarde que platicamos sobre su vida en lo que al principio se llamó Campamento La Sierra.
“Mi mamá, Manuela de Jesús Medina Castillo, se casó muy joven. A los 15 años ya tenía una hija. Recién casada se la llevaron a vivir a Campeche, a casa de su suegra. Su marido era muy celoso, la trataba muy mal; me contaba ella que la encerraron en un cuarto, su comida se la dejaban en la puerta, no la dejaban salir, la tenían como si estuviera presa. ‘Mi primera hija se murió de meningitis, en mis brazos,’ me dijo en una ocasión. ‘Al nacer la segunda, tenía yo dieciocho años y me dije: esto no me lo vuelven a hacer.’ Se lo contó a su papá y éste la mandó buscar. Contrató al negro Mario Ucán, primo-hermano de mi abuelo Tomás, un tipo fuerte, golpeador que vendía telas en toda la República, que empezó a trabajar en el negocio con los hermanos Abraham y con el Capitán Castro, que fue jefe de la Policía.”
“Este negro Ucán se llevaba muy fuerte con el capitán Castro. Como te digo, era un tipo muy fuerte, no tenía miedo. Pues él fue a Campeche y rescató a mi mamá. ‘Diez minutos antes de que salga el tren para Mérida, te veo en la estación,’ le dijo a mi mamá. ‘Allá nos vemos, no vayas a llegar tarde.’ Llegada la hora, mi mamá se fue corriendo con la niña en sus brazos. No llevaba nada más que a la niña. Los hermanos de su esposo, o sea, sus cuñados, avisados por la mamá, fueron a querer quitarle a la niña, quisieron impedir que se la lleve, pero el negro la rescató a madrazos y ella se fue a La Sierra.”
“Viví en casa del negro Ucán un buen tiempo, estaba en la colonia Delio Moreno Cantón. Entonces mi mamá se divorció por carta y, ya soltera, conoció a mi papá, Omar Díaz Galaz, se casaron y nací yo. Mi papá es del puerto de San Felipe. Recuerdo que la primera vez que fuimos al puerto pasamos por Colonia, El Cuyo y Las Coloradas, hasta llegar a San Felipe. Fuimos con Luis Canto, el papá de Emita, en una camioneta de la empresa. Allá no había vehículos en ese tiempo. Fue la primera que llegó a San Felipe, aunque la dejamos en la punta del puerto, en la entrada.
“La familia de mi papá llegó a La Sierra, como te he dicho, en el 45. Mi papá era el clásico hombre tranquilo, pero mi tío Américo era medio locuaz. Recuerdo que llevaban pescado asado de San Felipe a Panabá, le ponían al caballo algo así como una X de madera y ahí se acomodaban las pitas de pescado, y ellos iban montado en sus caballos.
“Mi abuelo paterno, como ya sabes, fue Porfirio Díaz, oriundo del puerto de San Felipe. Una vez mi hermanita Minelia le pidió una foto a mi mamá de mi abuelo porque en la escuela le pidieron una foto de Porfirio Díaz. Mis hermanas son Mercedes, Tere, Minelia y Rebeca.
“Hasta 1940, solo había el campamento La Sierra; la Colonia Yucatán se estaba planeando precisamente en La Sierra. Mi mamá llegó allá siendo apenas una niña de ocho años. Mi abuelo Tomás Medina era músico y era de Tizimín, se iba a la Colonia, bueno, a La Sierra, a trabajar por épocas. Me contaba mi mamá que, cuando estaba lavando, veía pasar monos, venados, saraguatos que cuando se acercaban al campamento no se iban, no dejaban dormir a nadie con sus gritos, organizaron una batida y los cazaron como a los tres días. Eso fue antes de que haya la Colonia. Algunos dicen que lo estoy inventando, pero no, así era.
“En lo que era el billar de La Sierra, antes fue el kínder. Ahí estuvieron las primeras máquinas de la empresa.”
Continuará…
L.C.C. Vicente Ariel López Tejero





























