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Jesús ‘Chuchi’ Arjona

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La nostalgia de los buenos tiempos

Cuando salíamos de Lignum de la chamba del tercer turno a las seis y media de la mañana –nuestro trabajo era estibar las hojas ya listas para que luego las lleve el montacarga a la bodega–, lo primero que hacíamos era ir a la panadería donde Mario López (+) y el Chino Aguilar hacían unas barras que ¡uufff! estaban riquísimas. A esa hora estaban saliendo del horno calientitas. ¡Qué buenas estaban esas barras! ¿Qué no había de bueno en Colonia en aquel tiempo?” “También trabajé un tiempo con el Chino Chang –Hermenegildo Chang–, que vivía en la esquina donde vivía la familia Azcorra Pérez, en la esquina de la bomba, frente donde vivía aquel que le decían Solovino. Ese chino Chang hacía las almendritas, esos dulces que el chino salía a vender recorriendo las calles de la Colonia en sendos sabucanes –bolsas– con recipientes que contenían las almendritas. Además de baratas, estaban riquísimas. No había vuelto a probar otro dulce tan rico desde que nos quitamos de la Colonia hasta que probé los zapotitos –mazapanes– que hace doña Addy Pinto Acevedo, la esposa de mi cuñado Calandria –Mario Villafaña- y mamá de Benita Tukuch –Zoyli-,” me comenta una calurosa mañana de marzo Álvaro Jesús Arjona Alcocer, Chuchi, en la sala de su casa de la colonia Flores Magón de la isla de las Golondrinas –Cuzamil.

En la fábrica ‘Maderera del trópico’ trabajé como seis años en diferentes departamentos. Fui ‘pasarrolos’; en triplay fui ayudante de guillotina: recibía la chapa que se cortaba y la estibaba en una góndola. Pocos años trabajé en la fábrica.

Cuando me quité de la Colonia, me fui un tiempo a la ciudad de México. En la calle de Mina No. 4 de la colonia Guerrero vivía con Beto Serrato, que esa vez cuando estábamos allá sacó del torito a un cuate de Izamal. Varios paisanos estaban en ese tiempo radicando allá; aunque vivíamos en rumbos diferentes, nos frecuentábamos. Recuerdo que también estaba en esa época Paulino Bates, Jorge Núñez, Alfonso y Gaspar Marín (en la Colonia su papá era jefe en la empresa MedVal).

Recuerdo muy bien que un Año Nuevo estábamos enfiestados, festejando la llegada del nuevo año y se nos ‘gastaron’ las chevas. Alfonso fue a buscar un clandestino para comprar más cervezas, pero no se fijó al cruzar la avenida y lo atropelló un trolebús. Jorge Núñez lo auxilió,” recuerda Chuchi quién nació el 25 de junio de 1949 en Valladolid.

En otra ocasión, estábamos yendo a un festival a la Alameda, como era gratis pues fuimos. Recién habían llegado Lauro Arce y Lupita Moreno. En el camino pasamos frente a un puesto de frutas y este Lauro, como una simple bolada, intentó agarrar un plátano, pero no estaba maduro; al jalarlo, se cayó todo el racimo, lo vio el tendero y nos correteó por toda la cuadra. Nos separamos, cada quién agarro calles diferentes. Ya no fuimos al festival, regresamos al departamento y como a la hora llegó Lauro. No lo agarraron, a nadie. Nos salvamos porque el dueño de la frutería salió a corretearnos con un machete.

Un tiempo nomás estuve viviendo en la Capital. Regresé a Colonia un tiempo y de ahí me fui a Veracruz y me enlisté en la Secretaría de Marina (SEMAR) como Marinero de Servicios Especiales. Era yo sastre, confeccionaba los uniformes de los cadetes, estaba en tierra, no me embarcaba. Bueno, pues como dos años trabajé en la SEMAR y de nuevo regresé a Yucatán. Esta vez me quedé un tiempo en Mérida, trabajé en el taller de sastrería de uno que le decían el Bullas, que estaba por la calle 42 sur. Luego me fui a Cozumel, trabajé con un señor que se llamaba Reyes Pinto que tenía una sastrería y tenía incluso un almacén. También poco tiempo estuve trabajando con él; ahora ya no le hago a la sastrería. Solamente reparo o ajusto las prendas de mis familiares.

¿Quién me enseñó? Yo aprendí la sastrería muy joven en la Colonia. El que me enseñó fue un señor sastre, un chingón: don Polito Moguel, el papá de Jorge -el cazón-, Carlos -el begue-, y Polo. Él me enseñó,” comenta serio. Sin titubear, mirándome fijamente, dice: “Don Polito era de verdad un chingón,” me dice al tiempo que levanta el puño con el pulgar hacia arriba.

¿Qué recuerdos tengo de Colonia? Mmm… Pues allá estudié la primaria; mis maestros fueron Yolanda Carballo, Thelma Antuña, Rosita Rincón, Armando Conde y Porfirio Matos son los que recuerdo. Mis contemporáneos fueron Francisco Polanco -pachulito-, Rafael Serratos –coco-, Antonio Tello, Jaime Contreras, mi concuña Addy Pinto, Cruz y Magdalena Contreras.

L.C.C. ARIEL LÓPEZ TEJERO   

Vicentelote63@gmail.com

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