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Geezer Butler, el verdadero letrista en Black Sabbath

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La grandeza de Black Sabbath se fue edificando a lo largo de la década de los 70s, con una propuesta inédita hasta entonces, un sonido jamás antes escuchado en el rock, con letras dramáticas, contestatarias, de denuncia, y de terror. Tony Iommi en guitarra, Geezer Butler en bajo, Bill Ward en batería, y Ozzy Osbourne en la voz, dieron vida a una colección de álbumes que en conjunto son como una biblia musical y lírica de genial rock duro.

Sus seis primeros álbumes – “Black Sabbath” (1970), “Paranoid” (1970), “Master of Reality” (1971), “Vol. 4” (1972), “Sabbath Bloody Sabbath” (1973) y “Sabotage” (1975) – son piezas claves en el desarrollo de un estilo que pronto sería denominado como heavy metal.

Los dos siguientes, “Technical Ecstasy” (1976) y “Never Say Die” (1978), no estuvieron a la altura de los anteriores; sin embargo, forman parte de la sagrada discografía de la era con Ozzy Osbourne.

Un dato muy interesante es que fue Terry Geezer Butler quien escribió las letras de aproximadamente el 90-95 por ciento del repertorio clásico de Black Sabbath con Ozzy, precisamente de 1970 a 1978, es decir, alrededor de 60 de las 67 canciones publicadas en sus ocho primeros álbumes de estudio.

El bajista de Black Sabbath asumió el rol de letrista principal en la banda por descarte: ningún otro miembro quería o podía hacerlo. Esto él mismo lo ha confirmado en diversas entrevistas, e incluso en su libro de memorias “Into the Void”, donde el bajista ha reflexionado sobre la evolución de sus temáticas, el cansancio acumulado al final de la era con Ozzy Osbourne, y el inmenso alivio que sintió al ceder el puesto a Ronnie James Dio cuando este se unió a la banda a finales de 1979.

Tuve que escribir las letras principalmente porque Ozzy Osbourne no quería hacerlo, aunque el éxito de la banda fue la suma del aporte de todos, de Ozzy, Tony Iommi, de Bill Ward y el mío. Ozzy, por ejemplo, tenía una facilidad para crear melodías al instante, que lograba fueran pegadizas. Ozzy era un genio, creaba las melodías con tanta facilidad… Para él, era natural«, detallaba Butler. Por esto el artista nunca sentía la necesidad de corregir o criticar el trabajo de Osbourne, de alguna manera, estando los dos en su salsa, lograban hacer historia. Además, trabajaban tan bien juntos que las cosas fluían entre ellos, se podría decir que sus artes se complementaban.

Amante voraz de la lectura, Butler intentó siempre poner antes el realismo contra la fantasía, describiendo sus propias letras como políticas, cotidianas, de ciencia ficción, religión y salud mental.

Muchas de las canciones eran advertencias sobre el ocultismo, aunque temas como «Black Sabbath» nacieron de sus pesadillas y lecturas de magia negra. Quiero dejar claro que la banda no promovía el satanismo, sino que sus letras servían como advertencias en contra de sus peligros. Esa era la intención detrás de canciones icónicas como «Iron Man», que trata metafóricamente sobre Jesucristo regresando a la Tierra para buscar venganza.

El bajista y letrista de Black Sabbath, ha revelado que el éxito de la banda fue la suma del aporte de todos, de Ozzy Osbourne, de Tony Iommi, de Bill Ward y de él mismo, pues lograban hacer historia. Además, trabajaban tan bien juntos que las cosas fluían entre ellos; se podría decir que sus artes se complementaban.

Geezer no solo es uno de los más grandes bajistas del género, sus letras también conformaron los mejores temas de la banda. Esto que se puede admirar de diferentes maneras, con palabras, publicaciones, vídeos, covers, etcétera. «Con la cantidad de las bandas a lo largo del tiempo, especialmente bajistas, suelen nombrarme como una de su más grande influencia. Muchas de las líricas que usan las bandas de hoy en día están influenciadas por la esencia temprana de Sabbath«.

Hacia finales de la década de 1970, Butler se sentía sumamente frustrado al proponer ideas. Ozzy estaba tan afectado por el abuso de sustancias, que no entendía sus conceptos, o simplemente ya ni se molestaba en leerlos. Esto fue escalando hasta que, durante la grabación del álbum “Never Say Die” (1978), sintió que sus letras habían llegado a un callejón sin salida y ya no le quedaba absolutamente nada nuevo sobre qué escribir. “Fue un alivio de la llegada de Ronnie James Dio en 1979, un auténtico «alivio increíble», ya que me permitió desentenderme de las hojas de papel y concentrarme puramente en tocar el bajo.” Butler celebró el enfoque de Dio, destacando que el estilo del nuevo vocalista era de tinte surrealista y lleno de fantasía (magia y dragones), algo muy alejado de sus propios textos sociales. Como broma interna, mencionó que la única regla que le pusieron a Dio para el segundo álbum (Mob Rules) fue: «Nada de arcoíris ni dragones«.

En una entrevista reciente, aclaró que no le costaba escribir las letras. En la escuela, las asignaturas de Literatura y Redacción siempre se le hicieron fáciles. Comentó que, de los miembros de la banda, él era el que más leía, que si no estaba leyendo, escribía historias cortas o poesía.

El letrista tenía una agilidad innata para escribir, la inspiración le venía en los momentos menos esperados. En una ocasión, el bajista cuenta que la inspiración le llegó en forma de un fantasma. Geezer se despertó porque sintió una presencia en la habitación y, aunque se asustó, como cualquier otra persona en el mundo, fue el incentivo que necesitaba para escribir “Black Sabbath”. Lo que es gracioso es que luego se reveló que fue el último tema en que Ozzy Osbourne colaboró antes de dejarle la tarea a Butler.

YouTube Video

https://www.youtube.com/watch?v=B26CbbCofZg

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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