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Quienes amamos el dibujo, y sobre todo las caricaturas, tenemos una deuda con don Francisco Ibañez, creador de “Mortadelo y Filemón”, para quien una vida sin humor sencillamente no sería vida sino un vía crucis tremendo y espantoso, imposible de llevar, algo que ni siquiera es capaz de concebir.
El maestro nació un 16 de marzo de 1936, desarrollando a través de su vida a diversos personajes del cuento infantil, como Rompetechos y el Botones Sacarino, siendo sus primeras participaciones profesionales en la revista «Pulgarcito», en 1958. A partir de aquí, durante la década de los 60 publica en diferentes medios sus mejores creaciones, entre ellas «La familia Trapisonda«, «13«, «Rue del Percebe«, «Rompetechos» y «Pepe Gotera y Otilio«.
Su fama la logra con la creación de “Mortadelo y Filemón”, la pareja de detectives que lo convirtió en una leyenda viva del tebeo en España. Nacida en 1958, se mantuvo 10 años como una serie de historietas humorísticas cortas, hasta que en 1969 empezaron las aventuras largas de 44 páginas, si bien se siguieron haciendo historietas cortas.
Un mérito que vale la pena destacar es que a través de sus personajes inolvidables y sus historietas no solo ha enseñado a leer a varias generaciones, sino que ha ido caricaturizando de forma pormenorizada el día a día de España. Además, su talento como dibujante lo ha convertido en una referencia obligada como un grande del movimiento, las expresiones y la caricaturización.
Ibáñez lleva más de cincuenta años dibujando prácticamente a diario, manteniéndose como un hombre risueño y parlanchín, aunque a sus ochenta y cinco años, Ibáñez tiene hechuras de niño pequeño, de anciano que se resiste a crecer y que, sobre todo, se niega a jubilarse.

Don Francisco se siente orgulloso de ser identificado como un consumado humorista, ya que si la vida le ha enseñado algo es que existe mucha gente que tiene una gracia espantosa, a la que se le podría llamar humorista, personas que en las reuniones te revuelcas de risa con ellos; sin embargo, esa misma persona, si tratara de hacer una historieta, de traspasar su humor al papel, pues ese humor se le atascaría.
En cambio, él considera tener poca gracia en lo personal, pero muy exitosa en lo profesional. “A veces mi mujer me dice que tienen razón los que creen que él es un genio, porque en su casa tiene un genio que no hay quien te aguante,” señala divertido.
Para el maestro el humor es simplemente humor, y se acabó. El humor puede abarcar temas como la vida cotidiana, la política, el deporte, incluso la guerra. Pese a ello admite que trata de no tocar en las historietas algunos temas, como las mil y una guerras que sigue habiendo hoy día por el mundo, cosas tristes.
A don Francisco Ibañez le gustaría que sus cómics que se publican en Europa también se publicaran en China, ya que entonces tendría tres mil millones de clientes potenciales. “Me comprometo a coger todas las historietas y achinarles los ojos a los personajes con tal de que lo podamos vender allí, que sería una maravilla,” dijo entre risas.
RICARDO PAT




























