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Feminicidios: Asignatura Pendiente
Los críticos del IV Informe presidencial se han ocupado coincidentemente en la economía, el affaire Trump, las mentiras de la tesis del tramposo, los ceses en el gabinete, pero han olvidado los desastres que se registran en el campo de la salud pública, como la mortalidad, en particular.
Lamentablemente, la situación de los feminicidios en el país es muy vulnerable al subregistro por razones culturales o de política.
Ahí tienen los casos de las fosas clandestinas, por ejemplo, de Tetelcingo, Morelos, en las que se han encontrado 100 y más cuerpos, entre el 23 de mayo y 3 de junio pasados, la mitad de ellos correspondientes a mujeres, incluyendo niñas. Son fosas utilizadas por criminales particulares y sicarios gente del gobierno.
“Es así como se constata que el Estado tiene sus propias fosas clandestinas”, declaró a la prensa Javier Sicilia.
En la compleja problemática de los feminicidios tienen que ver la trata de personas, las desapariciones forzadas, la prostitución, la pobreza, el desempleo, la clandestinidad, la baja escolaridad y la disfuncionalidad de la familia, añado.
Así, también han aparecido muchas fosas en entidades críticas como Guerrero, Chihuahua y Tamaulipas con iguales posibilidades de víctimas femeninas que permanecen en el anonimato, con la complicidad de las dependencias judiciales.
Ilustra el factor de sesgo estadístico el ejemplo de la matanza reciente en Chamula, Chis., con numerosos muertos, donde la población se opuso al ingreso de la prensa y autoridades para efectuar las averiguaciones pertinentes.
La abogada Mayela Ruiz Madrazo de la ONG Uka Nuiwame señala que: “La situación de los feminicidios en México es muy grave porque están aumentando de forma alarmante”. Pone como ejemplo que: “En el período de 2007 a 2012 se cometieron 1,909 feminicidios en el país, lo que representa una tasa de 3.2 crímenes por 100,000 mujeres, que coloca a México en el sexto lugar de frecuencia en el mundo”.
Verónica Cruz Sánchez, del Centro de los Libres de Información en Salud Sexual, sostiene que “Guanajuato es la segunda entidad con más feminicidios en el país”. Y explica una serie de razones culturales de los guanajuatenses de tipo misógino (el “machismo”, en general).
Evangelina Flores Ceceña y María del Carmen Pérez, de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, documentaron 101 feminicidios ocurridos entre 2003 y 2014.
En 2014, la CNDH de Morelos planteó que entre el año 2000 y junio de 2013 se reportó 530 casos de feminicidio, participando Cuernavaca con 106.
Lo escalofriante, digo, del caso del testimonio de Morelos es que las víctimas sufrieron durante el sacrificio agresiones extremas, estrangulación, decapitación, mutilación y violencia sexual, con maltrato aún después de haber sido asesinadas, lo que denota crueldad, odio, saña y desprecio hacia el género femenino. Muchas de estas víctimas ya habían solicitado apoyo y justicia a las autoridades, sin que se les prestara un mínimo de atención o respuesta. La neta, cuatachos, perdonen mis lágrimas furtivas.
Ranulfo Manuel Galván Castañeda, del Instituto Mexicano de Psicología Jurídica, señaló que, en Puebla de 2007 a septiembre 2015, se produjo 30 casos posibles de feminicidio y 128 de suicidio. Lo más grave de estos casos es que se desconoce la existencia de protocolos forenses y guías técnicas para realizar necropsias con perspectivas de género.
En 2015, Organizaciones de Salud y Género de Querétaro argumentaron que ese año ocurrieron 19 feminicidios con extrema violencia y exposición pública de los cuerpos de las víctimas.
Para sentarse a llorar mis estimados, o para levantarnos. para sumarnos a la lucha con denuedo, para exigir interés de las autoridades en el problema.
Lo anterior nos lleva a reflexionar que se hace necesario que debemos estudiar y difundir el problema de los feminicidios por nuestros propios medios, en virtud de que el Estado parece demostrar que se trata de un fenómeno social secundario.
La información oficial
Consultando cifras oficiales del problema, encontramos finalmente que entre 2013 y 2015, a mediados del régimen peñista, 6,488 mujeres fueron asesinadas, según datos desprendidos de las estadísticas del Inegi. Lo que supone un 46% más que en el período entre 2007 y 2009. Importantísimo.
El Estado de México registró 1,045 homicidios de mujeres en los últimos tres años. Le siguen Guerrero, Chihuahua, CdMx, Jalisco y Oaxaca, con 512, 445, 402, 335 y 291 asesinatos de mujeres, respectivamente, en el mismo período.
Otras entidades que de 2013 a 2015 registraron un elevado número de estos crímenes, por encima de 200, son: Tamaulipas, Puebla, Veracruz, Nuevo León, Michoacán, Guanajuato, Baja California y Coahuila.
En seis años, más de mil 900 mujeres y niñas fueron asesinadas de forma violenta en México, y casi la mitad de ellas con armas de fuego. Esto ubica a nuestro país, junto con otras nueve naciones latinoamericanas, entre los 25 países con la mayor tasa de feminicidios del mundo, y en el top ten de los que se cometen con disparos de armas.
Exijamos a EPN qué razonamientos al respecto puede ofrecernos.
Gilberto Balam Pereira





























