Diario del Sureste https://www.diariodelsureste.com.mx La buena lectura, el periodismo leal, digno y honorable, siempre en busca de la belleza y puesta en alto de nuestro Mayab, el Mayab en sus manos. Fri, 27 Nov 2020 03:14:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.3.2 Nicolás Guillén, Obra Poética 1958 – 1972 – XCIV https://www.diariodelsureste.com.mx/nicolas-guillen-obra-poetica-1958-1972-xciv/ https://www.diariodelsureste.com.mx/nicolas-guillen-obra-poetica-1958-1972-xciv/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:14:00 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39320 XCIV FIN

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XCIV

FIN

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La península que surgió del mar – VI https://www.diariodelsureste.com.mx/la-peninsula-que-surgio-del-mar-vi/ https://www.diariodelsureste.com.mx/la-peninsula-que-surgio-del-mar-vi/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:14:00 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39304 VI

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VI

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Anales Históricos de Campeche – XXXIX https://www.diariodelsureste.com.mx/anales-historicos-de-campeche-xxxix/ https://www.diariodelsureste.com.mx/anales-historicos-de-campeche-xxxix/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:24 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39327 XXXIX

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Historia de un lunes – XLIII https://www.diariodelsureste.com.mx/historia-de-un-lunes-xliii/ https://www.diariodelsureste.com.mx/historia-de-un-lunes-xliii/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:23 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39368 XLIII FIN DE TEMPORADA Concluyó la temporada veraniega, como conocemos aquí en Yucatán esa época que se gasta la gente en las playas disfrutando del mar, el sol y de la brisa. Generalmente la temporada dura un par de meses al año: julio y agosto, meses de vacaciones de los chicos, días de gloria que […]

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XLIII

FIN DE TEMPORADA

Concluyó la temporada veraniega, como conocemos aquí en Yucatán esa época que se gasta la gente en las playas disfrutando del mar, el sol y de la brisa. Generalmente la temporada dura un par de meses al año: julio y agosto, meses de vacaciones de los chicos, días de gloria que ningún niño olvida jamás.

¡Qué momentos!, ¡Qué cambio de vida! En la playa hacen de todo menos estudiar.

En mis pesquisas en viejos rotativos atesorados en la Hemeroteca del Estado, la primera vez que me topo con la palabra “temporada” es en “La Revista de Mérida” del 12 de marzo de 1870. Pero esto no significa que ya antes los meridanos no se pasaran largas o cortas vacaciones en la playa, especialmente en los meses de calor. En aquellos remotos tiempos la costa escogida por los vacacionistas era Sisal. Faltaban años para que Progreso llegara a ser el primer puerto del Estado. El inicial anuncio que me he hallado en lo referente al alquiler de cuartos en Sisal data de 1849 y aparece en el “Boletín Oficial del Gobierno del Estado”. La anunciante, Pilar Elizalde, ofrece “proporcionar lo necesario para recibir a los huéspedes que quieran favorecerla con su asistencia, donde recibirán el mejor trato”.

Ignoro si antes de esa fecha o en los tiempos coloniales los yucatecos pasaban vacaciones en las playas. Pocos meses más tarde aparece en el mismo “boletín” la competencia: los Sres. Castillo y Peniche anuncian su posada en Sisal, asegurando cobrar “precios módicos” a sus huéspedes.

No es sino hasta el 16 de septiembre de 1861 (fecha bastante extraña para vacacionar en la playa) en que el Sr. Agustín Montalvo y Cía. proclama en el “Boletín Oficial del Estado de Yucatán” que cuenta con casa en el Puerto de Progreso donde se encontrará “esmerada asistencia, sin dejar que desear nada a las personas que se dignen honrarla y favorecerla.”

Es, sin embargo (ya lo he dicho líneas arriba), en un anuncio aparecido en la “Revista de Mérida” cuando por primera vez escucho el término “temporada” que hemos adoptado desde entonces.

Un señor, Carlos Sauri, avecindado en Sisal, “alquila magnífica casa con paredes altas y techos de guano (sic.) que consta con una espaciosa sala con suelo de ladrillos y cuarto a la cabeza.” Añade que también cuenta con cocina, patio y pozo, que está situada en una calle buena y que dista solamente dos cuadras del mar. El título de su anuncio reza: “Para la temporada de baños en Sisal”. Un año más tarde, un señor B. Mendezona anuncia la apertura de un hotel en Progreso “media cuadra al poniente de la Aduana Marítima”. Asegura que el establecimiento cuenta con “dos hermosos botes de que pueden hacer uso a cualquier hora del día o de la noche” los huéspedes. Su anuncio se publica en “La Revista de Mérida”.

En este mismo periódico, el 21 de mayo de 1878, un anuncio con el título de “La Temporada” lo que nos da una idea de que el término ya estaba generalizado en el Estado.

Enterémonos del contenido: “Continúa la animación en nuestro moderno puerto de Progreso, y la alegría consiguiente a la aglomeración de familias allí con motivo de la temporada. Pero tienen las más de ellas un sufrimiento que no deja de ser grave para la salud y el gusto, que es el de beber agua muy mala. Allá se lleva agua de tres distintas procedencias: agua llamada de “Ruíz”, agua del “Holché” y agua del “Cenote”. Todas son pésimas o insalubres.” Me ha asombrado, sin embargo, que se hable de “temporada” en el mes de mayo, y no en julio o agosto. En fin, las costumbres pueden cambiar.

Siempre de la misma “revista” he copiado el primer anuncio, no de una renta, sino de la venta de una casa en la playa. Leemos: “Se vende una casa de palmas con un corredor de teja galvánica, situada en la Ciudad y Puerto de Progreso, media cuadra al oriente de la Plazuela del Rancho Yaxactún y una cuadra de la orilla del mar. Es inmejorable para la temporada de baños. Del precio y condiciones informa D. Eutimio Vena, Calle 59 Núm. 577.” (Mayo 11, 1898).

Las jornadas a la playa en aquellos tiempos devenían una odisea. Se viajaba en ferrocarril o en carretones o desvencijados coches por los pésimos caminos construidos por el gobierno o los hacendados. Pero todos estos sacrificios bien valían la pena, sobre todo para los muchachos. En sus inéditas “memorias”, el maestro Gustavo Río Escalante nos habla de los años 80 o 90 del pasado siglo “cuando él contaba con sólo 12 años de edad”. Era un asistente habitual a la “temporada de verano”. De sus experiencias recojo algunos párrafos para solaz del lector: “Después de muerto mi padre, hacíamos la temporada en una casa de paja, en Yaxactún, donde no había más que unas cuantas casas. Progreso era muy pequeño, pero el viaje para nosotros era una gran ilusión.” Más tarde añade: “A las seis llegaba la carreta y cargaba con todo el equipaje para llevarlo a la estación del tren. Nosotros íbamos en un coche y los sirvientes a pie… Como era un viaje que hacíamos cada año, todo él estaba lleno de emociones para volver a ver el camino, la ciénaga que era muy grande… Y cuando pasaba el tren por el puente, nos parecía algo extraordinario… Como dije anteriormente, Yaxactún era un pueblo con unas cuantas casas de paja. No tenía más que dos casas de madera y teja, la de Don Raymundo Cámara y la de Don Manuel Cirerol… Desde luego, todas las calles eran de arena blanca y limpia porque no había tráfico en el puerto… En la esquina de la estación del tren estaba la chocolatería del viejo Pacheco, mestizo, pero de barbas con aire señorial”. Alude don Gustavo a muchos aspectos curiosos de esas remotas temporadas que el espacio me impide transcribir.

Quiero, con todo, concluir con unas palabras suyas más: “¡Ah! Cuando después de la temporada regresábamos a Mérida en el tren de la tarde, y algunas veces llegábamos al obscurecer, causaban impresión las calles de Mérida, angostas y llenas de agua de las lluvias del mes de agosto. Llegábamos tristes y, sobre todo, pensando que al otro día, primero de septiembre, había que ir al colegio, y como yo nunca fui buen estudiante, esto me desagradaba en alto grado.”

Si el maestro Gustavo Río Escalante nos ofrece una pintoresca visión de las temporadas veraniegas de fines del siglo pasado, no menos sugestivas son las impresiones del escritor Leopoldo Peniche Vallado quien en su libro “Teatro y Vida” dedica un artículo al mismo tema bajo el rubro de: Psicología del “temporadista”. Claro, ya ha transcurrido un cuarto de siglo, pues Peniche Vallado comienza por ilustrarnos acerca de las temporadas a partir de 1915. Escribe: “¿Qué hacían los temporadistas de 1915? La vida que llevaban era sencilla y amable. No bien amanecía se reunían en la playa a tomar el imprescindible baño de mar, tras una hora de natación, se concentraban nuevamente en sus domicilios respectivos para ingerir el desayuno.” Añade que después se entregaban los temporadistas a leer los periódicos llegados de la capital “mientras los muchachos se reunían con sus amiguitas a matar alegremente el tiempo en alguna de las casas de la vecindad.” Habla de hamacas y de siestas, de paseos vespertinos por la playa, “un incesante ir y venir de gentes a lo largo de la ribera en el que participaban todos sin distinción de sexos ni edades.” Por último, cuando comenzaba a reinar la obscuridad, el retorno a las casas, “donde a la luz de un quinqué de viento se improvisaban amenas reuniones en las que se jugaba a la baraja y se platicaba sobre cosas frívolas y alegres.” Agrega que en las noches de luna los jóvenes se reunían en la playa a interpretar canciones acompañados de sus guitarras.

Pero esto ocurrió en 1915. Hoy, casi ochenta años más tarde, aunque se conservan algunos hábitos de las viejas temporadas (las señoras entretenidas con sus juegos de mesa, los señores descabezando una siesta en su hamaca colgada en el porch, los jóvenes reunidos alrededor de altas fogatas mientras rasgan sus guitarras y entonan esa infame música de moda que suele alebrestar nuestro espíritu, los paseos por la playa, etc.), nuevas costumbres han irrumpido en la antes tranquila atmósfera de las vacaciones en la playa.

Ahora los muchachos también asisten a las discos, a la “Bin Bon Beach”, llevan sus ruidosos radios a cuestas, conducen motocicletas sobre la misma playa, con peligro de causar una desgracia, y las vacías botellas de cerveza están esparcidas por todos lados.

Sí, porque la helada cerveza es compañera fiel del actual temporadista, al igual que el Bacardí y el coco-fitz. No faltan, por cierto, el pescado frito y el ceviche.

El malecón, por ejemplo, no es nada sino una gran cantina. Ha perdido su viejo aire veraniego de hace unos años, en que era paseo obligado de los jóvenes por las noches.

También nos quitaron aquel tranvía (el “carrito”) que hasta los años cincuenta y sesenta recorría las tranquilas calles progreseñas, los arenales, etc., desde el cual podía contemplarse el mar en toda su belleza.

Pero mucho de esto pertenece al pasado, una época tranquila e inolvidable, a las antiguas temporadas, cuando todo era accesible y barato. Progreso, las playas, y los otros puertos que también reciben veraneantes, son hoy muy otra cosa de lo que fueron en los buenos tiempos.

(3 de septiembre de 1991)

Roldán Peniche Barrera

Continuará la próxima semana…

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Los Cheneros en Yucatán – XLIV https://www.diariodelsureste.com.mx/los-cheneros-en-yucatan-xliv/ https://www.diariodelsureste.com.mx/los-cheneros-en-yucatan-xliv/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:23 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39363 XLIV

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XLIV

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Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Yucatán – VII https://www.diariodelsureste.com.mx/boletin-de-la-escuela-de-ciencias-antropologicas-de-la-universidad-de-yucatan-vii/ https://www.diariodelsureste.com.mx/boletin-de-la-escuela-de-ciencias-antropologicas-de-la-universidad-de-yucatan-vii/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:23 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39353 VII “CALCEHTOK DESDE LA PERSPECTIVA ARQUEOLÓGICA” Continuación… METATES Y HALTUNES (1) Es importante mencionar la gran cantidad de metates o “muelas” que se hallan en superficie; en las cámaras tres y cuatro se registraron un total de 36 entre completas y fragmentadas. Se trata de metates ápodos hechos generalmente sobre grandes bloques de piedra producto […]

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VII

“CALCEHTOK DESDE LA PERSPECTIVA ARQUEOLÓGICA”

Continuación…

METATES Y HALTUNES (1)

Es importante mencionar la gran cantidad de metates o “muelas” que se hallan en superficie; en las cámaras tres y cuatro se registraron un total de 36 entre completas y fragmentadas. Se trata de metates ápodos hechos generalmente sobre grandes bloques de piedra producto de los desprendimientos de las bóvedas. Estos implementos son un indicador de las actividades domésticas, tomando en cuenta que los antiguos ocupantes de la cueva aprovecharon las fuentes de agua proporcionadas por los goteos de las estalactitas y escurrimientos de la bóveda kárstica. En la gruta se localizaron tres haltunes que fueron utilizados también como recipientes para almacenar agua.

PETROGLIFOS

La mayoría de las manifestaciones del arte rupestre en la península ocurren sin duda en numerosas cuevas en las cercanías de la sierra del Puuc, al sur de Oxkutzcab y Calcehtok. Los petroglifos representan motivos muy importantes dentro del ámbito arqueológico; sin embargo, existe el problema de su fechamiento y esto se debe, en gran parte, a que se hallan grabados en rocas producto de formaciones geológicas sin asociación cultural de otro tipo. Cuando los petroglifos se encuentran ligados a otros elementos culturales (cerámica, lítica, etc.) se hace menos difícil conocer su temporalidad. Otro de los problemas en los grabados es la explicación de su significado o simbolismo. Según Dubelaar (s/f), hay tres tipos de interpretación:

  • Pictórica, que refleja directamente la actividad realizada por el hombre,
  • Significativa, en la que se toman en cuenta diseños geométricos o abstractos lo que permite concluir que los artistas han dado un significado simbólico a las figuras; una función simbólica puede estar detrás de los dibujos naturales
  • Social, que refleja la función general de una comunidad para expresar sus ideas religiosas o de algún otro tipo.

Muchos autores están de acuerdo en que los petroglifos son figuras muy significativas que frecuentemente se encuentran en lugares aislados y distantes de asentamientos prehispánicos.

El estudio de los grabados en roca presenta problemas metodológicos, y algunas veces son figuras que no contienen un mensaje explícito.

DESCRIPCIÓN DE LOS PETROGLIFOS DE LAS CÁMARAS TRES Y CUATRO (fig. 3)

El petroglifo número uno (fig. 4a, foto 2) se localiza en la cámara tres y se trata de una cara redondeada grabada en una roca caliza; está a 20 m. del acceso actual; es una figura antropomorfa que tiene un diámetro de 15 cm., y es muy semejante a uno fotografiado por Hatt (1953: lám. 2, fig. 1) en la gruta de Loltún.

El petroglifo número dos (fig. 4b, foto 3) está a poca distancia del número uno, a una altura de 82 cm.; su diámetro aproximado de 26 cm. parece representar una cara pero, debido a la erosión de la roca, es difícil distinguir el ángulo de la cara; a pesar de esto, se nota claramente la línea de los ojos y la boca, y una línea que semeja la nariz.

El petroglifo número tres (fig. 4c, foto 4) fue registrado por Hatt (ibid: lam. 2, fig. 2), aunque no lo ubicó; es una representación esquemática que tiene en la parte superior un elemento geométrico de forma circular; a ocho cm. de éste, en la parte inferior, hay una serie de líneas verticales y horizontales separadas en grupos de tres y en algunos casos de cuatro. Se distinguen un total de 32 líneas, aunque en la figura que presenta Hatt el grabado parece tener más, pero actualmente no pueden distinguirse debido a la erosión, así como a la destrucción de que ha sido objeto.

El grabado número cuatro (fig. 4d, foto 5) se encuentra muy erosionado; sin embargo, aún conserva una serie de líneas horizontales paralelas formando una pequeña “escalera” de 23 cm. de alto en cuya parte superior se nota una pequeña cara de 10 cm. de diámetro; este petroglifo es semejante al reportado por Vázquez Pacho (citado en Strecker, 1984: 22) en la cueva que él llamó “Petroglifos”; cercana al poblado de Oxkutzcab.

El petroglifo número cinco (fig. 4e) parece representar la figura frontal de una calavera dejando ver las cuencas de los ojos y de la nariz y los dientes. Estos están mejor conservados, pese a la erosión que la roca presenta en ambos lados. En los extremos de la mandíbula presenta unas protuberancias que parecen ser bigoteras; bajo los dientes, en el extremo derecho aparecen tres líneas de diferentes tamaños (8, 15, y 17 cm.). Del lado derecho hay un grabado que está relacionado directamente con una representación consistente en dos bandas serpentinas, las cuales no pueden verse muy claramente debido a la erosión de la roca.

En el costado derecho superior del grabado anterior encontramos la representación de los ojos y nariz de una figura (fig. 4f).

El petroglifo número siete (fig. 4g, foto 6) se encuentra esculpido en una roca en cuya parte superior hay cuatro metates. El grabado es una cabeza antropomorfa en la que se observa muy bien los ojos y la boca; fue reportado por Hatt como la cabeza de un mono. Esta es una representación muy bien conservada debido a que su ubicación es lejana al camino que usualmente utilizan los visitantes de la gruta.

El grabado número ocho (fig. 4h, foto 7) es una figura zoomorfa que fue esculpida aprovechando la formación natural de la roca; parece representar la cabeza de un mono. Se localiza en la cámara número cuatro y tiene una longitud de 28 cm., 24 cm. de ancho y 6 cm. de grosor. Este petroglifo fue reportado por Mercer (Op. Cit.: 30 fig. 7) y Bonor (Op. Cit.:26, fig. 4).

Existen muchos indicios de que los grabados y pinturas rupestres están relacionados con cultos religiosos que tuvieron lugar allá (Strecker, 1985: 20). En las cuevas mayas es frecuente encontrar representaciones de caras, pero no hay una interpretación clara y precisa de su función; pueden representar el culto a una deidad, o bien un símbolo religioso. En cuanto a las representaciones esquemáticas, son figuras que presentan mayores problemas de interpretación por la composición de motivos que lo conforman, ya que muchas veces son símbolos que manifiestan ideas que son difíciles de comprender.

CONSIDERACIONES FINALES

La gruta de Calcehtok jugó un papel importante para los diferentes períodos de ocupación prehispánica, colonial y moderna. Durante la época prehispánica esta gruta pudo servir como un recinto ceremonial; prueba de ellos son las vasijas que se encuentran en la cámara 10, pero también pudo servir para actividades productivas y domésticas, esto se puede corroborar por la gran cantidad de metates y algunos haltunes que hay en la gruta, principalmente en la cámara cuatro; la mayor concentración de ellos está cerca de las fuentes de agua, las cuales servían para satisfacer las necesidades vitales de sus ocupantes.

En cuanto a las vasijas abiertas de gran volumen de captación, del tipo Muna pizarra, se puede inferir que sirvieron como receptores de agua ubicados en lugares fijos bajo goteos de las estalactitas o bajo columnas rotas a propósito para obtener nuevos goteos y enriquecer de esta manera las fuentes de agua, como ocurre en otras grutas como Loltún (Velázquez, 1981: 139).

Durante la Guerra de Castas (1847) este sitio sirvió como área de refugio. En épocas posteriores (Cuy Vergara, Op. Cit.), en el año de 1902, cuando en Yucatán había mucha inquietud política por las tensiones prerrevolucionarias, se refugiaron en la gruta muchos vecinos del poblado de Calcehtok. En 1914, con la llegada del ejército de General Salvador Alvarado a Yucatán, se dieron algunos conflictos armados y el sitio se convirtió de nuevo en un seguro refugio. También en 1923, en la época de crisis política encarada por Felipe Carrillo Puerto, la gruta dio asilo a los habitantes de las comunidades cercanas. Finalmente, en 1930, cuando hubo choques entre políticos, se ocultó en ella gente de Opichén.

Por otra parte, es importante mencionar el aprovechamiento de la arcilla para la fabricación de las vasijas, la obtención del suhuy ha (“agua virgen”) para ceremonias religiosas, el material pétreo, el uso de cavidades para actividades religiosas, y el aprovechamiento del sitio como un área de refugio y/o habitación.

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer a los Arqueólogos Verónique Breuil, Alfredo Barrera Rubio y Rafael Cobos Palma por la valiosa ayuda y apoyo académico prestado para la realización de este trabajo.

Al Antropólogo Carlos Evia Cervantes y al señor Rogelio Cuy Vergara, guía de la Gruta de Calcehtok, agradecemos la elaboración del croquis en planta de la gruta.

Así mismo, queremos agradecer al Arqueólogo Rubén Maldonado Cárdenas, Director del Centro Regional de Yucatán del I.N.A.H., por las facilidades brindadas para realizar el levantamiento topográfico en la entrada de la gruta (cámaras 3 y 4)

 

(1) El término haltún tiene varias acepciones, según el Diccionario Maya Cordemex: piedra donde hay agua; hueco o cavidad de la peña en que se deposita el agua que llueve; sarteneja.

Continuará la próxima semana…

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Valladolid de Yucatán en la Revolución Mexicana – IV https://www.diariodelsureste.com.mx/valladolid-de-yucatan-en-la-revolucion-mexicana-iv/ https://www.diariodelsureste.com.mx/valladolid-de-yucatan-en-la-revolucion-mexicana-iv/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:23 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39339 IV

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IV

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La Aventura Musical de Coki Navarro – XXXIII https://www.diariodelsureste.com.mx/la-aventura-musical-de-coki-navarro-xxxiii/ https://www.diariodelsureste.com.mx/la-aventura-musical-de-coki-navarro-xxxiii/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:23 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39337 XXXIII  Continuación… Con los pesos que tenía en la bolsa, y el sabor del premio que me duraba por la canción de “Pepe” Martínez, me doy el gusto de comprar un pasaje de avión… Un medio día me veo sentado en el aeropuerto del D.F., ese aeropuerto que meses antes me veía en sus pasillos […]

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XXXIII 

Continuación…

Con los pesos que tenía en la bolsa, y el sabor del premio que me duraba por la canción de “Pepe” Martínez, me doy el gusto de comprar un pasaje de avión… Un medio día me veo sentado en el aeropuerto del D.F., ese aeropuerto que meses antes me veía en sus pasillos cargando maletas o escondiéndome de algunos paisanos para que no me vean trabajando… Ahí, instalado cómodamente en una mesa, pido whisky y converso con dos de mis excompañeros. Me siento grande, sin la grandeza del vanidoso, no… Me siento satisfecho, triunfador, alegre y muy capaz, ah, y además con la alegría de llegar a ver a mi gente, aunque sea por unos días.

Qué bonito sentí viajar en avión esta vez, conversando con algunos amigos que encontré en la nave… Qué bonito llegar a Mérida y tener gente esperando en el aeropuerto. Estoy contento de lo vivido y obtenido; siento fuerza dentro de mi espíritu. Vuelvo a mi Yucatán. Abrazos y besos, canciones y saludos de amigos, mis amigos de siempre, mis siempre amigos. Saludo a “Polo”, “Coconito”, el “Chocho” y todos mis cuates. El “turco” Farah, como siempre, amable y puesto para llevar serenata desde las ocho de la noche. Al malecón, a cantar y a saborear la esencia de mi terruño.

En los pocos días que paso en Progreso me nutro de amor maternal y familiar, voy al cenote y a la ría a nadar y pescar, a remar y bucear caracoles, aunque con la cautela advertida por el Dr. Novelo. Vuelvo a ser el niño de antes y corro por las playas limpias (en esa época). Pero todo tiene su final y una tarde ya estoy despidiéndome de mi Yucatán. Al avión, con mi cargamento de diez días con mi mar y mi ría. Con mi brisa y mis noches de luna, con mis amigos y mi guitarra bohemia, con mi parque paseando a sus lindas porteñas, y con lo mejor: mi familia.

Regreso a México, a esa capital inmensa que se traga las ilusiones y las esperanzas de tanta gente, y encumbra y enriquece hasta la saciedad a otros.

Fiesta en mi pequeño departamento. Ahí acuden unos amigos a decirme que un trío acababa de llegar de Tamaulipas, mismos que necesitaban un compañero que tocara el requinto… Pues aquí estoy.

El grupo se llama “Los Rey”. Primera voz: Alfonso “Pochencho” Castillo (ex del trío Los Yucas), René y Oscar del Alto; jóvenes impetuosos los tres, Alfonso es yucateco, y estos dos últimos, tamaulipecos. ¿Yo?, ya soy del mundo.

No se me hizo muy difícil acoplarme a ellos, ya que casi todo su repertorio lo conocía y, aunque los arreglos eran algo complicados, con lo que me gustó el estilo, me di a la tarea de estudiar cinco o seis horas diarias. Pues bien, empezamos a trabajar en un bar junto al cine Insurgentes. Trajes nuevos para los cuatro; zapatos iguales, guitarras buenas (mi hermana Aurora me obsequió un requinto nuevo). A cantar y tocar todas esas noches de cabaret. Trabajo contento, trabajo bien vestido, entre manteles largos y elegancia fina, propinas apetitosas y serenatas bien pagadas. En dos meses estamos perfectamente “afilados” para competir con cualquier conjunto.

Una noche, se nos asoma el señor Chema Dávila con un Embajador, no recuerdo si de Argentina o de Uruguay, pero el caso es que uno del grupo termina con nosotros (o nosotros con él), yéndonos a Acapulco en su avión a cantarle a un pariente que cumple años al otro día.

Sigue la buena vida, señores. Serenata y Champagne del bueno, luna llena y mucha alegría. Termina la fiesta y el buen Diplomático nos deja recomendados con una linda persona muy rica y muy fina que nos tiene una semana como sus huéspedes. De plano, me convenzo de que la riqueza y la educación son la fórmula perfecta para sentirse dignamente rico. Qué bien me está tratando la vida, gracias, mi Dios, por tanta bondad.

xxx     xxx

Regresamos al D.F., pasan los meses y seguimos trabajando y comprándonos ropa. Se acerca el mes de Julio y con él se incrusta en mí la idea de ir a Progreso unos días de temporada. Quiero ver mi malecón nuevamente. Tenemos cómo ir y pues, vamos. Primero a Veracruz. Visito a mis amigos de siempre, mi extensa familia jarocha, (ya unos muchachos se casaron), las familias gentes mías se van haciendo más. Me entero de que algunos ya tienen herederos. Me da gusto ver a varios hombres que conocí niños.

Los saludo con todo el afecto que es capaz de aflorar en mi corazón, que más que mío es de ellos, ellos que en fechas anteriores rescataron un cuerpo y un alma de las garras de la muerte. ¿Cuántos amigos tengo en Veracruz? No lo sé, pues son más los que me saludan que los que no me conocen. Mi amigo “Nieto”, que tiene una cervecería en los portales, como siempre, me ofrece una mesa y todo lo que quiera tomar con mis compañeros, y toda la comida y todo su afecto y todo su calor amigable y su veracruzana alegría. Que suenen las arpas y las jaranas, canten las mil voces de huapangueros, bailen los zapatos blancos y giren las faldas largas, en redondo y por un lado.

Días preciosos en Veracruz, noches de serenata jarocha y amaneceres viendo el sol asomarse; tardes de brisa marinera escuchando el fuerte latido de los silbidos que, como quejándose, dejan escapar los barcos que avisan su entrada o salida del puerto. Heroico puerto de los veracruzanos y mío también, porque yo soy de él.

Convenzo a mis compañeros de que la travesía por mar es placentera y, en virtud de que no nos corre prisa, pues nos embarcamos (no recuerdo el nombre del “trasatlántico”) en un pequeño crucero de la flota “mosquito” que nos comunicaba con el resto del golfo mexicano, (me refiero al mar, no a alguno de tantos golfos con que nos topamos a diario).

Noche de tormenta tropical, vaivén ya conocido por mi experto sentido marinero por tantos viajes que he disfrutado en esos barquitos que milagrosamente y por tantos años han cruzado el mar.

A media travesía hubimos de fondear en Isla Arcas, pues se avecinaba un “norte” y no era de exponer tantas vidas si nos alcanzaba, sin el refugio que preciaba y le brindaba esta hermosa isla.

Qué linda se veía desde lejos (200 m. aproximadamente). Pues que un par de gringos y una gringa más resbalosa que una cáscara de plátano que viajaban con nosotros se deciden a nadar hasta la isla y que los sigo, recordando mis años niños en que podía cruzar un océano a nado.

Nunca olvidaré los rostros de asombro de los pocos y tranquilos habitantes de la isla, ya que exactamente donde nosotros cruzamos era donde ellos pescaban diariamente grandes tiburones. (Recuerdo el susto que me causó uno, como relaté al principio). Bueno, pues la providencia no tiene elegidos, ya que cuidó de los gringos tan bien como de mí. EL CAPITÁN NOS ENVIÓ UN BOTE AL OTRO DÍA PARA REGRESAR AL BARCO. El temporal no fue de importancia y, después de unas horas de lluvia y truenos, con viento que más parecía brisote que norte, levamos anclas y al puerto de Progreso… “Mi puerto pequeño y bonito”, como dice Pepe Martínez en su canción.

Gran recibimiento en el muelle nuevo. Apenas alcanzaba el barquito nivelar su parte más alta con el piso de ese mi gigante, pero tonto, muelle. Amigos, amigos de toda la vida me esperaban con muy agradables fiestas ya preparadas. Nuevamente mi puerto amoroso. La gringa resbalosa “patinó” unos días y se fue con sus compañeros.

Pasamos dos estupendos meses de “temporada”, julio y agosto, cantando en la X.E.F.C. de Don Rafael Rivas. Éramos las “estrellas” en un programa de medio día. Después de cada presentación se “armaban” unas tardes hermosas de trova y de vino, de cantar y poesía, de brindis y armonía. Tardes y noches, y noches y tardes.

Pero llegó Septiembre, y con él la despedida de mis compañeros, pues habíamos acordado que René y Oscar regresarían a su Tamaulipas amado, y Pochencho a México, D.F. (el ingeniero Gutiérrez “Beto” los envió a Veracruz en avión); yo me quedaría en Progreso un tiempo, a meditar sobre mi destino y con el fin y la idea inquebrantable de estudiar algo y caminar por mis playas en busca de inspiración para componer las canciones que revoloteaba en mi alma y que tanta inquietud le causaban a mi corazón. Quería ser compositor. Necesitaba paz y soledad…

Al compositor Fernando Galdespí y su compañía de arte cubano le cantamos la última canción al despedirnos en el cine Apolo. Ellos a su vez nos ofrecieron “Las Golondrinas”. Adiós, camaradas.

Coki Navarro

 Continuará la próxima semana…

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Monografía de la Universidad de Yucatán – XXXIII https://www.diariodelsureste.com.mx/monografia-de-la-universidad-de-yucatan-xxxiii/ https://www.diariodelsureste.com.mx/monografia-de-la-universidad-de-yucatan-xxxiii/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:22 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39385 XXXIII CAPÍTULO XXIV ESCUELA DE MATEMÁTICAS Está instalada en un Departamento del Segundo Piso del Edificio Central Universitario. Es una Escuela de estudios altamente especializados que otorga tres opciones dentro de su Plan General de Estudios: Licenciado en Matemáticas, Técnico en Aplicación de Enseñanzas, y Técnico en Computación. Tiene el más bajo índice de población […]

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XXXIII

CAPÍTULO XXIV

ESCUELA DE MATEMÁTICAS

Está instalada en un Departamento del Segundo Piso del Edificio Central Universitario. Es una Escuela de estudios altamente especializados que otorga tres opciones dentro de su Plan General de Estudios: Licenciado en Matemáticas, Técnico en Aplicación de Enseñanzas, y Técnico en Computación. Tiene el más bajo índice de población estudiantil. En el ciclo 75-76 tuvo 33 alumnos numerarios y 10 libres. Su Director es el Lic. en Matemáticas José Gómez Delgado.

La Licenciatura en Matemáticas se cursa en ocho semestres. Las carreras técnicas, Técnico en Aplicación y Enseñanza, y Técnico en Computación, únicamente en cuatro semestres, constituyendo salidas laterales de la Licenciatura, ya que corresponden las materias del Curso a las de los cuatro primeros semestres de Matemáticas, con la única diferencia para el Técnico en Aplicación y Enseñanza, de la sustitución de la materia PROGRAMACIÓN II, III y IV, (segundo, tercero y cuarto semestres) por SEMINARIO DE DIDÁCTICA I y II el tercer y cuarto semestres, respectivamente.

El Técnico en Computación lleva PROGRAMACIÓN II, III y IV, pero no SEMINARIO DE DIDÁCTICA. Además, las carreras técnicas no ven Ecuaciones Diferenciales II (Tercer Semestre) y Álgebra Lineal II (Cuarto Semestre).

A continuación, las materias del Curso:

PRIMER SEMESTRE. Cálculo I, Algebra I, Geometría Analítica, Física I, Programación I.

SEGUNDO SEMESTRE. Cálculo II, Algebra II, Ecuaciones Diferenciales I, Probabilidad, Geometría Moderna, Programación II.

TERCER SEMESTRE. Cálculo III, Álgebra Lineal I, Estadística I, Análisis Numérico I, Ecuaciones Diferenciales II, Programación III, Seminario de Didáctica I.

CUARTO SEMESTRE. Cálculo IV, Variable Compleja I, Estadística II, Análisis Numérico II, Álgebra Lineal II, Seminario de Didáctica II, Programación IV.

QUINTO SEMESTRE. OBLIGATORIAS. Álgebra Moderna I, Análisis Matemático I, Variable Compleja II.

OPTATIVAS. Análisis Vectorial, Geometría Diferencial, Estadística III, Investigación de Operaciones I.

SEXTO SEMESTRE. OBLIGATORIAS. Álgebra Moderna II, Análisis Matemático II, Topología de Conjuntos I.

OPTATIVAS. Ecuaciones Diferenciales III, Física II, Cálculo Tensorial, Estadísticas IV, Modelos Probabilísticos.

SÉPTIMO SEMESTRE. OBLIGATORIAS. Álgebra Moderna III, Análisis Matemático III, Topología de Conjuntos II.

OPTATIVAS. Variable Compleja, Análisis Funcional, Geometría Diferencial, Procesos Estadísticos, Estadística III o IV, Investigación de Operaciones I o II.

OCTAVO SEMESTRE. OBLIGATORIAS. Álgebra Moderna IV, Análisis Matemático IV, Seminario de Tesis.

OPTATIVA. Topología Algebraica Teoría de Homología, Cálculo Tensorial, Física II o III, Modelos Probabilísticos, Investigación de Operaciones II, Estadística IV.

Margarita P. de Hernández

-Continuará la próxima semana…

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La gloria de la raza – XVIII https://www.diariodelsureste.com.mx/la-gloria-de-la-raza-xviii/ https://www.diariodelsureste.com.mx/la-gloria-de-la-raza-xviii/#respond Fri, 27 Nov 2020 03:12:22 +0000 https://www.diariodelsureste.com.mx/?p=39383 XVIII Relaciones interétnicas Al integrarse a la estructura social vigente en Yucatán, los chinos establecieron lazos con los grupos étnicos presentes en este lugar. Con los sectores de la clase dominante, de ascendencia criolla y mestiza, sostuvieron relaciones subordinadas, pues sus condiciones laborales así lo marcaban. Es probable que de ese segmento de la población […]

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XVIII

Relaciones interétnicas

Al integrarse a la estructura social vigente en Yucatán, los chinos establecieron lazos con los grupos étnicos presentes en este lugar. Con los sectores de la clase dominante, de ascendencia criolla y mestiza, sostuvieron relaciones subordinadas, pues sus condiciones laborales así lo marcaban. Es probable que de ese segmento de la población peninsular proviniesen las más frecuentes actitudes de menosprecio dirigidas a los inmigrantes, porque las aplicaban también a los pobladores de extracción indígena.

Con los grupos populares pudieron haber tenido un trato más cordial ya que, al estar conformados mayoritariamente por individuos de origen maya, con quienes compartían algunas características de índole biológica que incluso reforzaron al mezclarse con ellos, era factible mantener una cierta cercanía en el contexto de la vida cotidiana. Unos y otros se hallaban sometidos a los núcleos oligárquicos. Sin embargo, existen evidencias que indican el grado de tensión que llegó a alcanzar el contacto entre la gente de ascendencia nativa e ingresos económicos precarios y aquellos extranjeros de inusuales costumbres.

Un ejemplo de los desencuentros entre los chinos y los miembros de los sectores mayoritarios fue el de un grupo de ciudadanos de esa nacionalidad agredido al asistir a un ochavario, término con que suele designarse la ceremonia popular que se realiza a los ocho días de haber sobrevenido el deceso de una persona. Esto ocurrió en 1906, el mismo año en que una nota periodística registró los golpes que dos conductores de carretillas infirieron a un trabajador asiático.

Las condiciones particulares de la costa oriental de la península, en la que también se establecieron esa porción geográfica, situada en las inmediaciones del territorio controlado por los mayas insurrectos, los inmigrantes asiáticos que se incorporaron a dichos asentamientos fueron bien aceptados, según algunas versiones, aunque de acuerdo con otras se les trató con desprecio, e incluso con menos tolerancia que a los de procedencia africana. No obstante estas discrepancias en las fuentes consultadas, fue un hecho la asimilación de los chinos a esas poblaciones. Sus descendientes aún conservan rasgos físicos que los hacen conspicuos.

Durante las primeras décadas del siglo XX hubo unos cuantos chinos en Mérida que cometieron abusos en perjuicio de inmigrantes de otras nacionalidades, como lo consignó la prensa yucateca. Uno de esos casos fue un robo consumado, y otro un intento de despojo, perpetrados en 1907 y 1920, respectivamente, contra un niño coreano y una muchacha libanesa. Llama la atención que las víctimas hayan sido individuos en notoria desventaja ante varones adultos que los eligieron como objeto de su conducta delictuosa.

Con los antecedentes expuestos, es preciso recordar que en Yucatán, desde los tiempos de la dominación hasta nuestros días, se ha reproducido una tendencia basada en posiciones de poder que se expresa en actos de discriminación y repudio étnico. Los chinos padecieron sus efectos al igual que los habitantes de ascendencia predominantemente indígena. A pesar de ello, las contribuciones culturales que su presencia en esta parte del mundo trajo consigo son el mejor argumento para apreciar los valores que sustentan la heterogeneidad étnica.

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“Sucesos. Chino aprovechado”, Diario Yucateco, Mérida, año I, núm. 249, 20 de diciembre de 1907, p. 7

“Hasta los chinos asaltan y roban”, El Correo, Mérida, tercera época, núm. 624, 9 de agosto de 1920, p. 1.

Amaro Gamboa, Jesús, El uayeísmo en la cultura de Yucatán, México, IPN-UADY, 1988, pp. 60-61

Barabas, Alicia, “Colonialismo y racismo en Yucatán. Una aproximación histórica y contemporánea”, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, México, UNAM, 1979, pp. 105-139.

Pacheco Cruz, Santiago, Estudio etnográfico de los mayas del ex Territorio Quintana Roo. Su incorporación a la vida nacional, Mérida, 1934, pp. 12-13.

Redfield, Robert, Yucatán. Una cultura de transición, México, FCE, 1934, pp. 447.

Wilhelm, Buckhard (coord..) ¿Indios rebeldes? El fin de la Guerra de Castas en Yucatán vista por El Estandarte de San Luis Potosí, San Luis Potosí, Lascasiana, 1997, p. 263.

José Juan Cervera

Continuará la próxima semana…

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