Febrero 24, día de nuestra enseña patria

By on febrero 27, 2020

Editorial

México, nuestra patria, es el espacio de convivencia en el que millones de habitantes hemos logrado arraigo, no sin luchas continuas por nuestro patrimonio y límites, sino con la visión de vivir, convivir y lograr para cada compatriota el respeto a sus libertades, creencias y derechos, unos inmanentes y otros adquiridos.

Somos un pueblo indómito, mestizo, multicultural, con visiones arraigadas de grandeza y justicia social. Mas no siempre fue así.

En nuestros orígenes, una pluralidad de pueblos indígenas, mucho antes de su integración actual, históricamente pasaron por momentos amargos de enfrentamientos internos constantes, declinados a través de los siglos, que fueron tiempo para la concreción de la personalidad del mexicano actual, su sentido de pertenencia y valores homogéneos que se han ido forjando.

De los conflictos entre los grupos originarios a la paz interior que ahora compartimos hay un gran trecho de siglos en el que la suma de voluntades, la prevalencia de los razonamientos, y la voluntad de unirnos superando conflictos internos, fueron afirmando el carácter, que permanece aún indómito, del mexicano de hoy.

Los conquistadores españoles que cruzaron los mares en busca de riquezas prevalecieron inicialmente, en tanto los grupos originarios jamás dejaron de irse sumando en su contra. Un resultado inicial fue el logro de nuestra independencia nacional, defendida ante potencias extranjeras que, unas, fueron vencidas, en tanto otras, colindantes, se apropiaban de parte del territorio ancestral para consolidar su presencia y prevalencia militar. Se orilló a los mexicanos a la reflexión y un arraigo permanente que aún continua en los espacios fronterizos actuales donde la hegemonía mexicana, física, aunque no política se mantienen.

De esos inicios, con las ideas de nuestros próceres en la Independencia, Reforma y Revolución, la nación mexicana prevaleció, se unificó y pudo reorganizarse y avanzar, no con la fuerza de las armas, sino con la de las ideas y principios. La soberanía actual de México sobre su territorio es hoy indiscutible, aunque se afirmó con la sangre derramada por miles de conciudadanos de la patria común.

Cada día 24 de febrero, día dedicado para enaltecer a nuestra bandera mexicana, es conveniente reflexionar sobre los avances que fueron logrados con la voluntad, decisión, sudor, sangre y lágrimas de las generaciones precedentes, merced a lo cual el México de hoy prevalece.

Nuestro lábaro patrio, con sus colores y símbolos, es el estandarte de nuestra vocación heredada de trabajo conjunto, apología de libertades, registro de nuestra vocación libertaria y la fe mantenida en que somos un pueblo con una misma voluntad de cimentar cada día más nuestra personalidad colectiva.

Ningún otro país posee en su bandera toda la historia condensada con simbología a detalle. Colores, algún símbolo de estrellas, árboles, franjas de colores, alguna imagen quizá. La bandera mexicana en su escudo es la condensación de los orígenes, los tiempos, el mestizaje, la unidad en propósitos y acciones, etc.

Nuestra bandera nacional es un grito lanzado hacia los confines de la historia. Ella dice: Aquí está un pueblo ejemplo ejemplar, con firmes raíces y visiones de un pasado glorioso y un futuro color esperanza en el que cada ciudadano se suma a la tarea conjunta.

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