¿Evolución o Involución?

By on julio 4, 2019

Editorial

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El ser humano, en un proceso suicida, ininterrumpido, ha venido destruyendo o atrofiando espacios, cambiando su vocación natural o bien su utilidad como fuentes de bienestar colectivo. La histórica carrera por las riquezas efímeras ha impactado a la humanidad, contaminando o destruyendo elementos esenciales para una convivencia humana ordenada y compartida.

Los países ahora acumulan armas de destrucción masiva, pero omiten acciones para favorecer la vida y la convivencia. Agotan sus presupuestos en competencias suicidas y olvidan a seres que deberían ser el principal objeto de sus afanes: el hombre y las familias.

La presencia reciente, apenas en los primeros años de este siglo y los postreros del anterior, de grandes avances tecnológicos y científicos se ha encaminado más a la construcción de armas o sistemas de destrucción masiva, cada vez más peligrosos y dañinos, que a paliar o tratar de resolver grandes problemas del hambre histórica en los pueblos humildes, o dar algo de bienestar a millones de explotados históricamente por sistemas injustos de gobierno o carentes de guías morales o económicos humanitarios.

Los medios de comunicación, más los de carácter audiovisual o escrito, rebasados por las redes sociales, actualmente tienen sus propias crisis de supervivencia por insumos, clientes, publicidad o circulación aceptable entre sus otrora lectores cautivos.

Una televisión que banaliza, una radio acorralada, bien poco aportan comunicación vital a esta sociedad convulsa que, en su ceguera, aún no se reconoce enferma sino se percibe en tránsito a nuevos éxitos.

Los valores humanos, otrora exaltados, van siendo sustituidos por un nuevo mundo falso en el que lo que cuenta son las apariencias. La cultura no es calidad en los seres humanos, sino de su mera apariencia.

Está en proceso una inducción a las personas en ese sentido: cirugías, maquillajes, vestuarios, tratamientos físicos, bienes suntuarios, modos de vida lujosos, alimentación, transporte, activa vida social que, entre otros aspectos, son parte de esos cambios apologizados a nivel general que dañan irreversiblemente las raíces históricas de culturas centenarias. Reaparecen las discriminaciones de color, de origen o procedencia.

Hoy se sublimizan las apariencias: aspectos físicos, actitudes, vestuarios, vehículos, alimentación, zona habitacional, conducta social, bienes suntuarios y demás, al grado de retornar a “castas” pretéritas que fueron desaparecidas por grandes movimientos revolucionarios del pasado secular.

El color de piel, lenguaje, bienes acumulados, son parte de un nuevo catálogo de exigencias sociales donde la pobreza visible no tiene cabida. La discriminación vigila.

Los métodos para “embellecimiento”, “apariencia física”, “imagen fotográfica” son oferta cotidiana en las redes sociales, que crean ilusiones falaces para juventudes, especialmente mujeres otrora normales, que son ahora espacio clientelar y víctimas de nuevos apóstoles de cómo debe ser ahora la belleza humana y el éxito “reconocido”.

Y citamos todo lo anterior por las acciones que agrupan campañas políticas, en el caso de las potencias mundiales, y económicas, los engaños cotidianos a la buena fe de las personas, intencionalmente confeccionadas para crear mundos de fantasía mental en seres sencillos que se consideran manipulables, que en un buen porcentaje lo son.

El eje conductor en todos los casos es el trinomio poder-dinero-placer.

Estar a la moda representa imposición de paradigmas actualizados con orientación a valores de rango político, económico, intrascendente o banal.

El ser humano no debe ser objeto de comercio. Muchos siglos de historia lo llevaron a descubrir sus valores, mismos que debe preservar después de un largo aprendizaje histórico, para una sana convivencia y su proyección futura como sociedad, no como apetitoso bocado para intereses comerciales o políticos bastardos.

One Comment

  1. JORGE FRIAS CASTILLO

    julio 7, 2019 at 4:02 pm

    completamente de acuerdo con el análisis profundo del alcance y los cambios en el individuo y las sociedades modernas, aun mas se esperan muchos mas cambios de la personalidad y hasta de la genética humana , NO ES DE DUDAR QUE EL FUTURO NOS TRAE SORPRESAS AL ORDEN Y AL REGIMEN SOCIAL.

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