Eventos masivos en septiembre en Mérida

By on septiembre 26, 2019

Editorial

La península de Yucatán ha sido citada en muchas notas periodísticas recientes, en razón a eventos internacionales de variada índole.

La atracción de los viajeros, como su publicitada presencia, no ha sido equivalente a la de los antiguos arqueólogos, motivados y admirados ante la grandeza de nuestra cultura maya, ni tampoco como la inicial fascinación de los conquistadores, ansiosos de oro y joyas para sus alforjas, frustrados ante la pobreza de los habitantes, mas poseedores de una riqueza aún poco conocida: su cultura.

Fue aquí en el Mayab, ma-ya-ob, tierra de no muchos, de pocos, de escogidos, donde personajes de todos los confines del mundo habitado fueron recientemente convocados a presumir sus premios mundiales a la Paz, estado de vida y convivencia amenazado en todos los continentes. Fue, pues, aquí, en territorio de los ancestros mayas, donde los galardonados de distintas nacionalidades se hicieron presentes.

La cruz cristiana, recordémosla como motivo principal de una religión de varios siglos, impuesta por la cruz de las espadas con la imagen del Cristo del Monte Calvario, también estuvo presente en lo que fue el VII Congreso Eucarístico Nacional.

Y se sumaron eventos mayores, como la Cumbre de Mujeres, ansiosas de empoderarse e igualarse con el hombre más que en razón de promover el respeto a su valiosa e insuperable aportación física al género humano, que la historia aún no le escritura y que le compiten grupos multicolores de variopinta diversidad.

Por si aún fuera poco, las convenciones políticas sirvieron para realzar la importancia musical de un no muy joven cantante que, con tanta competencia simultánea, no obtuvo aquí el éxito arrollador que presume haber logrado en otras latitudes.

De esta apabullante cartelera que trastornó la circulación vial en la más grande ciudad del sureste mexicano, Mérida, lo que ha quedado son pintas en muros, pegatinas, notas periodísticas, encandilamiento de aspirantes tercos en acceder a nuevas candidaturas para “servir al pueblo”, y toneladas de desperdicios.

Todo ello puede calificarse como un abanico de ofertas para todos los gustos y edades. Jóvenes, políticos, empresarios, fanáticos, creyentes, mujeres, aspirantes a matrimonios “igualitarios”, vendedores ambulantes, publicistas, etc.

Todo ello ha concluido. Nuestra modesta vida urbana torna a sus niveles acostumbrados, a sus antiguos problemas acumulados.

¿Qué no puede ocultarse? Que las autoridades, agrupaciones civiles y grupos de variada tendencia y principios están sólidos, firmes, actuantes.

Ya se sabe que existe la capacidad empresarial para organizar y/o sumarse a iniciativas que estimen apropiadas, aunque no propias de cada grupo. La unidad lograda permitió el buen éxito, reconocidos en todos y cada uno de los eventos magnos.

Eso nos recuerda el refrán político de que “pueblo unido, jamás será vencido”. Veremos.
Existen resquicios y resquemores, orgullo parcial en grupos, y metas insatisfechas no alcanzadas aún con todos los esfuerzos invertidos.

Recordemos que estamos en los albores del que será un año político en el que se desatarán pasiones antiguas y nuevas, ambiciones y tercos egoísmos.

Con todo ello, el pueblo hará lo mismo que hizo ya en el año precedente: Convertirse, una vez más, en espectador de los sucesos que acaezcan.

En lo político, ningún aspirante puede confiarse, porque ahora la masa votante, que es la que al final de cuentas decide, ya conoce cómo ejercer el poder y la fuerza política: Con la legítima expresión de su voto en las urnas electorales.

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