Elvia Carrillo Puerto, Violencia Política y Resiliencia – IV

By on noviembre 4, 2021

IV

MATRIMONIO, DIVORCIO Y PARTICIPACIÓN POLÍTICA

¿Cómo fue la relación entre la pareja? ¿Qué dinámica se creó que hizo posible para Elvia la combinación de su papel de esposa y madre con el mantenimiento de sus inquietudes intelectuales? Las versiones son contradictorias. Monique Lemaitre sostiene que “Vicente la ayuda a reconocer y desarrollar su propia sexualidad, no a reprimirla10. El mismo cónyuge de Elvia, en su demanda de divorcio en 1912, denunciaba:

…los primeros cinco o seis años que precedieron (sic) a mi matrimonio, mi citada esposa obedecía mis órdenes, y entonces mi hogar era para mí feliz y sonriente. Desde aquel tiempo hasta la presente fecha, aquella vida llena de encantos y de dulzura para mí, se ha convertido en una fuente de amarguras y sufrimientos, pues aquella obediencia, aquel trato amable de mi consorte, se transformó en actos de fiereza, de inhumanidad, de despecho y de desobediencia…11

La convivencia conyugal en el hogar Pérez-Carrillo Puerto, fue calificada por el marido como “insoportable”, atribuyendo ese cambio de conducta por parte de su esposa a su “estado de muy pocos recursos y más delicado de salud”, que le impedía proveer el “dinero suficiente para que viviera como vivió llena de mimos y de holganzas”12:

Hoy (1912, DMSR), pobre en extremo por las vicisitudes de la suerte, enfermo, moribundo más bien, ¡qué diferencia! Fastidio, no quiere oírse mi nombre, soy innecesario, nadie se empeña de mis alimentos, de mi estado. ¡Compasión para quien tan fieros instintos tiene!”13

Acta de matrimonio Elvia Carrillo Puerto y Vicente Pérez Mendiburu. 25 de octubre de 1900. Foto de Valerio Buenfil.

En 1912 existía la figura legal del “Depósito”, que se aplicaba a las mujeres. El 16 de febrero de 1912 se consumó el “depósito” de Elvia Carrillo Puerto en la casa del Sr. Susano Pompeyo, de acuerdo al acta suscrita por el actuario del Juzgado Civil de Motul14:

Decrétase provisionalmente y mientras dure el presente juicio (de divorcio, DMSR) el depósito de la demandada en la casa habitación del señor Susano Pompeyo Sosa, a quien previa aceptación y entrega de la persona que debe ser depositada se le dará copia certificada de esta resolución y del acta de constitución del depósito para su resguardo.15

A juzgar por los argumentos en que soporta su contrademanda, Elvia no quería divorciarse y, menos aún, bajo las imputaciones de irresponsabilidad y violencia que incluyó Vicente Pérez en su solicitud de divorcio como causales del mismo. Elvia no aguantó pasivamente la demanda de su cónyuge, ni guardó silencio ante sus imputaciones dolosas. Ocho días después de la demanda interpuesta por Pérez Mendiburu, el 23 de febrero, Elvia Carrillo interpuso una contrademanda que nos aporta señales de la evolución personal que ya experimentaba la joven motuleña. En su respuesta judicial, Elvia rechazó categóricamente los cargos de desobediencia e injurias, asentando que “…(Vicente) siempre ha faltado a los sacrosantos deberes del matrimonio…”. Sin embargo, la demanda de Elvia no se fincó en el incumplimiento del esposo como proveedor de alimentos e ingresos sino en sus excesos de violencia, lo acusó de sevicia: “… demando a mi esposo Vicente Pérez M. porque hace diez meses que diariamente me injuria, ultraja y amenaza con sacarme a la calle”.16

Fragmento del acta de contrademanda de divorcio presentada por Elvia Carrillo Puerto contra su esposo Vicente Pérez en la ciudad de Motul. Febrero 23 de 1912. Fotografía de Valerio Buenfil.

Otra inconsistencia entre ambos recursos que resulta reveladora es que, mientras Vicente Pérez, en su demanda, habla de un cambio drástico en la conducta de su esposa en un prolongado lapso, de seis años (“Hace más de seis años que mi referida esposa se niega a obedecer mis órdenes, y se ha propuesto injuriarme y amenazarme con golpearme la cara”), Elvia remite el mal trato de su esposo a los diez meses anteriores a la interposición de su recurso. Mientras el cónyuge describe una relación rota, disuelta por los años, la esposa destaca la cercanía del cambio de conducta y borda en la posibilidad de su enmienda.

Los reclamos de Elvia lograron detener el juicio de divorcio, quedando la demanda sin resolverse. Elvia conservaría el status de “casada” con Vicente Pérez hasta la muerte de éste.

En enero de 1917, a la edad de 36 años, Elvia contrajo nuevamente nupcias, en esta ocasión con Francisco Barroso, “empleado público” y natural de Motul, de quien se divorció en junio de 1922. Extrañamente, seis meses después se casó de nueva cuenta con Barroso, divorciándose de él en 1925, cuando Elvia ya tenía más de un año residiendo en la Ciudad de México18, Barroso era motuleño, amigo desde la niñez de los hermanos de Elvia; formó parte del grupo que rodeó y apoyó a Felipe en todo momento. Al arrancar 1917, Felipe y su grupo formaban parte del Partido Socialista Obrero (PSO), el que había sido convocado e impulsado por el Gral. Salvador Alvarado, constituyendo desde entonces una “corriente de opinión” con rasgos propios que, en cuestión de meses, daría paso a su conversión en el Partido Socialista de Yucatán (PSY).

Como en el caso del primer divorcio de Elvia, para los fines de este análisis conviene rescatar algunos elementos de los documentos que registran los dos matrimonios y los dos divorcios con Francisco Barroso. Un primer aspecto a destacar es el carácter meramente formal -una especie de “machote”- de las imputaciones que vierte el demandante con el claro propósito de respaldar las causales del divorcio, en 1925, en su segundo divorcio, al solicitar la reducción del pago de derechos:

durante este tiempo no he podido conseguir congeniar con la citada esposa, dado el carácter desprendido que tiene hacia su hogar por lo voluntariosa que es, motivo por el cual me encuentro sin las atenciones necesarias a que es acreedor un esposo. Todas estas desatenciones he venido sufriendo durante el largo tiempo que llevo de casado con dicha señora, y encontrándome ya decidido a romper de una vez por todas el lazo conyugal que nos une a causa de tanto padecimiento y pensando que sería un martirio para mi seguir unido a una mujer que jamás ha procurado por las atenciones de su hogar, he resuelto divorciarme de dicha señora.19

Solicitud de Francisco Barroso para reducción de pago por trámite de divorcio. 26 de febrero de 1925. Fotografía de Valerio Buenfil.

Nótese que el demandante dice: “… Todas estas desatenciones he venido sufriendo durante largo tiempo que llevo casado con dicha señora…”. El “largo tiempo” de desatenciones al que alude el documento presentado por el cónyuge rondaba los 30 meses que duró la formalidad del segundo matrimonio, reiteración matrimonial que obliga a pensar en la inexistencia de malos tratos o relaciones viciadas entre los desposados reincidentes. Es obvio, entonces, que el ambiente de opresión matrimonial que describe Barroso aparece en un documento administrativo interpuesto para que se reduzca al demandante de divorcio la tarifa establecida para dicho trámite.

El acta de divorcio, que incluye la demanda presentada por Barroso, no considera causales, porque los cambios legales promovidos por las sucesivas administraciones socialistas, en materia de divorcios, incluyeron las opciones de “divorcio voluntario” o “por acuerdo de las partes”, así como el divorcio “a solicitud de una de las partes”, que fue ésta la modalidad recurrida por Francisco Barroso, por la imposibilidad de que Elvia Carrillo Puerto compareciera personalmente, ya que la situación política que imperaba en Yucatán lo impedía. Tampoco en el juicio de divorcio de junio de 1922, Elvia Carrillo estuvo presente, por residir en la Ciudad de México. En esa ocasión, el señor Amado Cantón Meneses fungió como representante de Elvia.

Acta de divorcio de Elvia Carrillo Puerto y Francisco Barroso (primera parte). 4 de marzo de 1925. Fotografía de José Luis Sierra V.

Acta de divorcio de Elvia Carrillo Puerto y Francisco Barroso (conclusión). 4 de marzo de 1925. Fotografía de José Luis Sierra V.

En los veintidós años que transcurrieron entre su primer matrimonio, en 1900, y el divorcio de Francisco Barroso, en 1922, Elvia vivió un profundo, estrujante proceso de transformación personal. En una entrevista que concedió, en 1922, al vespertino El Popular, la propia Elvia intenta transmitir la experiencia que la llevó al feminismo, a reconocer y valorar su condición de mujer ante la cultura de exclusión y opresión del “patriarcado”:

… en 1902 un brote del dolor de mi vida, las miserias de mi hogar (…), hizo germinar en mi alma ideas vagas y confusas; extendí la mirada y vi (…) cuadros donde la mujer sufría no sólo amarguras (…) miserias de explotaciones por parte del hombre sino también humillaciones y desvergüenzas (…) A medida que me fui instruyendo llegué a saber que (…) aquellas ideas inspiradas por el dolor constituyen (…) un cuerpo de doctrinas llamado feminismo…20

Con claridad, refiere el objetivo de una lucha por los derechos de las mujeres que arranca de su condición de subordinación en el matrimonio:

Nuestro mayor deseo es que (…) no pase inadvertida la mujer que tiene tanto derecho como el hombre para obtener (…) beneficios económicos y educativos. E igualmente (…) quiero hacer que la mujer se baste a sí misma para su subsistencia, única manera para que pueda tener una vida independiente y gozar de los mismos derechos cívicos, sociales y políticos que el hombre.21

Teniendo las convicciones de Elvia en mente, resulta obligado preguntarse ¿cómo es que decidió contraer matrimonio, en 1923, por segunda ocasión y con todas las formalidades legales, con la misma persona de la que se había divorciado seis meses antes? También ese segundo matrimonio con Francisco Barroso terminaría en divorcio, en 1925. Sin soporte documental alguno, se sugiere considerar una explicación de índole electoral: la inconveniencia de que Elvia Carrillo se presentara como “soltera” o, peor aún, como divorciada, en una contienda en busca el voto ciudadano. Tal vez fue decisión personal o recomendación de sus allegados el valerse de la buena relación que mantenía con Francisco Barroso para “reponer formalmente” su matrimonio, por lo menos mientras durase la campaña y cumpliera su compromiso como diputada.

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10 LEMAITRE; op. cit. p. 31. La demanda de divorcio presentada por Vicente Pérez Mendiburu, en 1912, dista mucho de describir una vida conyugal armónica y de plena integración, como escribió Lemaitre. Otra inexactitud de la citada autora es que Elvia Carrillo enviudó a los 21 años, cuando la demanda de divorcio de 1912 registraba, para Elvia, 31 años de edad y, obviamente, el esposo aún no moría. Vicente Pérez falleció en 1914.

11 Demanda de divorcio de Vicente Pérez Mendiburu contra Elvia Carrillo Puerto, 15 de febrero de 1912, pp.1 y 3. Ver AGEY. Fondo: Justicia, serie Civil, caja 1447, vol. 69, expediente 34.

12 Ibíd.

13 Ibíd. Los argumentos esgrimidos por Vicente Pérez Mendiburu en la demanda de divorcio citada, contrastan con el relato de Monique Lemaitre contenido en Elvia Carrillo Puerto. La Monja roja…: “Cuando Vicente ya no puede continuar trabajando pues está cada vez más débil, dejan de pagarle su exiguo salario y el de Elvia (con su trabajo de mecanógrafa y maestra, DMSR) no les alcanza para pagar el alquiler de la casa ni para mal comer [  ] Para Elvia, el futuro, pletórico de libertad y de justicia para todos en el cual Vicente le ha enseñado a soñar se desvanece conforme la enfermedad avanza”. LEMAITRE, op. cit., p.33.

14 Ibíd., p. 4.

15 Ibíd., pp. 3-4.

16 Respuesta de Elvia Carrillo Puerto a la demanda de divorcio interpuesta en su contra. Ver AGEY. Fondo: Justicia, serie Civil, caja 1447, vol. 69, expediente 34.

17 Libro de Matrimonios de Mérida, núm. 109, acta 3, 1917; Libro de Divorcios de Mérida, núm. 6, Acta 26, 1922. Archivo del Registro Civil de Yucatán, Mérida (ARCY).

18 ARCY. Libro de Matrimonios, núm. 125, acta 63, 1923; Libro de Divorcios de Mérida, núm. 10, acta 48, 1925.

19 ARCY. Libro de Divorcios de Mérida, núm. 6, Acta 26, 1922.

20 Entrevista a Elvia Carrillo Puerto en El Popular, (Mérida), 1 de agosto de 1922, p.1.

21 Ibíd.

Dulce María Sauri Riancho

Continuará la próxima semana…

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