El Rocanrol pone a bailar a los Ancianitos de Ticul

By on agosto 1, 2019

EN EL PALACIO MUNICIPAL, RESPONSABLES FUERON LOS GOLDEN YEARS, VIEJOS ROCANROLEROS DE MÉRIDA

edgar rodríguez cimé

Cuando el arte se posesiona de los sentimientos y emociones, independientemente de la edad, realiza verdaderas metamorfosis entre los supervivientes del homo sapiens pues el homo demens ya lo supera en mayoría, como cuando la banda de rocanrol Golden Years, al grito de Ahí viene la Plaga, puso a rocanrolear hasta una pareja de ancianitos ochenteros que, ante la energía de la rola del afroamericano Ricardito, se aventó a la pista para darnos una cátedra de cómo se baila este género.

El ambiente lo había comenzado a caldear un grupo de jóvenes extranjeros provenientes del viaje internacional Ruta Maya para conocer la grandeza cultural de nuestros abuelos el viernes 26 de julio, en la explanada municipal, durante el 152 aniversario de Ticul, quienes empezaron a rumbear con unos chachachás inspirados de los tríos de trovadores que precedieron al grupo de rocanrol.

Luego, fue una familia conocida quien le echó más leña al fuego dancístico cuando abuela y abuelo invitaron a bailar a nieto y nieta movidos rocanroles. Después vino la participación de una pareja de alegres señoras que se aventó a la explanada del palacio municipal a sacarle brillo a la pista de baile mientras Luis Cardeña, vocalista rocanrolero, se aventaba Ahí nos vemos cocodrilo, de Bill Haley.

Ante el ambiente rocanrolero, se me despertaron las ganas de mover el bote y le propuse a la Violeta, mi soldadera, entregarnos al placer de la diosa griega Terpsícore, solamente para que me cortara y también me cortara la inspiración despertada con los sonidos rocanroleros seductores que llamaban a lanzarse al fuego de la pista de baile, con su naturaleza conservadoramente inhibida.

Entonces, en lo mejor de la rocanroleada –del lado izquierdo los bailadores ticuleños, y del derecho la banda de extranjeros capitaneados por un cantautor argentino que, invitado, intervino con unas canciones sudamericanas–, dos abuelitos ya no se aguantaron las ganas y se pararon a dancear como Dios manda ante primero el asombro, luego la admiración, y finalmente la carretada de aplausos brindada por el respetable, que disfrutaba de lo lindo el lance a la pista de baile de los abuelos ticuleños.

Ante la entrega del público, la pareja de la tercera edad (alrededor de los ochenta años) ya se sentía como de la segunda, por lo cual aprovechó el viaje para mover la chancla durante otras canciones tan electrizantes como el mismo Rhythm & Blues afroamericano, luego llamado rock & roll por norteamericanos blancos.

De esta forma, lo que había sido anunciado como una sencilla noche de trova y rocanrol terminó convirtiéndose en un programa internacional con grupos de trova yucateca, rolas argentinas del alma sudamericana conocidas en los años 70 del siglo XX como “canciones de protesta”, para cerrar con broche de oro con tremendo baile de rocanrol con fans que iban de los 16 a los 80 y pico de años, sacándole brillo a la explanada del Palacio Municipal.

Por ello, mientras en los años 50 del siglo Veinte Little Richard, Elvis Presley o Chuck Berry, con todo y las barreras del racismo contra los negros, armaban tremendo alboroto entre la juventud irreverente en los escenarios donde se presentaban, ahora, casi 70 años después, fue en la explanada de un pueblo maya llamado Ticul donde alteraron la tradicional tranquilidad poniendo a danzar a jóvenes, adultos y hasta nohoch tatas (abuelitos), con el frenético ritmo del rock & roll.

edgarrodriguezcime@yahoo.com.mx

colectivo cultural “Felipa Poot Tzuc”

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