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“La empresa ‘Maderera del Trópico’ liquidó a mi papá. Aunque no le dieron mucho económicamente, poquito le dieron, no le importó. Que nosotros estemos bien era lo más importante, nos decía. Fue cuando mi hermano Armando empezó a trabajar en el taller. Luego entraron Beto y Kike, que sí aprendieron bien porque pusieron luego su taller en Cancún y mi papá continuó con el suyo.”
“Ya te comenté que, además de prestar sus servicios a la Comisión Federal de Electricidad, tenía su taller tipo industrial que lo tuvo como quince años. De hecho, se fueron él y mi mamá a vivir a Tizimín y ya no quedamos nadie en Colonia. Nosotros estábamos estudiando acá, otros se casaron, y él compró una casa en Tizimín porque la de Colonia era más taller que casa. Entonces compró una en ese municipio, allá por la posta ganadera, pero no duraron mucho porque él falleció en un accidente hace cuarenta años. Tenía cincuenta y cuatro años, mi hija Gabriela tenía en ese entonces ocho meses de nacida. Mi mamá vivió diez años más, pero muy inestable. Mi papá solo tres días sobrevivió al accidente. Ya no pudimos trasladarlo acá para atenderlo y falleció en Tierra Blanca, Veracruz. En avioneta lo trasladamos acá y lo sepultamos,” recuerda con un dejo de tristeza la hermana de Rico.
Después de una pausa, abunda en sus recuerdos, un poco más relajada. Comenta su vida en Colonia, lugar en que nació y estudió la Primaria y Secundaria “con Mimí Marfil, Rosa Contreras, Gaby Moreno, un chico de apellido Chalé. también estudié con Finy Gamboa, hermanita de la maestra Miky.”
“Cuando tronó la fábrica, creo también tronó la Secundaria porque muchos se fueron. Hace poco me saludó uno en la clínica: Miguel Cardeña (Chivi), que vivía por casa de doña Bertha Alcalá. Igual estudié con uno de los hijos del maestro Antonio Rosado, creo Felipe se llama; Lorena Pérez también fue mi condiscípula, junto con mi hermanita Flor, porque reprobé Segundo grado y juntas estudiamos.
“Por cierto, una de las hijas de mi hermanita se casó con Carlos Villafaña, el hijo de Calandria y Ady Pinto.
“En la secundaria mis maestros fueron Manuel Araujo, que nos daba Historia; Juan Miranda, Inglés; Porfirio Matos daba Biología; Armando Conde, Matemáticas. La profesora Addy Díaz, no recuerdo, creo nos daba Química. Cuando la vi en Colonia, para la celebración de los ochenta y cinco años de fundación de la Escuela Primaria ‘Manuel Alcalá Martín’, no me reconoció, y por pena tampoco me acerqué a ella. Estaba con la maestra Rocío Solís, que nos daba Artísticas.
“Nosotros, la familia Cosío-Uribe, no vivimos en la Sierra. Después, justo terminando la Secundaria, vinimos a Mérida a continuar nuestros estudios porque mi mamá no quería que estudiáramos la Prepa en Tizimín,” continua la plática con voz tranquila, hablando despacio, de manera fluida, la hermana de Rosario (Chayo), Esperanza (+) (Lanchi, quien por cierto fue esposa de Jorge Carlos Cervera Ramírez, entusiasta e incansable roquero), Armando, Flor, Ricardo (Rico), Alberto (Beto) y Enrique (Kike).
“Yo nací en la Colonia. Creo que Chayo y Lanchi no. A partir de mí, los demás nacimos en Colonia Yucatán. Primero vivimos en la calle Chechén, saliendo al Cuyo, frente a casa de Tony Araujo.”
Continuará…
L.C.C. Vicente Ariel López Tejero





























