El legendario béisbol cubano

By on septiembre 12, 2019

Atisbando Cuba

Estadio de béisbol de La Habana.

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA

En la tertulia matutina en los días que asisto al Café “Moncho”, ubicado en el Bazar García Rejón del casco histórico de Mérida, departimos tomando un par de tazas de café en compañía de amigos de la vieja guardia, tres de ellos jugadores profesionales del Rey de los Deportes.

Enciclopedias andantes de historias de Grandes Ligas, nacionales y locales, conocedores de todos los reglamentos y vericuetos del béisbol profesional, ellos son: Augusto “Cuco” Pech Girard, pitcher y manager cuyo nombre está en el Salón de la Fama de Monterrey por su hazaña de haber conquistado 9 títulos de Campeón en la Liga Veracruzana; Carlos “Manguera” Bolio Abud, parador corto en la Liga Peninsular y en la Nacional con los Tigres de México, e Iván “Toro” Zaldívar, cátcher. Los tres nos ilustran sobre estadísticas, y remembranzas personales de este deporte.

Nunca he practicado este deporte, a pesar de que mi currículo deportivo es amplio. Jugué Softbol en el Deportivo Bancarios –de buen nivel–, como bateador ambidextro y como corredor emergente en las bases.

Abordamos la época en que la Liga Peninsular contaba con cinco equipos –Estrellas Yucatecas, Mérida, Motul, Progreso y Campeche– y el nivel de juego era tal, que muchos de los refuerzos cubanos del Estadio Salvador Alvarado pasaban a las Grandes Ligas en los Estados Unidos. Una época de buen béisbol en la Península Yucateca.

En la charla me pidieron mi opinión sobre este deporte en Cuba, y me permito referir algo sobre el deporte más cotizado en toda la isla caribeña.

La pelota es, junto a las mujeres y la política, el tema más tratado en cada esquina de la Isla, donde piquetes de fanáticos debaten a diario sobre “tremendos pitcheos” y “soberanos batazos”.

Aunque Cuba no es hoy ni la sombra de lo que fuera antaño, los talentos brotan como agua de manantial y le dan algo de esperanza a una afición que lleva parte del béisbol cubano en la sangre como ninguna.

Algunos de estos talentos, avalados por estadísticas y a merced del criterio de especialistas, son los que hoy ponemos en el tapete.

Talentos cubanos al bate.

Leonardo Urguellés: Jardinero que posee un excelente brazo, excelente tacto y poderío ofensivo. Fue decisivo para el triunfo de Occidentales en uno de los juegos de estrellas efectuado en Matanzas.

Raidel Martínez: Oriundo de la tierra de Contreras, Lazo y Rogelio Martínez, este lanzador pinareño posee tal vez la recta más poderosa del momento, 95 a 96 millas sostenidas. Con buen físico, debe ganar unos kilos y, mejorando la biomecánica, rozar las 100 mph. Fue escogido como refuerzo por los Tigres de Ciego de Ávila en su oportunidad.

Un toletazo de cuatro esquinas.

Ariel Martínez: Joven receptor matancero, con buenos reflejos detrás del home, excelente defensiva y certero en cuanto a cogidos robando. Cuenta además con fuerza al bate; es considerado el futuro de la receptoría en Cuba.

Josbel Zulueta, uno de los mejores lanzadores cubanos.

Yosbel Zulueta: Este serpentinero villaclareño fue estelar con el equipo Cuba juvenil, antes de dar su salto a la serie nacional. Posee buena recta, curva y slider, un repertorio poco usual para su edad. Futuro astro del montículo sin duda.

Yoelkis Céspedes: Este granmense con apellido del consagrado pelotero de las Grandes Ligas Yoenis, es un jardinero con excelente aceleración de swing, tacto y rapidez en las bases, casi 5 herramientas.

Caseta del equipo Granma habanero.

Aunque pudiera quedar algún otro fuera del listado, las papeletas la tienen los mencionados, en una mezcla de talento y juventud con las excelentes condiciones que poseen. Su proyección debe ser la de futuros estelares en los diamantes cubanos y, quien quita, de Estados Unidos.

Ya quedó para la historia los refuerzos cubanos en Yucatán, como el Shugar Kings, en la inauguración del Parque Carta Clara de Mérida.

La nostalgia me invade y me transporta a cuando solía asistir al Estadio a ver a Sandalio “Potrerillo” Consuegra, Roberto Ortiz, Ramón Bragaña, Cuco Toledo y otros grandes. El encargado del Estadio, Don Rafael García Comas, me obsequiaba mis boletos para el “gallinero”, detrás del Home, desde donde transmitía los juegos Hugo Raúl Garma, el “Primo” Abraham o Jorge Blanco “George White”, comentaristas de la época -1951- por la emisora XEZ.

El Estadio Salvador Alvarado -no tenía alumbrado- y el inolvidable Ramón Bragaña.

Van para mis compañeros de café y para usted, lector de Diario del Sureste, estas imágenes del recuerdo peloteril, cuando el béisbol de Yucatán era de lo mejor en México, y el béisbol cubano surtía de materia prima a las Ligas Mayores. Va una imagen del Estadio Salvador Alvarado en plena acción, una foto del manejador Ramón Bragaña, otra de Orestes Miñoso y una de los más populares: Alejandro “Bibí” Crespo.

Con estas imágenes de los años cuarenta en adelante cerramos un pasado deportivo grandioso de una época inolvidable en Mérida, Progreso, Motul y Campeche.

Abur.

Fuentes

http://www.todocuba.org/conoce-las-nuevas-perlas-del-beisbol-cubano/

Archivo AHGA

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