El Humorismo en Yucatán (XXIII)

By on noviembre 29, 2018

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XIII

Una dinastía de humoristas de gran categoría integran los hermanos Rejón Tejero –Joaquín, Francisco y Esteban–, el primero de los cuales es mencionado en la Enciclopedia Yucatanense por haber colaborado durante varios años en el semanario “La Campana”, en el que calzaba sus colaboraciones con el seudónimo de Semifusa.

En cuanto a Francisco, ya fallecido como Joaquín, se hizo célebre por sus finos epigramas, no pocos de los cuales se adentraban en la sicalipsis. Valga como ejemplo de su ingenio humorístico el siguiente:

¿Que te gustan las posadas

querido amigo Contreras?

–Las posadas, babosadas…

me gustan las posaderas.

Esteban Rejón Tejero se ha significado por su gran facilidad para la parodia de versos, especialmente de la escuela romántica, que caricaturiza con donosura, produciendo verdaderas joyas humorísticas. Recordaremos entre tales parodias –que han sido declamadas en Mérida no pocas veces en fiestas familiares y sesiones de clubes de servicio– su Diurno a X-Chepa Queso, parodia del famoso Nocturno a Rosario de Manuel Acuña, su Gracias Nena, imitación festiva de Gratia Plena de Amado Nervo; su poema Xcatic, que burló sobre el molde del Garrik de Juan de Dios Peza y la parodia de Amores y Amoríos de los hermanos Álvarez Quintero, a la que nuestro bardo intituló La Gallina Mulix.

Al igual que estos datos sobre los hermanos Rejón Tejero, nos proporcionó amablemente el Lic. Jorge Peniche y Peniche el poema de Esteban de último mencionado:

LA GALLINA MULIX

…Era un sol muy caliente,

era un lago durmiente

y un costal;

era a su orilla agachada

una gallina amarrada

de un huacal.

Era la mulix gallina

más coqueta y xcusculina

de Caucel;

y era para un buen puchero,

que soñaba el cocinero

para él.

Por un lado el durmiente

un gallo tuerto pasó

y a la polla, muy valiente,

el mecate le cortó;

y al notar el cocinero

que no estaba en el huacal,

gritaba como ventero

de merengues de Conkal,

…Polla, la más ponedora,

que tanto huevo pusiera

para mí;

polla, la más consentida,

la más alegre y bandida

que hubo aquí.

¿Quién te busca, quién te llama

del traspatio hasta el corral?

¿Por qué huiste de pelada

a ovar tras de otra albarrada

y en el sol?

¿Qué te faltaba en el nido

do siempre estuvo escondido

mi farol?

¿En el charco de agua puerca,

do te revolcabas terca,

no te vi?

¿Los gallos del vecindario,

no armaban borlote diario

para ti?

Cuando el viento fue de fragua,

¿quién mojó con cubos de agua

tu bobox?

¿Quién te busca, quién te grita

desde el pozo en el brocal?

¿Quién te desató el mecate

que no estás en el huacal?

Tú no sabes que es grosero

el zorro, que es traicionero

y peor;

que aunque mucho le presumas,

te almuerza con todo y plumas

y motor.

¿Entre qué tenate pones

y cómo te las compones,

animal?

¿Dónde ovarás con esmero

como en aquel gallinero

del corral?

¿Qué soga hace jok tus patas,

quién quita las garrapatas

de tu nak?

¿Quién por comerte se intriga

aunque estalle su barriga

de chotnak?

¿Quién te busca, quién te grita

del traspatio hasta el corral?

¿Quién te desató el mecate

que no estás en el huacal?

Así si un día y otro día

brincando las albarradas,

estas llorosas berriadas

del cocinero se oían

desde que junto al durmiente

un gallo tuerto pasó,

y a la polla, dulcemente,

el mecate le cortó…

Conrado Menéndez Díaz

Continuará la próxima semana…

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