Visitas: 8

Luis Spota (a quien trajimos de nuestra memoria gracias a la estupenda reseña que de él hizo Ricardo Pat), Manuel Buendía, Germán Dehesa y el recientemente desempolvado Monsiváis seguramente escribirían innumerables notas e incluso, aventuramos, novelas con la trama que se desprende de los pocos párrafos siguientes.
De muchos es sabido que Omar García Harfuch nunca fue del agrado del mesías tropical como candidato al gobierno de la CDMX, a sugerencia de la presidenta Sheinbaum, imponiendo en cambio a Clara Brugada, cuyos resultados (¿?) están a la vista, similares a los de décadas de “gobiernos” de izquierda, entre ellos los del mismo iluminado que vive ahora en La Chingada, su humilde ranchito.
También es sabido que Andy López Beltran, orgulloso hijo de su nepotismo, es (era) su gallo para ocupar la presidencia de México en 2030. La presidenta Sheinbaum rescató a García Harfuch, nombrándolo secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal.
Aquel que pregonaba que ni el huachicol ni fábricas de fentanilo existían en el país porque él así lo había decretado (ni tampoco existía corrupción, decía, lo que demostraba gallardamente agitando su pañuelito blanco), ha sido ampliamente expuesto y desacreditado en estos últimos dos años ante los resultados de García Harfuch, ampliamente apoyado por la presidenta Sheinbaum.
Luego vinieron las cartas de reclamo a los políticos norteamericanos, primero la del ínclito e inmaculado expresidente tabasqueño ante los embates y exigencias del presidente Trump para que la presidenta Sheinbaum actúe contra los letales carteles mexicanos y los políticos mexicanos que fueron comprados por ellos para, a cambio de ganar las elecciones, los dejaran imponer el imperio del crimen en todo el país; y luego la de Andy ante la cancelación de su visa, epístola llena de soberbia y pedantería.
En esa misma semana de agosto, García Harfuch recibió todo tipo de elogios de la DEA en Argentina, donde gobierna Javier Milei, la kriptonita de los simpatizantes de izquierda en el mundo.
Dicen los que sí saben de esto que en la política no hay coincidencias. El gobierno de los Estados Unidos, con ese apoyo a García Harfuch y la cancelación de la visa de Andy, envió así un mensaje al habitante de La Chingada, al mismo tiempo que amarró navajas y contribuyó a fomentar la división entre la presidenta y el expresidente, que ya están en evidente lucha para colocar a sus candidatos para las próximas elecciones.
Es temporada electoral en Estados Unidos, y es claro que Trump está usando la información que le han proporcionado los jilgueros mexicanos que están en sus cárceles en su beneficio, ante el temor de toda la corrupta y coludida clase política mexicana que los encumbró.
Ah, pero esto no es todo lo que ha pasado.
Continuaremos en próxima columna con la a todas luces declarada ofensiva de la presidenta contra el expresidente, a juzgar por las desventuras de Ulloa, de Romero Oropeza, del Almirante Ojeda, y del mismísimo García Harfuch, llevándose de corbata a Ernestina Godoy.
Lo cierto es que ese faro de moralidad que Morena autoproclamaba ser cada vez más se parece a la torre de Mordor y el ojo de Sauron en El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien, y enfrenta embates similares.





























