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El (etílico) legado de Charles Bukowski

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El 9 de marzo de 1994, en San Pedro, California, fallecía Charles Bukowski, uno de los más influyentes y controvertidos personajes de la literatura estadounidense del siglo XX, creador de una obra que dejó una huella profunda por su estilo crudo, autobiográfico y directo, rompiendo muchas convenciones literarias tradicionales: él no escribía sobre élites o grandes dramas históricos como sí lo hacían muchos autores.

Bukowski es conocido por un estilo sencillo, brutalmente honesto y sin adornos. Escribía sobre lo cotidiano sin idealizarlo: alcohol, sexo, pobreza, trabajos mal pagados, soledad y fracaso, con una narrativa autobiográfica (usando a su alter ego, Henry Chinaski), minimalista, desmitificadora y con un enfoque directo y visceral.

Cuando hablamos de alcohol, debemos ser claros: para Bukowski fue parte central de su vida. Inició a los 20 años y no dejó de tomar hasta el último día de su vida. De hecho, en 1955, a los 35 años, estuvo a punto de morir de una hemorragia interna severa causada por el alcohol. El único periodo sin alcohol fue precisamente tras recuperarse de aquel grave problema, durante el cual incrementó su creación poética. No tardó en regresar con todo a su adicción real y destructiva.

Exageraciones aparte, Bukowski vivía de bar en bar, rodeado de la soledad urbana donde forjó su identidad literaria, elemento central de su estilo crudo y autobiográfico. Realizó lecturas públicas borracho; en entrevistas manifestó un comportamiento errático y caótico, creando su reputación de escritor maldito. Transformó su experiencia con el alcohol en materia literaria. Sus personajes beben constantemente, principalmente su alter ego Henry Chinaski, quien aparece en sus novelas “Post Office” (1971), “Factotum (1975), “Women” (1978) y “Ham on Rye” (1982).

Nuestros abuelos advertían que el alcohol era el Diablo, pues en sus obras Bukowski utiliza el alcohol como escape emocional, fuente de humor negro, motor de autodestrucción, y también como un elemento de camaradería.

Otra relación del alcohol en sus escritos fueron los entornos. Los libros de Bukowski representan con certeza a los marginados: alcohólicos, trabajadores precarios, jugadores, prostitutas, perdedores sociales, todo tipo de criaturas que pululan en los márgenes de la sociedad estadounidense.

Charles es relacionado con el término “realismo sucio”, que comenzó a popularizarse después, aunque es afín en sus narrativas cortas y directas, en personajes ordinarios en ambientes decadentes en que las emociones son expresadas sin sentimentalismo.

Charles Bukowski, con su crudo y directo estilo literario, influyó en muchos escritores posteriores que buscaban una literatura más visceral. Esto lo convirtió en una voz literaria importante para representar la vida en los márgenes de la sociedad estadounidense.

No debiera ser adecuado afirmar que el alcohol influyó en gran parte en su fama de escritor internacional de culto. Irónicamente, durante su vida fue considerado un escritor “underground”, pero terminó convertido en un autor de culto mundial gracias al impacto que siguen teniendo sus libros y poemas que se siguen leyendo ampliamente, especialmente entre lectores jóvenes.

La influencia de Bukowski va más allá de la literatura pues su figura también influyó en el rock, en el punk, en el cine independiente y, por ende, en la cultura alternativa.

Su legado no está exento de polémica. Su misoginia despierta el odio, su glorificación del alcoholismo siempre generó antagonismo, sus actitudes violentas y autodestructivas lo vetan de ciertos sectores de lectores. A pesar de todo, muchos lectores consideran que su obra no glorifica esos aspectos, sino que expone crudamente una vida marginal y autodestructiva.

Siendo imparciales, podemos decir que el legado de Bukowski radica en haber llevado la literatura hacia lo cotidiano, presentando lo feo y lo marginal con una voz radicalmente honesta que influyó en generaciones de escritores y en la cultura alternativa.

Como en sus novelas, en su vida no hubo final feliz. En sus últimos años, después de obtener estabilidad económica con su editor John Martin, de Black Sparrow Press, Charles Bukowski redujo su consumo de alcohol en comparación con etapas anteriores, sin que nunca desapareciera completamente de su vida, hasta su muerte el 9 de marzo de 1994.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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