El Erizo

By on septiembre 5, 2019

El erizo es un mamífero de pequeño tamaño perteneciente a la Familia Erinaceinae, y no ha cambiado mucho durante los últimos quince millones de años. Existen 16 especies, repartidas en cinco géneros, que se distribuyen a lo largo de Europa, Asia y África.

Cabe señalar que el erizo no es un animal doméstico pues, a diferencia del perro o el gato, no ha convivido estrechamente con el ser humano. Esto provoca que su tenencia en un ambiente doméstico sea incompatible con las necesidades y conductas propias de la especie, como escarbar en busca de insectos. La especie que se vende como mascota es el erizo pigmeo africano, híbrido del erizo africano (Atelerix albiventris) y el erizo moruno (Atelerix algirus).

No obstante, debemos saber que se trata de animales de hábitos nocturnos que se alimentan principalmente de insectos. Los erizos son especialmente conocidos por sus púas: pelos huecos repletos de queratina. Estas no son venenosas ni están afiladas (aun así, causan dolor), y pueden desprenderse en la juventud o en momentos de estrés. Si se ven amenazados, son capaces de enrollarse sobre sí mismos formando una pequeña bola de púas, pues es su mecanismo natural de defensa.

Miden entre 10 y 15 cm, pueden pesar como mucho 400 gramos, y la esperanza de vida se sitúa alrededor de los 8 años como máximo. Son animales de hábitos nocturnos, concretamente crepusculares, por lo que dedican la mayor parte del día a dormir, escondidos en su madriguera, donde se sienten protegidos y seguros. Experimentan una época de letargo, que varía según el clima y los recursos disponibles en la zona. Pueden hibernar o estibar.

Tienen cinco dedos, con unas uñas extremadamente bien afiladas, que les permiten excavar para conseguir el alimento en la tierra, comen principalmente insectos. Olfatean sin parar.

Se comunican con una amplia gama de sonidos: desde gruñidos hasta chillidos. Son muy sensibles a los movimientos y los sonidos bruscos, pues les desestabilizan. Es entonces cuando recurren a su mecanismo de defensa, mostrando las púas, mientras realizan una «respiración» acelerada hasta que sienten que el peligro desaparece de su alrededor.

Cuando perciben un olor nuevo se dirigen hasta él, para mordisquear y oler el estímulo. Después untan su saliva en el objeto con la lengua. Es un comportamiento típico de la especie que les permite interactuar con el medio, se conoce como «ungimiento».

Tener un erizo como mascota, especialmente si no somos conocedores de la etología propia de la especie, favorece el desarrollo de problemas de comportamiento, como el estrés, que a su vez pueden provocar el desarrollo de ciertas patologías. Por tanto, estaríamos poniendo en riesgo el bienestar de la especie.

No debemos esperar de él un comportamiento sociable, afectuoso o activo durante el día. Todo lo contrario: es un animal independiente que pasa la mayor parte del día durmiendo. Ya al atardecer podremos observar cómo sale de su madriguera en busca de alimento y con ganas de ejercitarse. Será fundamental enriquecer el entorno con estructuras y objetos variados, desde túneles hasta vegetación, para estimular sus sentidos y mantener su musculatura en forma.

Puedes intentar habituarle a tu presencia ofreciéndole pequeños gusanos, que les encantan, o pequeñas porciones de fruta y verdura. Hasta que el erizo no esté habituado deberá ser manipulado con guantes, ya que sus púas pueden resultar verdaderamente dolorosas. Es completamente normal observar que mantiene una respiración agitada, que realice pequeños «estornudos» y que mueva la nariz sin parar.

La mayoría de los erizos no van a ser mascotas sociables, en algunos casos experimentan miedo hacia los humanos. Debes tener muy claros estos puntos antes de adoptar o comprar un erizo, pues las cifras de abandono de estos animales son especialmente elevadas, y pueden prevenirse mediante una adopción y tenencia responsable.

El espacio destinado al erizo debe ser lo más grande posible. En este sentido, es importante no escatimar y ofrecerle un entorno amplio y cómodo, de un mínimo de 175 x 70 x 50 cm. Es poco probable que encuentres jaulas específicas para estos animales, por lo que deberás adquirir cualquier jaula de alambre que cumpla con las características deseadas. Lo ideal es que cuente con varios niveles y que los barrotes no superen los dos centímetros entre sí.

Colocaremos un nido para que pueda esconderse, un sustrato en la base de la jaula para una mayor higiene, y otros elementos de enriquecimiento (preferiblemente naturales), como pasarelas, troncos o hierbas, que podemos encontrar en tiendas de productos para animales o clínicas veterinarias. Debemos evitar por completo colocar telas o una rueda para hámsteres.

Requieren una temperatura de entre 25C y 27C por lo que en invierno es imprescindible contar con una calefacción individual para él, en caso contrario podría invernar. Prefieren los ambientes poco luminosos, no requieren baños regulares, pero sí es importante desinfectar su medio entre dos y tres veces por semana para evitar enfermedades.

Alimentación del erizo

La alimentación de los erizos debe realizarse en el momento de mayor actividad, es decir, al atardecer y al amanecer. Buscaremos en el mercado alimento específico para la especie. Generalmente se ofrece alimento insectívoro para mamíferos, bajo en grasas. Es muy aconsejable que en la alimentación del erizo estén presentes los insectos, las frutas y las verduras.

Enfermedades más comunes en erizos

Piel seca – Especialmente en climas fríos, la piel de los erizos puede resecarse y cuartearse, llegando a perder incluso algunas púas. Es necesario mantener su dermis hidratada con los productos que prescriba el especialista en la consulta veterinaria.

Parásitos – Las infestaciones por parásitos pueden desarrollarse por diversos motivos, incluyendo el contacto directo en el exterior, la transmisión a partir de otros animales domésticos o la higiene deficiente. Existen muchos productos desparasitantes, el veterinario nos prescribirá el más adecuado.

Diarrea – Podemos advertir que nuestro erizo tiene diarrea verde, amarilla, roja o negra. Puede deberse a la presencia de parásitos, una mala alimentación o una intoxicación; debemos evitar la deshidratación.

Obesidad – Es un problema muy serio y frecuente en erizos domésticos. Será fundamental hacer un repaso por las necesidades nutricionales de la especie y el aporte adecuado según la edad del individuo.

Resfriado – Es un problema común, especialmente en aquellos erizos domésticos que habitan en un país con un clima distinto al que requiere el individuo. Debemos modificar la temperatura ambiente teniendo en cuenta las necesidades concretas de la especie.

Pelo enredado en las patas – Es un problema muy común en los erizos domésticos. Los pelos de los humanos se quedan enredados en sus patas, provocando problemas de circulación que pueden incluso causar necrosis y la posterior pérdida de la extremidad. Debemos ser muy cuidadosos y revisar su cuerpo diariamente.

Ante cualquier otro síntoma anormal no mencionado, aconsejamos acudir a un veterinario especializado. Recordemos que estos animales son especialmente sensibles. No debemos dudar a la hora de buscar ayuda profesional para tratar cualquier problema de salud.

Muchas personas adoptan erizos sin saber cómo es su comportamiento, tras conocerlo los abandonan.

El erizo es un animal solitario, que además se ve enormemente afectado por los ruidos y los movimientos intensos. Por todo ello, no resulta recomendable adoptar un erizo si tenemos otros animales en casa, pues es muy probable que se disparen sus niveles de estrés en el día a día.

Los animalitos siempre estarán mejor en su hábitat natural. No son adornos ni juguetes desechables, todos tienen una función en la naturaleza.

Te sugerimos no adquieras animales exóticos.

Sé un DUEÑO RESPONSABLE.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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