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El Amor, ¿Instinto o Razón?
“La belleza seduce a la carne con el fin de obtener permiso para pasar al alma”.
Simone Weil
El amor es vital para la existencia del ser humano; sentirse atraído sexualmente por alguien más nos asegura la reproducción y evolución humana.
¿Amar es una dinámica meramente guiada por los instintos? ¿O acaso tenemos control de cuánto o de quién nos enamoramos?
Al principio de toda relación el deseo sexual y la necesidad de estar cerca de la persona amada se viven de una manera intensa; el cerebro está bajo el efecto de un coctel de neurotransmisores como la Dopamina y la Oxitocina, que son responsables de este subidón de alegría y éxtasis. Sin embargo, este efecto no es para siempre: la euforia tiene una duración de uno a tres años.

Una vez que la convivencia de una pareja se hace constante, se deja atrás la idealización para enfrentarse a la persona real con actitudes que pueden llegar a molestar al otro. Cuando se supera la primera etapa del enamoramiento, y dos personalidades distintas tratan de adaptarse, aparecen los conflictos y el intento de cambiar al otro para que se parezca más a la imagen que se construyó de él o de ella. En muchas ocasiones las parejas deciden separarse ante este desencanto.

Si la pareja logra superar la etapa de la lucha de poder, y logra adaptarse y aceptar por completo al otro, sin tratar de cambiarlo o hacer un conflicto de las actitudes que no son de su agrado, podemos decir que han llegado a un nivel donde el poder se encuentra dentro de un balance: no intentan cambiarse, sino que respetan y toleran las diferencias del otro, dejando de lado la comparación con la figura idealizada que provocó la euforia del inicio y , por lo tanto, al volverse una pareja más humana, la intimidad crece y la pasión disminuye. Es cuando el amor deja de ser vivido como una tempestad, y se asemeja más a un mar en calma.

Cuando una pareja logra una aceptación y decide permanecer junta, el compromiso aparece y deja de ser un amor inmaduro o idealizado para convertirse en un amor estable, un amor maduro y sólido que no niega sus defectos, pero que afirma diariamente el querer permanecer juntos con acciones que van de acuerdo a esta decisión, como el respeto, la fidelidad y el cumplimiento de los acuerdos en común.
En ocasiones algunas parejas que deciden permanecer juntas, más que por resultado de una decisión libre y consciente, lo hacen por motivos externos como una conveniencia social, material, o por los hijos que hayan tenido en común. La falta de un compromiso personal y un disfrute de la relación termina en una crisis que finaliza en un quiebre de la relación de muchos años de matrimonio

No podemos negar que la atracción física es parte del amor. La sexualidad es una de las bases para una relación feliz y estable, pero en ocasiones nos sentimos atraídos a personas que no le van bien a nuestras vidas. Por ejemplo, una relación tóxica o un amor no correspondido que solo nos acarrean sufrimiento y agotamiento emocional. Aquí entra el verdadero razonamiento: me gustas, me encantas, pero ¿le convienes a mi vida?
Decidir no amar a otra persona por tu propio bien es algo difícil cuando la atracción existe, pero es necesario para cuidar la integridad y elegir solo a aquellas personas que aporten bienestar a nuestras vidas. Estos razonamientos se realizan durante las citas y el noviazgo. Cuando se decida amar, hay que hacerlo de manera comprometida, concentrándose en las virtudes y no atormentando al otro con sus defectos, cultivar día a día la pasión y no dando nada por sentado, sentirse feliz con la felicidad del otro, admirando y respetando su individualidad con la genuina disposición de amar a la persona que es digna y nos responde de la misma manera, como lo explica el psicoanalista Erich Fromm en su libro El Arte de Amar: “La paradoja del amor es ser uno mismo, sin dejar de ser dos.”

Lograr un amor maduro no es cosa sencilla, ni se logra de la noche a la mañana, se requiere constancia y un compromiso diario. Es por eso que amar es un deporte de valientes.
“La belleza que atrae, rara vez coincide con la belleza que enamora”
José Ortega y Gasset
Psicóloga Jimena Barrera Báez
Psicología Clínica y Arteterapia
Facebook: Psicóloga Jimena Báez.





























