Efecto del cambio climático en los animales domésticos (II)

By on julio 11, 2019

El cambio climático afecta a todos los seres vivos del planeta y obviamente allí están incluidos los animales, tanto los que viven de forma silvestre como los de compañía que habitan con los humanos. El cambio climático ha llevado a que perros y gatos puedan llegar a infectarse de garrapatas. Según la CONAPO, en México, 7 de cada 10 hogares cuentan con un animal doméstico, estimando que el 80 por ciento de estos son perros.

Las mascotas son cada vez “más dependientes del ser humano” y si de pronto el ser humano ya no está, esas especies pueden desaparecer precisamente motivado por el cambio climático. Ven eliminada su manera natural de conseguir energía, habiéndose acostumbrado a las comodidades del humano que, sin quererlo, al domesticarlos, priva de habilidades al animal. Las consecuencias son claras: el perro ya no corre porque no tiene espacio; el gato no necesita cazar y está durmiendo la mayor parte del tiempo; los pájaros no ejercitan las alas porque están en una jaula, y el hámster vive en una rueda para hacer ejercicio. El ser humano vive actualmente “sin interactuar con su medio”, gozando de unas condiciones tecnológicas “artificiales”, de las que también gozan los animales domésticos.

La aparición de nuevas enfermedades y de males ajenos a ciertas temperaturas va en crecimiento en la misma medida en que los actos de los humanos acaban con las condiciones de vida de la Tierra. Un ejemplo claro, real y cotidiano de cómo el cambio climático los afecta está en el hecho de que, debido al incremento de la temperatura, hoy en día son frecuentes los casos de garrapatas en los pastos de muchas ciudades hasta hace unos años blindadas de esas especies.

A medida que hay mayor temperatura en nuestras ciudades se pueden llegar a presentar mayores casos de golpe de calor en perros, lo que hace que se fatiguen con mayor frecuencia y a verse afectados en sus rutinas diarias de caminatas y ejercicio, llegando incluso en casos extremos a generar estrés calórico en los perros. El golpe de calor y la deshidratación cada vez más frecuente, ponen en riesgo la vida de los animales como consecuencia de este cambio.

Las fuertes lluvias generan inundaciones y apariciones de encharcamientos y pozos de agua que producen vectores o mosquitos que pueden transmitir enfermedades tanto a animales como a humanos. La erliquia canina y la babesia son dos de las más comunes. La primera de ellas es causada por una bacteria llamada Ehrlichia canis y es ocasionada por la picadura de garrapatas, mientras que la babesia también se origina en la picadura de esos ectoparásitos y afecta directamente los glóbulos rojos del animal.

Los animales impactados por el cambio climático también sufren a nivel emocional, bien sea porque su parte física se ve afectada al ser víctimas de las catástrofes, o porque las variaciones climáticas los hacen más vulnerables a adquirir enfermedades. Sin embargo, “los animales domésticos de compañía tienen una capacidad de adaptarse tan grande como la de los humanos, y por ese lado tienen una ventaja sobre las especies silvestres.”

Los animales domésticos afectados por catástrofes naturales debido al cambio climático han obligado a una movilización de personas y han dejado cientos de animales lastimados en su parte física y otros tantos que se perdieron o se escondieron por el miedo, afectando no solo su parte física sino mental y natural. Esto demuestra claramente que no es un problema solo para los humanos, sino también para los animales no humanos.

Debemos crear conciencia y hacer un cambio. Somos parte del planeta, no dueños de él, y dejar de propiciar su destrucción.

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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