Dos siglos de dramaturgia regional en Yucatán – X

By on noviembre 4, 2021

X

Raúl Cáceres Carenzo

 

Mestizaje: Cruz de relámpagos

(Crónica sobre Gonzalo Guerrero)

Pieza épica en dos jornadas y Proemio

Raúl Cáceres Carenzo

(Halachó, Yucatán, 1938)

Poeta, narrador, actor, director de escena y dramaturgo.

 

Contribución teatral al V Centenario de la

Llegada de Colón al Nuevo Mundo:

Encuentro de la civilización occidental con las

Culturas de América.

 

A la obra y memoria de Sergio Magaña.

A Jorge Esma Bazán,

Por razones de la amistad y de Acción Cultural.

ACOTACIÓN: Esta es una nueva versión del antiguo relato del principio. La memoria del fuego nos alumbra cuando la tribu canta y sueña, después del combate o de los ritos. Y escucha la tribu las verdades de la fábula y la saga de las obras del hombre; reunidos los guerreros, las mujeres, los artistas y el Consejo de Ancianos en torno de una fogata de zarzas. Que estas palabras de escriba y de cronista tengan la gracia necesaria para anunciar el nuevo día de América que avanza sobre el mundo. Somos los que hablamos. Somos la antigua voz que se levanta y habla.

Texto para el programa de mano de las funciones

En Chetemal reside ora Guerrero,

que así se llama el otro que ha quedado:

del grande Nachamcán es compañero,

y su hermana suya1 está casado:

está muy rico y era marinero,

ahora es capitán muy afamado,

cargado está de hijos y hace puesto

al uso de la tierra el cuerpo y gesto”

“Rajadas trae las manos y la cara,

orejas y narices horadada;

bien pudiera venir si le agradara.

que él también las cartas fueran dadas.

No sé si de vergüenza el venir para,

o porque allá raíces tiene echadas;

así se queda y solo yo he venido,

porque él está ya en indio convertido”

Francisco de Terrazas: Nuevo Mundo y Conquista.

PERSONAS (Orden de aparición)

PROEMIO: Última Invocación

CHETUMALEÑA

GRAN BALAM

LOS CUATRO ANCIANOS DEL CONSEJO

EL BATAB

LAS CUATRO MUJERES DE LA DANZA

IX’CHELEOOB (diosas humanizadas del nacimiento y de la luna)

YUM-KAAX (Danzante: joven dios del maíz)

UN PESCADOR EMISARIO

CAPITAN FRANCISCO HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA

PILOTO ANTÓN DE ALAMINOS

VEEDOR REAL BERNARDINO IÑIGUEZ

AH-K’IN-MAY (Cacique de la isla)

Conquistadores y nativos

Mujeres isleñas

La acción se desarrolla en Isla Mujeres, momentos antes de su descubrimiento por los hispanos (3 o 4 de marzo de 1517); primera tierra mexicana tocada por los españoles en acción de conquista.

PRIMERA JORNADA

Cuadro primero: De las memorias de Bernal

Cuadro segundo: El nacimiento de una raza

BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO

HERNANDO DE CORTÉS

EL SEÑOR DE COZUMEL

CACIQUE CONSEJERO

JULIANILLO (indio intérprete).

ZAZIL

IX CAN-LOL

GONZALO GUERRERO

Un mayordomo indígena

JERÓNIMO DE AGUILAR

NICTÉ Y SAK-KAY (los primeros mestizos)

Además: comitiva indígena, soldados, portadores de antorchas y servidores.

La acción frente a la casa de Nachán-Caán, Señor de la antigua Chactemal (Chac-Temal: lugar del madero rojo). Tiempo: El de la evocación y el recuerdo en la memoria de Bernal Díaz del Castillo, el soldado cronista.

SEGUNDA JORNADA: El Mundo Nuevo

CORO DE SEIS BALAMES (sabios mayas)

Capitanes, soldados y cronistas

CERVANTES “EL LOCO” (bufón)

MELCHOR (indio intérprete)

UN FRAILE

EL SEÑOR DE COZUMEL

JERÓNIMO DE AGUILAR

LA MALINCHE

ZAZIL (madre de los primeros mestizos en Centroamérica)

Guerreros. Mujeres. Pueblo.

Los lugares de la acción: Isla Mujeres, Punta de Cotoche, Cuba, Cozumel, Tabasco: El Nuevo Mundo.

Observaciones para el montaje

El actor que interpreta al cacique isleño “Ah-K’in-May” (Proemio) debe ser el mismo que encarne al “Señor de Cozumel”, alternando capas, penacho y distintivos. Los conjuntos (conquistadores y nativos), danzantes, servidores, etc. son los mismos en distintos cuadros y escenas, (con leves cambios, escudos, emblemas, pendones, armamento, etc. y maquillaje). El Consejo Maya del Proemio integra al Coro de Balames de la Segunda Jornada.

El Proemio es nada más espectáculo ritual (invitación al viaje, informe documental, “ambientación”, etc.) para entrar al mundo heroico de la epopeya, en la gesta poético-dramática de culturas y pueblos que aún siguen luchando en esta tierra nuestra por la libertad, la justicia, la alegría y la belleza.

El Proemio enmarca con su aliento la crónica antigua este mural histórico-teatral. En caso necesario, y a juicio del director de escena, el Proemio puede ser suprimido (o abreviado) para la representación. Pero será útil como documentación para la puesta en escena.

PROEMIO

ÚLTIMA INVOCACIÓN BAJO LA LUNA TIERNA

La escena representa, de manera panorámica y sumaria, las islas del Caribe y, en particular: Isla Mujeres. Al fondo: el mar enmarcado por las palmeras y por playas de blanquísima arena. Entra una mujer morena (mestiza).

CHETUMALEÑA: Las islas caribeñas fueron el santuario ritual de las más elevadas expresiones de la religión esotérica maya, monoteísta y panteísta; la que concebía a “Hunab-Kú” como el dios impronunciable e irrepresentable, como el Dios Uno, el dios único: la unidad y el enlace del universo cósmico con el universo humano. Del cual eran meramente símbolos las deidades dualísticas, las deidades tribales y agrícolas que adquirían rasgos y patrones culturales propios del tipo de vida de cada región. También eran manifestaciones de Hunab-Kú las fuerzas de la naturaleza representadas por Chaak (el dios del agua), por Ix’-Can-Leox (joven dios del maíz, de la fecundidad y la agricultura) y por Ix-Cheel, la diosa del nacimiento y de la luna que solía ser reverenciada en estas islas como patrona y cuyas efigies encontró Hernández de Córdoba, según la feliz crónica del Veedor real Bernardino Iñiguez, dando origen al peculiar nombre (Isla Mujeres) de esta diminuta lanza de tierra situada frente a la costa Nororiental de la península yucateca. Las islas del Caribe abrieron las puertas de América a la civilización occidental. (Sale.)

Frente a un antiguo templo invadido por la maleza isleña, aparecen el GRAN BALAM de la isla (Supremo sacerdote y adivino) y EL BATAB, hombre venerable que preside el Senado local de “los cuatro hombres sabios del Consejo”, quienes deciden sobre los asuntos que atañen a la comunidad. Cuando a la vez entra el Consejo, el grupo se instala en torno a un pebetero votivo que enciende EL BATAB. EL GRAN BALAM muestra a los demás un “analté” (libro escrito en corteza de árbol).

GRAN BALAM: Venerable Batab, hombres sabios del Consejo, los he reunido para propiciar la ceremonia secreta, el rito oculto a Ix-Cheel, nuestra Madre y Señora, el Muchacho Celeste que vela por las islas… y para decirles que la medida de nuestro tiempo se ha llenado… y que la grande cruz de Cutzamil ha hablado… y que yo la he visto y oído, y que desde muchas lunas ha, en el amanecer de los tiempos que corren, en el presente ciclo de veinte Katunoob, se había revelado una profecía a los iluminados maestros que escribieron las palabras del Chilam-Balam (murmullos de reverencia y asombro)… y la escritura de aquella profecía dice: (Lee) “En fin de la décima tercia edad, estando en su pujanza Itzá y la ciudad nombrada Tancáh, vendrá la señal de un Dios que está en las alturas, y la cruz se manifestará ya al mundo, con lo cual fue alumbrado el orbe. Habrá división entre las voluntades, cuando esta señal sea traída en tiempo venidero. Los hombres sacerdotes antes de llegar a una legua y a un cuarto de legua no más, veréis la cruz que se os aparecerá y os amenazará de polo a polo… Recibid a vuestros huéspedes barbados del oriente que vienen a traer la señal de Dios…” (Pausa.) El tiempo de esta profecía nos es llegado… hombres barbados han de traernos un Dios extraño, que es adorado en la cruz.

EL BATAB: (Que ha escuchado impasible.) Antes de adorar a esa nueva cruz debéis de recordar, sabio Balam, que el IMPRONUNCIABLE, el supremo Espíritu del Universo, se ha manifestado ya en las fuerzas que otra cruz, la nuestra, representa: Izona-Hum-Itzamná, el creador del cielo y de la tierra, el poderoso Padre de los hombres; Bacab, su divino hijo y hermano nuestro, ejemplo de sacrificio y obediencia: de retorno del barro humano a la esencia sagrada; y Ecab, el aire luminoso que nos trae la voz del Creador: “Soy el rocío de las nubes y el llanto del cielo”. (Pausa.) A esta cruz nos debemos, señores, a la nuestra, la que junta la vida que corre por los cuatro caminos del mundo… a nuestra Cruz; la de los Cuatro Vientos, la de los Cuatro Grandes Señores… y sólo en la cruz de nuestras almas aparece, del cual todos nosotros formamos parte (Bajo, grave)… Al Dios que ha hecho las cosas y a los hombres para tener conciencia de sí mismo… que nos hizo a nosotros… que somos el cuerpo y los pensamientos de Hunab-Kú. (Pausa. Se dirige al público.) ¡A esta Cruz debemos venerar, a esta Cruz debemos defender, a la nuestra: la Cruz de las grandes fuerzas y de los hermosos relámpagos!

LOS CUATRO HOMBRES DEL CONSEJO: (A coro, gravemente.) ¡La cruz de las grandes fuerzas y de los hermosos relámpagos!

GRAN BALAM: Hermanos, hemos llegado a nuestra danza de penitencias bajo el noveno cielo (lejano y profético)… Cuando los hombres llenen la medida de estos tiempos violentos, habrá de venir nuevamente el reino de Itzamná… para todos los hombres de la tierra, que para entonces serán nuestros hermanos… porque el Oriente y el Poniente han de unirse para que nazca el Hombre Nuevo. Y cuando la medida de estos tiempos se haya llenado, será nuestra grande Isla la Patria de los hombres.

LOS CUATRO HOMBRES DEL CONSEJO: (Coro) ¡Será nuestra grande Isla la Patria de los hombres!

GRAN BALAM: (Para sí.) Cuando la medida de estos tiempos se haya llenado… (Alza la voz.) Ahora, señores, déjenme a solas con la luna…

Los cuatro hombres sabios del CONSEJO avanzan en plástica formación. A su vez, el viejo BATAB les sigue y antes de salir, apoyado en su báculo, dice:

EL BATAB: (Intenso.) ¡Defendamos nuestra Cruz: la de las grandes fuerzas, la de los hermosos relámpagos! (Salen.)

Penumbra. El GRAN BALAM sube a lo alto del templo. La cruz concentrada sobre el BALAM. Fulgor de luna.

LA ÚLTIMA INVOCACIÓN

GRAN BALAM: Ix’-Cheel. Señora Blanca, señora dulce… Cántara iluminada, cántara henchida de miel tierna, de miel virgen, de miel nueva… ¡Ah, qué olorosa llega la brisa del Oriente! Los niños están acechando: ¡todos los niños del mundo corretean por dentro de tu cántara de luz! (Pausa. Con honra tristeza.) Voy a hacerte llover, oh lejana señora… Que tu llanto sea fecundo… ¡La jícara azul del cielo se quebrará esta noche y empezará la danza de la celeste! ¡Ah, señal de lo claro en lo oscuro, de lo bueno en lo malo, de la vida de la mujer y la vida del hombre encerradas en la negra casa del Poniente!… ¡Llora y ríe, señora! ¡Ríe y llora, muchacho! (Pausa.) ¡Que comience la danza!… Que tus imágenes de barro y de piedra cobren vida, porque de la tierra, grávida de astros y sembrada de maíz, está surgiendo Yum-K’aax el joven Dios de la Fecundidad, la flecha de la vida… la espiga de maíz que se abre en la noche. (Invoca hacia los cuatro puntos cardinales.) ¡Oh, chaáques! ¡Oh, Gran Chaak: ¡traed el viento, traed la lluvia… porque éste es el último canto y la última danza! (Fondo musical íntimo y tierno.) Estoy llorando, señora, pero mi llanto es la lluvia tierna… Llueve también tú, señora mía, señora encinta de muchachos celestes, preñada de doncellas y mancebos que servirán por la fuerza a deidades extrañas. (Un ritmo de atabales, flautas y tunkules crece en la sombra.)… Que esta danza sea señores chaáques, señoras Colmayeles, madres de las flores; que esta danza sea la más alegre y la más triste… ¡Fecundemos la tierra; nutrámosla; oh noche, oh Ix’-Cheel; porque será dura la jornada bajo el furioso sol del nuevo día!… Que ésta es la última danza y el último canto… (Desciende de lo alto del templo mientras dice:)… ¡Que comience la danza con el claro viento bajo la lluvia tierna, bajo la dulce luna! (Sale)

DANZA DE LA FECUNDIDAD

Vemos cuatro ídolos de “Ix’-Cheel”, representados por mujeres; al centro de la composición, “YUM-KAAX”. (Nota: YUM-KAAX, el “Señor de los Campos de Cosecha”, aparece portando un tocado dorado de mazorcas. Toda su figura representa una espiga de maíz abierta ya, y está rodeado de hojas. Al Joven dios del maíz también se le conoce con el nombre de IX ‘CAN LEOX, “el Precioso Señor del Capullo de Hojas).

Esta danza (tres minutos) debe ser alegoría coreográfica de la inquietud de las aguas en su anhelo de fundirse con el Principio Masculino Fecundador.

Sugerencia al coreógrafo y al realizador de la música

Secuencias

1-YUM KAAX danza jubilosamente celebrando la fecundidad solar: la energía vital cósmica. Ritmo grave de caracol y tunkules.

2-Las mujeres se vuelven hacia el danzante. Se inicia un ritmo más ágil de sonajas, corno y tambores o atabales.

3.- Con impulso erótico las mujeres danzan frenéticamente en torno de YUM KAAX hasta caer rendidas. El joven dios riega granos de maíz sobre los vientres de las mujeres. Oleaje y gritos de aves marinas, sobrepuestos a la música de la danza.

4-Climax rítmico de las figuras y de la música. El grupo se resuelve al centro en una apretada roseta, de la cual emerge esplendoroso YUM KAAX. (Oscuro.)

En el oscuro se oyen tambores indígenas, un caracol agudo y luego disparos, gritos. Un silencio. Algarabía de aves. La luz vuelve a la escena gradualmente dando efecto de amanecer. Las mujeres representan ahora ídolos de “Ix’ Cheel” inmóviles sobre lo alto del templo o distribuidos en peanas o altarcitos. Al fondo, bajo una aurora rojiza, vemos llegar una canoa indígena de la que salta atemorizado un pescador emisario, el cual cruza la escena y atraviesa el patio de lunetas, gritando:

PESCADOR EMISARIO: “¡Jécutale huay kak!”, “Jécutale huay kak!” (ahí viene el fuego malo).

EL DESCUBRIMIENTO DE ISLA MUJERES

(primeros días del mes de marzo de 1517)

Se intensifican los disparos de cañones y arcabuces, que hacen disolvencia dejando oír un redoble de tambores hispanos que predomina en la acción de desembarco. La luz, ahora muy intensa nos señala la silueta de un navío español al fondo. Se oyen cada vez más cerca las voces de mando de los conquistadores.

ANTÓN ALAMINOS: Señor, parece que los indios abandonaron las playas de esta isla y se han refugiado en sus cabañas.

HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA: Desembarcad y preveníos para cualquier ataque. ¡Cargad con vuestras ballestas y escopetas! ¡Disponed el desembarco! Y vos, Bernardino Iñiguez, disponed vista y oídos para rendir en feliz crónica, un informe al Rey nuestro señor.

Con el último parlamento de HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, los españoles (el mencionado capitán, el famoso piloto ANTON ALAMINOS y el Veedor BERNARDINO IÑIGUEZ), bajan a la isla apoyándose en el trato de un bote y lanzando gritos de júbilo comienzan a despojar a los femeninos ídolos de sus collares y joyas. Se oye música ceremonial indígena y aparece AH-K’IN-MAY (Gran cacique de la isla) conducido en andas por sus servidores. Asombrados, los españoles reciben una ofrenda consistente en una grande concha de tortuga que contiene frutas tropicales, ornamentos de coral y jade y telas de algodón, penachos de pluma, etc.

La composición de conquistadores y nativos se muestra brillante bajo un clímax de luz y de música. Mujeres isleñas entran en el cuadro escénico llevadas por la curiosidad. En tanto que el “Veedor real” BERNARDINO ÍNIGUEZ (que para dar cuenta de tales hechos acompañaba a HERNÁNDEZ DE CÓRDOBA) da lectura al feliz informe que rindiera posteriormente a PEDRO DE ALVARADO por solicitud de este último. (Esta crónica es el único testimonio directo que tenemos sobre este importante hecho histórico.)

BERNARDINO IÑIGUEZ: Fuimos a dar en tierra no hollada, ni sabido de españoles, y una punta de arenas que llamamos de las mujeres, por haber allí torres de piedra con gradas, y capillas de paja y madera, en las que vivimos, dispuestos por gentil modo, unos ídolos con adornos de frutos y flores, que semejaban mujeres. Y fue mejor maravilla ver que las gentes de aquella tierra se vistieran ricas ropas, como mantas de algodón, blancas y de colores, joyas de oro y zarcillos y plumajes, y que las mujeres se cubrieran cabeza y pechos, cuando estábamos habituados a ver sólo desnudos indios por todas estas islas”.

Después de este informe el cuadro plástico permanece un instante. Oscuro o telón lento.

Fin Proemio.

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1 En esta crónica en verso del siglo XVI, Terrazas, mal informado aunque buen poeta, al referirse a la mujer de Gonzalo Guerrero: primer héroe o caudillo americano y jefe militar del “grande Nachamcan”, debió escribir “una hija suya” en lugar de “hermana”. La hija del poderoso Señor de Chetemal es nombrada “Zazil” (que significa “luz” en maya) en nuestra crónica teatral.

Fernando Muñoz Castillo

 

 

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