Visitas: 92

¿Como se divertían?
“Había bailes. Cuando la fiesta se celebra el veinte de septiembre en honor de la Virgen de las Mercedes, patrona de los pescadores, se hacía la fiesta, el baile; cuando no, en casas particulares se festejaban los días de santo con tocadiscos. Así bailaba uno. El ambiente era tranquilo porque no había pleitos, no había maldad.”
¿Había policía?
“Sí. Solo había un policía, pero era como mandadero. No como ahora, que hay mucha vigilancia y mucho policía.”
¿Algo que recuerde con mucha emoción en el Cuyo, que haya sucedido y les haya llamado la atención?, ¿vino algún político grande de visita por acá?
“Allá por el norte vino de noche un avión y trajo veintisiete soldados. Como está oscuro, no hay luz, y en ese tiempo había guerra en Guatemala, vino, pero estaba un poco perdido. Allá, más al norte, había un campo de aterrizaje. Para que se guie el avión, porque veía la carretera y los postes, pero no era el campo, un jeep corría una ruta para enseñarle el lugar. Así pudo bajar. Te digo que traía veintisiete soldados y un general. Fue mucha gente a verlo esa noche. El general vio que había mucha gente ahí y le pregunta el guardafaro: ‘¿De dónde vienen?’
‘Nos vamos pa’ Santo Domingo,’ respondió aquél. ‘Le pregunté de dónde vienen,’ contestó a su vez el guardafaro. ‘No queremos comprometer a nuestro gobierno, pero quedan todos detenidos,’ le dijo al general. ‘Muchachos,’ le dice éste a los de la tropa que estaban todavía en el avión, ‘quítense las pistolas porque estamos todos detenidos.’ Pero no pasó nada. Aquí comunicaron a México que había aterrizado un avión forzosamente, más en la noche vino otro avión mexicano y se los llevaron. Eso fue, creo, en el ’41, más o menos.”
“Recuerdo esa noche que un muchacho vio que no había guardia en el avión y, aprovechando la ocasión, se subió, jaló una palanca, apretó un botón y cayó una caja llena de dólares. Metió un fajo en la bolsa de su pantalón ¿y tú crees que se pudo bajar con los dólares? Empezó a temblar. Tuvo que dejar los dólares, los regresó y se bajó del avión. Le dio miedo.”
“Así que ve usted, yo de joven tuve varias novias,” dice serio al principio, recordando su historia juvenil. “Ni modo que digan que soy cangrejo,” menciona don Balta entre sonoras carcajadas de Mauricio Medina y Pimpo Azcorra, quienes me acompañaron esa mañana y, por supuesto, la sonrisa pícara de nuestro anfitrión.
“Pues ahora, le digo, está usted muy bien. Lo veo lúcido, fuerte, saludable.”
“Bueno, no oigo bien, pero mi mente y mi vista están muy bien. Por ejemplo, esa casa azul que esta allá,” nos dice señalando y mirando a lo lejos una casa que está como a ochenta metros del lugar donde se desarrolla la plática, “dice Farmacia Selene. No uso lentes, nunca he usado. Acá he comido mucho pescado, si ahora mismo quiero comer uno, me voy a la Cooperativa y me lo dan. Creo porque soy fundador de la Sociedad Cooperativa de Pescadores de El Cuyo.”
L.C.C. Vicente Ariel López Tejero





























