Descubrimiento y Reflexiones

By on octubre 8, 2020

Editorial

En fecha cercana de este mes, décimo del año de la pandemia, habrá de conmemorarse un hecho trascendente, tanto así, que de él han dimanado hechos en los que en América la Historia varió de curso.

En este mes de octubre, día 12, tuvo lugar el hecho trascendente de un cruce del Océano Atlántico por naves endebles que buscaban una cosa y hallaron otra.

En efecto, la vocación aventurera de un marino genovés premió sus esfuerzos náuticos, y le hizo llegar a la costa de nuestra América, llamada así para enaltecer a otro grande y devoto enamorado del mar: Américo Vespucio.

Sorpresa para los marinos viajeros, como también para los habitantes originarios de estas tierras, llamadas desde ese entonces indios, indígenas, porque el propósito de los marinos era circunnavegar el globo terrestre para llegar a la India en la que se llamaba la Ruta de las Especias, aderezo de los alimentos cocinados del medioevo, insípidos por lo general.

Y he ahí que, sin querer queriendo, don Cristóbal Colón y sus carabelas: La Pinta, La Niña y La Santa María, fueron quienes lograron no ese propósito original de su viaje sino un hallazgo mayor, un nuevo continente, desconocido por ese entonces, hace 528 años.

Fue así que en esos tres frágiles barcos se abrieron nuevas páginas a la historia de la humanidad.

Luego, vendría el intento de cristianización en la zona recién descubierta, dando inicio a una prolongada batalla ideológica entre el dios cristiano y el autóctono, que aún continúa latente en las mentes de las gentes sencillas de nuestros países americanos, y en la de aquellos otros, originales o bien descendientes de los primeros conquistadores y la sucesiva corriente migratoria procedente de otros continentes.

Muy pocos reflexionan en estos tiempos complejos y enloquecidos por las enfermedades, o bien por las ambiciones nuevas o antiguas que buscaban el oro y aún continúan en ese intento, resistiéndose a desaparecer.

El ansia de prevalencia de una clase pudiente, enriquecida no siempre por medios lícitos, continúa sobre los humildes y rezagados sociales históricos como un pesado lastre.

Las ambiciones navegan ahora en mares de la violencia, la injusticia social y el dolor humano.

Este 12 de octubre agregará una fecha exfoliable en el calendario, mas no abrirá ni un milímetro la dura conciencia de los poderosos, ni mitigará la exacción e injusticia social contra los humildes y desposeídos.

Sic transit gloria mundi

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