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Gonzalo Pat y Valle
Qué importa que se oculten las gaviotas
en la hendidura del peñasco rudo,
al desprenderse las primeras gotas
de lluvia, nuncio de huracán sañudo.
Que de la muerte el pavoroso aliento
sobre las olas turbulentas vague,
y que en las alas del ábrego violento
hecho pedazos mi bajel naufrague.
A qué temer la nativa playa
si nadie muere de inquietud y pena
mi naufragio al temer… si nadie se halla
sollozando por mí sobre la arena.
Si está el santuario silencioso y triste,
y la pálida virgen que se alzara
en el risueño pedestal, no existe…
¡Si está sin luz y profanada el ara!
Pimienta y Mostaza. Periódico Literario, de Espectáculos y Variedades. Mérida, año III, núm. 76, 25 de marzo de 1894, p. 6.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























