Delfines Oceánicos

By on noviembre 18, 2021

Los delfines son un tipo de mamíferos cetáceos pertenecientes a la familia Delphinidae. Es uno de los grupos más hermosos de mamíferos acuáticos, de la familia de los odontocetis (son dentados), increíblemente cariñosos, considerados como una de las especies marinas más inteligentes del planeta. Se encuentran relativamente cerca de las costas y a menudo interactúan con el ser humano.

Durante mucho tiempo se pensó que los delfines, junto con el resto de los cetáceos, eran descendientes de los mesoniquios, un orden extinto de ungulados parecidos a los lobos. Sin embargo, los estudios genéticos han demostrado que en realidad los cetáceos (incluidos los delfines) están más emparentados con los artiodáctilos, de los cuales se separaron hace unos sesenta millones de años; los artiodáctilos más cercanos serían los hipopótamos. Se calcula que durante el Eoceno (alrededor de cincuenta millones años atrás), los ancestros de los cetáceos se refugiaban en el agua, de modo similar a los modernos tragúlidos.

Evidencias fósiles demuestran que los odontocetos aparecieron en el Mioceno. Los primeros delfines conocidos pertenecen a la familia Kentriodontidae. Estos delfines primitivos ya poseían un desarrollado sentido de la ecolocalización y el órgano del melón. Los esqueletos de los delfines modernos presentan dos pequeños huesos en la zona sacra de la columna vertebral, que corresponde a vestigios de la pelvis.

El delfín es un mamífero cetáceo que pertenece en su mayoría a la familia de los delfínidos, la que contiene cerca de 32 especies. Se encuentran en los océanos tropicales y otras aguas cálidas de todo el mundo. Viven más de 30 años en cautiverio.

Su color varía según la especie, van del gris azulado al blanquecino, su piel es lisa, carente de escamas y pelos. Pueden llegar a medir entre 2 a 3 metros de largo, tienen un cuerpo dinámico, nariz alargada y un solo espiráculo en la parte superior de la cabeza (agujero respiratorio). Cada 5-8 minutos deben salir a la superficie para respirar por medio de su espiráculo; es por eso por lo que su margen de sueño es bastante ligero.

Alcanzan velocidades de más de 30 kilómetros por hora. Se caracterizan por tener dos aletas laterales y una aleta triangular en su parte superior, junto con una cola horizontal que usan para impulsarse y un hocico en forma de pico. Impulsado por su cola, el delfín empieza a nadar a gran velocidad sobre el agua, casi como si estuviera planeando por encima de ella, durante su desplazamiento surgen a menudo a la superficie del mar para respirar, haciéndolo una media de dos o tres veces por minuto. Los delfines son animales sociales que viven en grupos familiares en número de 12, conocidos como vainas.

Se sabe que algunas especies como es el caso del delfín mular habitan en todos los mares y océanos cálidos y templados del planeta, evitando únicamente los océanos Ártico y Antártico.

Se comunican entre sí por un complejo sistema de chirridos y silbidos que del mismo modo les sirve para ecolocalizar a sus presas.

Emite hasta mil «ruidos de clic» por segundo. Estos sonidos viajan bajo el agua hasta que encuentran objetos, luego regresan a sus remitentes de delfines, revelando la ubicación, tamaño y forma de su objetivo. Los delfines son capaces de realizar una amplia gama de sonidos utilizando sacos aéreos nasales situados justo debajo del espiráculo. Existen tres categorías de sonidos:

  • Silbidos de frecuencia modulada.
  • Ráfagas de impulsos sonidos.
  • Clics (utilizados para la ecolocalización).

Para conseguir su alimento, lo que hacen usualmente es cazar en grupo y lo hacen a través de diferentes técnicas. Una de ellas es una especie de “pastoreo”, en la que un grupo de delfines rodea a los cardúmenes de peces para amontonarlos, mientras otros los van comiendo y, posteriormente, se turnan. Los delfines pueden comer en un solo día una cantidad de alimento (sobre todo peces y calamares) que equivale a un tercio de su peso corporal. Por tal motivo son carnívoros.

Los machos alcanzan la madurez sexual a los 11 años, y las hembras a los 12 años. Pueden aparearse en cualquier época del año, pero prefieren las aguas cálidas de primavera y verano. Cuando llega esta temporada, los delfines macho compiten vigorosamente entre ellos para demostrar su fuerza y tamaño. Se cortejan tocándose con el hocico, nadando juntos, rozándose. Si la hembra acepta al macho, se aparean juntando sus vientres.

El esperma de los delfines tuvo que adaptarse para permitir la reproducción en el medio marino. A diferencia de sus parientes terrestres, que usan la glucosa como fuente de energía, los espermatozoides de estos animales metabolizan ácidos grasos para moverse y conseguir llegar al óvulo para fecundarlo. Las mutaciones experimentadas por los delfines también se han observado en otras especies dentro del grupo de los odontocetos.

El período de gestación varía según las especies, en promedio es una gestación de 11 a 17 meses, solo tienen una cría. Durante los primeros meses de vida se alimenta de leche materna por ser un mamífero. Posteriormente se nutre de peces y calamares como su alimento principal.

Exceptuando a los seres humanos en general, los delfines tienen pocos enemigos naturales. Las especies más grandes de delfines no poseen depredadores. Para las especies más pequeñas, únicamente la orca (Orcinus orca), y algunas pocas especies de tiburones como el tiburón toro, tiburón tigre o el gran tiburón blanco son un riesgo potencial, especialmente para las crías.

La contaminación ambiental de los océanos, mares y ríos es una preocupación. Pesticidas, metales pesados, plásticos y otros contaminantes industriales y agrícolas que no se desintegran rápidamente en el medio pueden causar la reducción de poblaciones de delfines, y causar la acumulación de tejido de altos niveles de contaminantes. También son comunes las lesiones o muertes causadas por las colisiones con embarcaciones, especialmente con sus hélices. Diversos métodos de pesca con red causan la muerte a los delfines que queden atrapados, sobre todo en la pesca de cerco del atún.

Por otro lado, en algunas partes del mundo los delfines forman parte de la dieta tradicional, como en Taiji (en Japón) o las Islas Feroe.

Son animales muy inteligentes, mostrando capacidades de aprendizaje y cognición muy superiores a las de otras especies, por lo cual son usados para espectáculos acuáticos.

La inteligencia de los delfines también es aprovechada por el ejército con los llamados delfines militares. En Estados Unidos existe un programa de la marina de mamíferos marinos (NMMP, por sus siglas en inglés) en el que se entrenan para detectar minas, proteger las instalaciones del ejército, y atacar a las fuerzas enemigas. Este programa existe desde los años 60, y en él se entrenan, entre otros mamíferos, orcas, falsas orcas, delfines mulares, comunes, de hocico estrecho y de Risso y calderones.

Los delfines que sobreviven a la sobrepesca y a los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos se comen los plásticos, con lo que los aditivos que contienen se acumulan en su grasa, en sus músculos, en el hígado, traspasan la barrera hematoencefálica y llegan al cerebro, donde se han detectado concentraciones de hasta 25 microgramos por gramo de grasa. Se sabe que el tributilfosfato y triisopropilfenilfosfato provocan daños en las neuronas de los mamíferos. Los análisis se han realizado en los animales que se encuentran muertos.

Debemos hacer conciencia del daño que estamos haciendo a la naturaleza y a los seres que habitan en ella.

¡Cuidémosla!

Dra. Carmen Báez Ruiz

drabaez1@hotmail.es

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