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David Byron, la magistral voz de Uriah Heep

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El 29 de enero de 1949 nace en Epping, Essex, Reino Unido, el músico David Garrick, predestinado a convertirse en uno de los vocalistas más queridos del rock británico, labor que realizaría bajo el nombre de, fue miembro fundador e integrante de la formación clásica que grabó los excelentes álbumes “Demons and wizards” (1972), “The Magician’s Birthday” (1972), “Uriah Heep Live” (1973), “Sweet Freedom” (1973) y “Wonderworld” (1974). Como solista lanzó dos discos; “Take no prisoners” (1975) y “Baby faced Killers” (1978).

David Byron poseía una voz fabulosa, capaz de transmitir variadas emociones, desde la ternura más encantadora hasta la angustia más desesperante, con una intensidad sorprendente, y podía incluso alcanzar notas altísimas. Una buena muestra de esto está en “Suicidal Man”, del álbum “Wonderwold”, con el estremecedor alarido final sobre unas armonías vocales que son una pasada. Con Uriah Heep alcanzó el éxito, pese a que algún despistado periodista de la revista Rolling Stone incumplió su promesa de suicidarse si esta agrupación lograba alcanzar la fama.

Desde su demoledor debut discográfico “…Very ‘Eavy …very ‘Umble” (1970), demostraron su capacidad compositora, de la que David era puntal junto a Mick Box y Ken Hensley, algo que continuaría con “Salisbury” (1971) y “Look at yourself” (1971), discos en los que su rango vocal era notablemente destacable. Con la llegada del contundente baterista Lee Kerslake y el virtuoso bajista Gary Thain llegó su etapa de mayor gloria. Los cuatro álbumes arriba mencionados los llevaron a solidificar su reputación como uno de los grupos más destacados de la escena europea, pese a que jamás alcanzaron los niveles de popularidad que consiguieron Black Sabbath, Deep Purple, Led Zeppelin o Queen, algo que siempre afectó al cantante.

El karma de David era previsible. Amante de la bohemia, de la vida de rockstar, nunca fue un buen administrador; si bien con Uriah Heep ganó buen dinero, no alcanzaba para pagarse los lujos de otros más afortunados, como su amigo Freddie Mercury, con quien acostumbraba a convivir.

Todavía alcanzó a grabar “Return to Fantasy” (1975) y “High and Mighty” (1976), pero el abuso del alcohol fue precisamente el factor determinante para que fuera echado de la banda.

La potente voz de David Byron, llena de matices y con un amplio rango, fue una de las características distintivas en el sonido de Uriah Heep. Además, su estilo teatral al interpretar y su indiscutible carisma lo convirtieron en un frontman memorable.

En 1975, Byron se lanza como solista con el álbum “Take no prisoners”, participando sus excompañeros en Heep: Mick Box, Ken Hensley, Lee Kerslake y el “nuevo” bajista John Wetton.

En 1977, intentó con el grupo Rough Diamond, pero la química no funcionó, optando en 1978 por lanzar su segunda placa en solitario “Baby Faced Killer”, con esa brutal portada donde sus ojos parecen arrancados.

En 1981, los daños en su organismo ocasionados por el alcohol ya eran evidentes, pese a lo cual continuó creando nueva música, ahora con The Byron Band, lanzando “On the Rocks”, donde participa el ex King Crimson Mell Vollins con su saxofón. Este epitafio musical es dinámico, entretenido, sorprendente y vital, con una calidad que casi nadie podía predecir dadas sus condiciones de salud a esas alturas. Es triste confirmar que, a pesar de todo, Byron fuera capaz de lograr esa magistral interpretación, con vocalización teatral, letras con gracia y acertadas melodías.

Este inesperado retorno propició incluso que Mick Box lo buscara para ofrecerle regresar a Uriah Heep, justo cuando Ken Henley se había marchado. Herido en su orgullo, David declinó la invitación, decidido a alcanzar la fama por su propio camino.

En 1982 comenzó a trabajar con el guitarrista Robin George en los temas que conformarían el siguiente disco titulado “Lost and Found”, pero su salud se complicó y se vio forzado a abandonar las sesiones, quedando enlatado el material por varios años.

David Byron vivió su último año con una seria enfermedad hepática que le provocaba fuertes convulsiones, hasta fallecer de un ataque al corazón a los 38 años, el 28 de febrero de 1985.

Como casi siempre ocurre cuando un artista fallece, fueron lanzados dos trabajos inéditos: en 2003 “Lost and Found” finalmente fue liberado y en 2018 salió “That Was only yesterday: The Last EP”, grabado entre 1983 y 1984.

https://www.youtube.com/watch?v=tIai58859M0

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RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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