Cultura en Declive

By on octubre 14, 2021

Editorial

A estas alturas de una pandemia en vías de ser controlada, es oportuna una reflexión acerca de su influencia en la vida cultural de Yucatán.

Debemos cuestionarnos acerca del movimiento cultural en Yucatán y Mérida, dado que la única justificación que se da sobre el declive que se observa es la mencionada pandemia.

Es buen momento para un análisis, porque si hay abulia, pereza oficial, agotamiento de los creadores o carencia de nuevos proyectos, estos son momentos apropiados para enderezar el rumbo.

No basta que se cite el cierre de los teatros, especialmente en Mérida cuando ya se organizaron para operarlos con sana distancia y observar que el público, así sea reducido, asiste.

Preguntémonos: ¿no pueden operar también los espacios teatrales vacíos para el ensayo de algunas nuevas producciones en teatro y danza, interesando a grupos de creadores para su uso en ensayos?  ¿Se carece de otros proyectos? ¿Las nóminas oficiales de estos espacios y las agrupaciones están sirviendo actualmente como espacios de engorda, de ocio para la burocracia cultural?

¿Se han cambiado los proyectos por simples trayectos? ¿Los grupos teatrales no pueden usar la TV del estado y sus instalaciones para preparar producciones? ¿La TV oficial carece de proyectos para grabar obras históricas o actuaciones de creadores locales? ¿Los teatros no pueden promocionarse por las mañanas con recorridos turísticos? Y conste que puede cobrarse admisión a grupos de visitantes.

Las numerosísimas grabaciones de eventos en videos, preservadas y clasificadas en archivos de la Secretaría de Cultura y las Artes ¿no podrían promocionarse en horarios especiales para grupos interesados? Hay cientos de grabaciones interesantes sin promoción.

¿Es cómodo para el personal artístico de oficinas y nóminas continuar con el “dolce far niente”, “el no hacer nada”?

Las manifestaciones de nuestro teatro regional agonizan.

Los grupos artísticos reconocidos languidecen, cuando los públicos están mostrando interés en acudir y han mostrado interés en los eventos presenciales.

La TV del Estado, los recursos de la UADY, la buena voluntad de las sociedades civiles podría participar en un plan conjunto de rescate de nuestra cultura.

Hay mucha capacidad humana y espacios ociosos en momentos en que se requiere activar de nuevo el movimiento cultural en Yucatán.

Antes que abulia y pereza se reclaman, urgen, acciones por la cultura.

¿QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?

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