Comentarios sobre Little Havana y Alicia Alonso

By on octubre 3, 2019

Acuse de Recibo

Caminando en Little Havana en la Calle 8 de Miami.

ALFONSO HIRAM GARCÍA ACOSTA 

La semana anterior se publicaron un par de artículos en mis columnas “Atisbando Cuba” y “Acuse de Recibo” que provocaron algunos comentarios entre mis lectores de Diario del Sureste, entre ellos algunos que además son colaboradores de este semanario.

Los artículos fueron “Alicia Alonzo con escritores y periodistas” y “Little Havana”, en los que se hacen algunas referencias históricas sobre dichos temas.

Saludos para cada uno de ellos: el Sociólogo José Luis Rivera Paz, compañero de luchas sociales que ahora defiende la pureza del agua peninsular, junto a otros activistas de la UNAM; la Dra., Tanatóloga Laura Salamanca, quien nos ha dado interesantes conversatorios sobre esta especialidad pocas veces tratada y nos regala algunas actuaciones como punta de coro y solista en su tesitura de soprano; Juan Apolo Durán Castillo, maestro rural y pensador liberal que con su pluma nos hace reflexionar sobre la educación en México me escribe: Alfonso, junto con mi esposa Coco disfrutamos tu relato puntual y vivimos todo como si estuviéramos en LITTLE HAVANA. Gracias por el envío. Un abrazo. Juan Apolo”. 

Por vía telefónica charlé con la Dra. Bárbara Elías-Calles, quien dirige el Depto. de Medicina Alternativa en el Hospital de Tercer Nivel “Agostino Neto” de Guantánamo, en el área de Ozonoterapia, quien me curó de una artritis reumatoide hace 12 años y que lee nuestro periódico en la zona más oriental de Cuba.

Raquel Mongiello, escritora de Santa Fe, en Argentina, nos envía saludos y me recuerda que los viernes últimos de cada mes nos dedica un espacio poético en la radio. Recuerda cuando abrimos las puertas a sus escritores del Taller Literario “La Palabra” en el Suplemento Cultural “Diálogo” del Diario del Sureste, donde publicamos una vez por mes el trabajo literario de nuestros compañeros de letras en Argentina.

Siempre es una alegría muy especial poder estrechar lazos culturales en toda la América Latina y el mundo –por la difusión virtual– y estar tan lejos y tan cerca, para comunicarnos y tener imágenes al momento.

La nostalgia nos invade cuando recordamos el aroma a plomo de los linotipos, y los laboratorios para revelar e imprimir los negativos de las cámaras, además de quemar las láminas para montar en las rotativas en el crisol.

Mi reconocimiento a mi amigo y hermano, el Dr. José E. Loyola Fernández, por las palabras que siempre me dedica en sus escritos y sus atenciones en todas las ocasiones que he pisado Cuba. El Dr Loyola fue  vicepresidente primero de la Unión Nacional de escritores y Artistas de Cuba; presidente de los Festivales Internacionales “Boleros de Oro” desde su inicio a la fecha –el mejor festival Latinoamericano sobre este género musical-, además de Doctor en Música, egresado del Instituto “Chopin” de Polonia; director de orquesta, investigador musicólogo, compositor, y autor de una decena de libros sobre temática musical. Ha visitado nuestra ciudad en diversas ocasiones para dar conferencias; además viajó con  su “Charanga de Oro” para alegrar los festejos de enero de nuestra ciudad meridana. Estos son sus comentarios:

“Muchas gracias, hermano Hiram, por dar a conocer tus interesantes y sinceras apreciaciones de nuestro país, y nuestra verdadera Habana. Su réplica de la calle 8 en Miami trata de ser desde la nostalgia un pedacito de la verdadera Habana.

«Te agradezco también tu solidaridad con Cuba, bloqueada por el imperialismo de Estados Unidos y sus aliados marionetas, que ahora recrudecen el bloqueo económico, comercial y financiero en contra de todos los países que en la ONU nos apoyan. Pero una vez más chocarán con la valentía, la inteligencia, sagacidad y cultura del pueblo cubano, que ha sido el valladar que han encontrado los gringos para salir derrotados en su empeño cruel.

«Hermanos como tú son los que hacen que sigamos a la vanguardia de la cultura y la resistencia en Nuestra América, la de José Martí, la de Benito Juárez, Emiliano Zapata, Pancho Villa y la de todos los mexicanos como tú.

«Un fraterno abrazo de José Eulalio Loyola Fernández”.

Agradezco también sus comentarios a nuestro compañero colaborador del Diario del Sureste, el escritor Jorge Pacheco Zavala, que lleva en la sangre su trabajo de formador de talentos literarios, agradeciendo además su invitación para pertenecer como invitado permanente a sus talleres y presentación de libros, manteniéndome actualizado para seguir en la brega de la poesía y la prosa, además de calificarme como cronista. Me conformaría con ser discípulo de Don Renán Irigoyen Rosado, o de Don Juan de la Cabada, con quienes mantuve una firme amistad en Mérida y Campeche, respectivamente. Gracias, Jorge.

“El cronista es un artesano reconstructor, es un edificador que traza con pericia las capas de la historia reciente y pasada antigua, hasta dejar un tejido sano y fresco. El cronista es un restaurador de esencias casi olvidadas en las mazmorras del afán y la vida sin sentido de esta nuestra modernidad; es un historiador que relata los sucesos desde su propia piel y desde la misma planta de sus pies. Los cronistas de nuestro tiempo son conductores de la memoria para las generaciones que no conocen la forma y el fondo del pasado, son afluentes de realidades tan patentes que nos hacen vivir lo que narran, y muchas veces nos duele lo que a ellos les duele.

«El verdadero cronista transfiere vida a través de su palabra, porque su palabra contiene destino, contiene futuro; aunque se encuentre las más de las veces, en el olvido distante.

«La arquitectura narrativa del cronista no se basa en la estética del lenguaje, pero sí en la trascendencia del mismo.  Son, los auténticos cronistas, seres creativos en peligro de extinción.

«Si desaparecen algún día, ¿quién nos contará lo que los libros de historia se callan?  Si se extinguen, ¿quién le dará vida a los episodios anecdóticos que la fría perspectiva del historiador no puede producir?  Tú eres de esa categoría, de esa estirpe inagotable que tiene en sus manos y en su haber la palabra que mantiene viva la memoria de todo aquello que esta increíble tierra produce.

«Mi reconocimiento por tu ardua labor en torno a los vestigios presentes y pasados, porque siempre apuntas a un futuro, que por cierto, concibes siempre con gran optimismo.

«Te saluda con afecto:

«Tu apreciable amigo Jorge Pacheco Zavala.»

Jorge Pacheco Zavala es el Director General de “Voz de Tinta”, que cobija una editorial completa,  “Club de Escritores”; Talleres Literarios que abarcan: Preceptiva Literaria, Cuento, Poesía, Alquimia Literaria y otros; también ofrece Presentación de libros y un foro para los interesados en hacer una carrera en las letras.

Jorge es un magnífico cuentista y escribe una columna semanal en el Diario del Sureste titulada Microficción, que lleva 54 publicaciones hasta el momento, además de ser un compilador de antologías y autor de variados temas en sus libros publicados. Adicionalmente, avalo su calidad de maestro, uno de los mejores didactas con los que he trabajado en Talleres Literarios en el curso de mi vida.

Por este medio van mis agradecimientos a todos por leerme y escribirme.

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