Claroscuros en la FILEY 2017

By on marzo 23, 2017

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Claroscuros en la FILEY 2017

Culminó la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2017, dejando tanto sensaciones positivas como negativas.

Tras 9 días de actividad, esta fiesta de la lectura deja asignaciones pendientes que, de mejorarse, podrán nuevamente apuntalarla como una de las mejores a nivel nacional porque, hay que decirlo: en comparación con la edición anterior, al menos en número de visitantes, esta fue menos atractiva.

Más allá del tormentoso inicio, con una publicidad que evidenció la falta de criterio de sus organizadores, y de una promoción que no correspondió a las expectativas de un evento que se precia de ser internacional, la FILEY siempre congrega a quienes realmente gustan de leer, de adquirir libros y de aprovechar la oportunidad de conocer de cerca a sus autores preferidos. Éstos sin duda estuvieron presentes, pero faltaron los que normalmente acuden contagiados por el entusiasmo de los primeros, aquellos que leen poco o adquieren eventualmente libros, que acompañan a sus amigas y colegas, o simplemente llegan atraídos por la publicidad del evento.

En diversas visitas realizadas a esta feria, platicamos con escritores, promotores, coordinadores de editoriales, vendedores, artistas y público en general para conocer sus impresiones, y en base a estas poder verter nuestra opinión.

María del Carmen Pech Santos, del local de CULTUR, comentó que tuvieron excelentes ventas y visitas frecuentes, quizá porque muchas personas se sienten atraídas por la cultura maya y los atractivos de Yucatán.

El señor Víctor Bautista, de DIFOARTE, cuya sede se encuentra en la Ciudad de México y cuyo local ofreció libros especializados en cursos que van desde dibujo artístico hasta animación en stop motion, comentó que esperaba mayor asistencia. Lo que más le llamó la atención fue que, al ser este un evento organizado por nuestra máxima casa de estudios, la participación de los estudiantes de la UADY no fuera notoria. ‘Considero que les hizo falta promocionar más la feria en sus propias universidades, en sus escuelas; si te fijas, tenemos obras excelentes para estudiantes de comunicación, y no hemos detectado a ningún estudiante. Me gustaría comentarle esto al rector, pues me parece increíble que no se considerara ese punto.’

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En el local dedicado a Cuba, la encargada de plano evitó comentar, limitándose a decir que a ellos les había ido bien.

 En el espacio del GATO LITERARIO su promotor, Isaías Cruz, aseguró que un problema que detectó es que varios colegas no bajan sus precios al llegar a Mérida, lo que termina afectándolos directamente. ‘En Mérida, los costos de los libros se incrementan un 30 por ciento de su precio de lista, en comparación con la Ciudad de México; entonces, si no rebajas ese costo te haces el harakiri solo. A nosotros nos ha ido regular, tirando a bien, porque tenemos obras que no son fáciles de conseguir en otros lugares,’ aseguró.

Luis García, de BOOKMAN, dijo que para ellos las ventas habían sido atractivas precisamente porque, al ser el único local en ofrecer libros en inglés, tenían un público asegurado. ‘Nuestros libros se enfocan, además, a series de televisión, películas y personajes muy conocidos, lo que considero nos da otro valor agregado, y nos permite mantenernos como una alternativa única dentro de esta feria,’ comentó.

Por su parte, Pedro Chan de GANDHI aseguró que a ellos les había ido bien, principalmente durante la venta nocturna del viernes, pues el público ya los conoce y sabe que cuentan con material excelente y precios accesibles. ‘Notamos que este año vino menos gente que el anterior. Pese a ello, las ventas han sido buenas.’

Agustín Hernández de WINBOOK, especializados en material didáctico para niños, aseguró que en esta edición se mejoraron mucho las cuestiones operativas. ‘Desde que llegamos ya estaban diseñadas las áreas de ubicación de los locales, eso nos permitió instalarnos con calma y desde el inicio estar listos para atender al público. La realidad, amigo, es que los que te digan que les fue mal es porque no se ponen las pilas. Aquí te va acorde a cómo te dediques a trabajar,’ señaló con mucha convicción.

Andrés Velázquez de PROCESO no compartió este entusiasmo, ya que aseguró que la afluencia de asistentes bajó significativamente en comparación a otras ediciones. Mencionó también que le llamó mucho la atención que la gente comenzaba a llegar después del mediodía, cuando desde temprano abría la feria. ‘En el programa hubo errores; por ejemplo, fíjese usted: aquí señalan que nosotros estamos ubicados en el local número 18, cuando en realidad estamos en el 12, lo que crea confusión en el público asistente.’

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La gente de GRUPO EDITORIAL TOMO, en cambio, manifestó su alegría pues las ventas fueron muy productivas para ellos.

Algunos otros coordinadores de importantes editoriales prefirieron mantenerse en el anonimato, pero señalaron que fue palpable el descenso de asistentes. De hecho, algunos decidieron traer a menos autores al ver el escándalo inicial que se armó con el polémico poster promocional.

Otro aspecto que la mayoría de los entrevistados recalcaron fue la promoción ya que, como casi siempre ocurre en estos casos, los dados fueron cargados a ciertos medios de comunicación que al parecer no lograron atraer a las audiencias, ya que es evidente que los tiempos han cambiado y es necesario considerar nuevas alternativas de publicidad.

El antropólogo Carlos Villanueva, quien ofreció a la organización la proyección de los cortos de la NASA, los cuales fueron rechazados, señaló que es necesaria una renovación en la promoción. Puso como ejemplo que, habiendo pantallas en todo el recinto, no eran utilizadas para promover las presentaciones de libros y la presencia de varios destacados autores que contaron con poca asistencia, como ocurrió con Bernardo Fernández, Fabio Morábito, Mónica Lavín, Rodrigo Márquez y Francisco Haghenbeck, quienes merecían mayor asistencia.

Varios jóvenes comentaron que hubo autores que ni siquiera sabían que estarían presentes, y de cuya presencia se enteraron tras inspeccionar con lupa el extenso programa que entregaban al ingresar al centro de convenciones.

En otros casos, como el de la destacada escritora Guadalupe Loaeza, las cosas fueron muy positivas, pues su presentación contó con gran aforo, siendo una de las más amenas y divertidas, en gran parte por el don de gente tan carismático de esta dama que presentó su obra ‘Las Yeguas Desbocadas.’

También fue muy positiva la presencia de los talentos locales, tanto los escritores como los músicos: algunos con mayor fortuna que otros presentaron sus propuestas. Sin embargo, una vez más los artistas alternativos que pudieron generar una asistencia más significativa de público brillaron por su ausencia.

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Finalmente, es justo señalar que, para los amantes de la lectura, la feria, con sus aciertos, omisiones y errores, sigue siendo un espacio significativo en el que pueden por varios días regocijarse, adquiriendo libros a precios realmente accesibles, y suspirar por otros fuera del alcance de sus bolsillos, pero que al menos pudieron ojear y tener por un momento en sus manos.

Nos vemos en la próxima edición, esperando que se mejore en algunos aspectos, y se mantengan los aciertos para hacer de la FILEY un evento que realmente deje huella en el plano nacional e internacional.

Que la lectura sea con todos ustedes.

RICARDO PAT

riczeppelin@gmail.com

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