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Nicasio Gallardo Arreaga
Este muchacho ingenuo que tiene alma armoniosa
y un resplandor de aurora que le quema la frente,
habrá de verse diáfano, tan amorosamente
¡como labra un orfebre una piedra preciosa!
¡Su verso es una gema, una fuente, una rosa…!
¡Una gema que luce maravillosamente,
un musical arroyo que se convierte en fuente,
una rosa que impregna la mañana radiosa…!
Él va por el sendero con la lira en la mano,
poniendo en cada nota virginal de su trino
el ensueño presente o el dolor más lejano.
Y como ha saboreado la amargura del vino
que da a veces la Vida, quiero llamarte hermano,
aunque los dos marchemos por distinto camino.
Púrpura y Oro. Revista Mensual Ilustrada de Literatura y Ciencias. Mérida, año II, núm. 21, 24 de marzo de 1928, p. 7.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























