Cadáveres Políticos Insepultos

By on agosto 16, 2019

Editorial

Los años recientes, es más, los años primeros de este nuevo siglo, nos han anunciado cambios trascendentes. Años de altas tecnologías, como también de ajustes políticos internacionales, notables avances, y también visibles retrocesos, porque el sentido de pertenencia de las sociedades se ha afirmado, aunque lo mismo podría decirse de los sistemas de explotación y apetitos de dominio de los grandes países sobre las materias primas y territorios de los débiles.

Las doctrinas políticas enfrentadas, capitalismo y comunismo, han llegado a una entente cordiale en la que no siempre brillan los argumentos en las reuniones de alto nivel y/o acuerdos entre poderosos gobernantes.

Todo lo anterior en los espacios macro, porque en los micro, donde se ubica México, todavía se dan casos de supervivencia de antiguas mañas y liderazgos obsoletos, caducos.

Un gran salto electoral en 2018 arrasó con el antiguo sistema de partidos políticos, e hizo que los votantes unieran voluntades, no en favor de los partidos a que pertenecían los votantes, sino mostrando un rechazo abierto a todos ellos.

La opción electoral más votada, que triunfó, se inclinó hacia un grupo político emergente (MORENA) que mezcló la memoria religiosa y mestiza con su propuesta de movimiento renovador, logrando un triunfo aplastante que prácticamente desapareció del ambiente electoral a todos los partidos políticos de la vieja hornada, PRI – PAN – PRD, y demás acompañantes, que aún no se reponen del aplastante rechazo que recibieron del voto popular.

No obstante, en nuestro espacio micro, a nivel nacional, el PRI está tratando de reagruparse y para ello convocó a elegir a un nuevo dirigente nacional, participando como aspirante una exgobernadora, hecha en el sistema anterior, conocida por su sinsentido político, y su apetencia de los recursos públicos, de las apariencias, mas no a la eficiencia. Las dietas constantes y las cirugías plásticas pueden cambiar, en veces, lastimosamente por cortos períodos las apariencias físicas, pero jamás logran variar las fibras morales inmanentes, como la honestidad, cuando no es un atributo de la persona. Fachadas vemos, interiores no sabemos.

El famoso “cultivo yucateco” ha operado una vez más y la exgobernadora mencionada se sintió de nuevo como brillante estrella del parnaso político para intentar repetir sus triunfos pretéritos en una plaza que creyó disponible y a su alcance, la Presidencia del partido histórico de la Revolución Mexicana, movimiento popular traicionado desde hace muchos años por los “herederos” de ese conflicto social que costó a México más de un millón de muertos.

La lección que no esperaba la ambiciosa, nueva y multimillonaria exgobernante fue definitiva a nivel nacional: NO. Y a nivel local, en su Yucatán original, con sus arcas públicas saqueadas de cientos de millones de pesos, sus conciudadanos le ratificaron el repudio a la más reciente actuación al frente del Ejecutivo Estatal y también le dijeron: NO. Las masas campesinas se lo señalaron también en maya: ¡MÁ!

Que en el nivel nacional rechazaron su candidatura, bueno, puede explicarse porque no la conocían bastante, pero en el ámbito local, con votos exiguos que no llegaron al 20% de los emitidos, ni con las manipulaciones de urnas que ella misma denunció, a sabiendas de que era tan solo una muleta, los yucatecos contemplaron la verdad, esto es, que ya no hay confianza en los antiguos partidos políticos tradicionales.

En cuanto al PRI, menos votarán por ese tipo de candidatos de amplia y reconocida trayectoria corrupta. A lo anterior se adiciona que si los partidos ya son reconocidamente malos, sus candidatos pueden ser aún peores y aglutinar no las simpatías, sino las antipatías, porque se les reconoce con el rechazo contundente a las trayectorias sucias, toleradas antes, censuradas ahora, en una nueva era política de esperanzas frescas para el pueblo mexicano.

Los cadáveres políticos deben ocupar un sitio, es cierto, pero debe ser en un basurero político, o en el cementerio de la Historia.

Los exgobernantes corruptos en Yucatán y México tendrán que reconocer que nuestro país y nuestro Estado no son tierra de zombis.

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