Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Yucatán – VI

By on noviembre 19, 2020

VI

“CALCEHTOK DESDE LA PERSPECTIVA ARQUEOLÓGICA” (*)

 

Eunice Uc González

Elena Canché Manzanero

Facultad de Ciencias Antropológicas

Universidad Autónoma de Yucatán.

 

En este trabajo se pretende dar una descripción somera de las características de la Gruta de Calcehtok, sus cámaras, galerías, pasillos, etc., puntualizando la existencia de elementos arqueológicos, particularmente de petroglifos, para que de esta manera podamos comprender su utilización y la funcionalidad que en ella se dio.

INTRODUCCIÓN

La Gruta de Calcehtok se localiza en las estribaciones de la serranía del Puuc, aproximadamente a tres kilómetros al sur del poblado del mismo nombre ubicado en el municipio de Opichén (fig. 1). Está registrada en el Atlas Arqueológico del Estado de Yucatán con las coordenadas UTM 16Q AT967753, y clasificada como del rango IV (Garza y Kurjack, 1980: 99). Esta cueva ha sido reportada bajo diversos nombres: Actum Spukil o Cueva del Ratón (Mercer, 1975: 21); Cueva de Oxkintok; también es conocida con el nombre de Actun Xpukil (Reddell, 1977). (Foto 1).

ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

En la Gruta de Calcehtok se han realizado estudios tanto espeleológicos y biológicos, así como arqueológicos. El primer investigador científico que estudió la gruta fue Heilprin en 1890 (citado en Hatt, 1953), quien hizo un cálculo aproximado de la profundidad de la cueva; a éste le siguió Henry C. Mercer, en el año de 1895, que realizó excavaciones en esta y otras cuevas con el fin de encontrar el origen del hombre americano. En 1936, A.S. Pearse hizo un estudio de fauna y arqueológicos; el material obtenido en sus excavaciones fue analizado por George W. Brainerd y, de acuerdo con dicho análisis, hubo una ocupación de la cueva del 300 al 1000 d.C. (período Clásico). En 1975, James Reddell (1977) hizo un reconocimiento de la gruta y nos proporciona una descripción de la misma. En 1980, como resultado de las visitas realizadas por el personal del I.N.A.H., y de la Facultad de Ciencias Antropológicas, así como estudiantes de la misma, incluyendo a las que esto escriben, se llevó a cabo una prospección del sitio. En 1986, bajo el auspicio del Proyecto Oxkintok de la Universidad Complutense de Madrid, el arqueólogo Juan Luis Cuevas (1987: 24-31) realizó recorridos tanto en Calcehtok como en cuevas cercanas a Oxkintok.

En los últimos años se han hecho algunos trabajos en otras cuevas tales como Balankanché (Andrews, 1970); Loltún (Velázquez, 1977, 1981; González, 1986) e Xcan (Márquez et al, 1986). Los datos significativos que podemos encontrar en éstas nos proporcionan información de gran interés para inferir la ocupación humana de las mismas y algunas de las actividades que se efectuaron en su interior.

DESCRIPCIÓN DE LA GRUTA (fig. 2)

La Gruta de Calcehtok está considerada como una de las más grandes de la región Puuc. Se desciende a ella por un riel de Decauville a manera de escalera, puesta por don Eusebio Escalante en 1975 (Cuy Vergara, 1983). La boca de la cueva tiene un diámetro de 50 m. aprox., y 5.60 m. de altura. De esta manera se llega a través de este riel a la segunda cámara; cinco metros hacia el este de la cámara anterior se encuentra la cámara número uno, que aún no ha sido explorada. A 10 m. del riel, hacia el noroeste, se encuentra la cámara tres; es una cámara de grandes dimensiones (70 m. de longitud por 50 m. de ancho) en la cual hay una serie de petroglifos que más adelante referiremos.

A partir de la cámara tres, la gruta consta de cuatro accesos de los cuales el número cuatro es al que se refiere este trabajo. Esta ramificación tiene aproximadamente 2 km. de distancia desde la entrada de la gruta hasta la parte final, que al parecer se encuentra bloqueada por un derrumbe.

En la cámara cuatro se puede observar una gran concentración de metales y haltunes, dispuestos de modo que la filtración del agua de la superficie se deposita en ellos. El acceso al interior de la cámara cinco se hace a través de un corredor de 3 m. de largo x 4 m. de ancho en el que se observan muchos tiestos; esta cámara tiene aproximadamente 60 m. de ancho.

La cámara seis tiene un ancho aproximado de 50 m., y nos conduce a un angosto pasillo que nos lleva a una galería de techo bajo cubierta de estalactitas y estalagmitas unidas, formando columnas de diferente diámetro. El pasillo continúa hasta llegar a la cámara siete, de 40 m. de diámetro aproximadamente; entre esta cámara y la número ocho hay un camino de difícil acceso, de 5 m. de largo y 50 cm. de ancho, que comunica a una galería que no ha sido explorada en su totalidad. El camino continúa hacia otro pasillo de 25 m. de distancia por 4 m. de ancho que nos conduce a la cámara ocho, cuyas dimensiones aproximadas son de 20 x 15 m.

Para llegar a la cámara nueve se desciende por una pendiente de 25 m. de largo que termina en un pasadizo (60 cm. de diámetro y 4 m. de longitud) en el que es necesario deslizarse. Al fondo de esta cámara se encuentran tres caminos que desembocan en cámaras; uno de ellos nos lleva a la cámara 10, también llamada “cámara de la cerámica” ya que en ella se halla un número considerable de vasijas tipo Pizarra Muna (800-1000 d.C.); unas tienen formas globulares con asas y otras cilíndricas y están dispuestas en la parte central de la cámara. La ubicación y contexto de las vasijas se puede relacionar con actividades religiosas y rituales hispánicos, ya que las cuevas estaban directamente vinculadas con el inframundo o metnal, también conocido como Xibalbá en el Popol Vuh (Mac Leod y Puleston, 1978: 71). El segundo camino conduce a la cámara 11 que en su totalidad no ha sido explorada; llegar a la cámara 12, también conocida como “cámara del derrumbe”, se hace a través de un pasillo cuya parte central fue bloqueada intencionalmente por un muro hecho con piedras y arcilla que quizá impedía el acceso hacia el área donde se localizan las vasijas, tomando en consideración la posible existencia de otra entrada hacia el final de esta cámara. Esto se infiere en base al gran número de piedras sueltas de gran tamaño que se encuentran desde el techo hasta el piso de ésta. Por lo tanto, la entrada prehispánica pudo estar, en un momento dado, en la cámara 12, puesto que es lo más cercano a la cámara de ofrendas, y el muro pudo haber sido puesto para evitar el paso de la gente una vez que estuvieron colocadas las vasijas. Esta es una explicación del por qué las vasijas se encuentran dentro de dicha cámara, estando el otro acceso a dos kilómetros de distancia de ellas.

Por lo que respecta a la cerámica observada en superficie, puede decirse que abundan los tipos Yokat estriado, Holactún, Teabo Rojo y, sobre todo, Muna Pizarra, característicos del Complejo Cehpech el cual es un indicador de una fuerte ocupación en la gruta durante el período Clásico Tardío (800-1000 d.C.).

*Ponencia presentada en el II Coloquio Internacional de Mayistas, celebrado en la ciudad de Campeche, de 17 al 21 de agosto de 1987.

Continuará la próxima semana…

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