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IX
REPRESENTACIÓN Y ORIENTACIÓN ASTRONÓMICA EN LA ARQUITECTURA DE CHICHÉN ITZÁ
(Continuación…)
EL NADIR SOLAR ENTRE LOS AZTECAS. La ceremonia azteca del Fuego nuevo se realizaba en el momento del cenit de media noche de las Pléyades y del verdadero nadir astronómico del Sol, de fines de noviembre (Milbrath 1980; Broda 1982. Krupp 1982:1983). Huitzilopochtli presidía el evento que celebraba el descenso del Sol en el inframundo. Se celebraba cada cincuenta y dos años cuando el calendario ritual y el año en curso coincidían en un día predeterminado (Milbrath 1980). También había una ceremonia anual conmemorativa del nacimiento de Huitzilopochtli, dios de los guerreros (Jiménez Moreno 1974:56-57), que correspondía al nadir solar de noviembre (Milbrath 1980). Como dios Solar asociado al Sur, Huitzilopochtli representaba, probablemente, el Sol de la temporada seca, desplazándose hacia el extremo Sur en el cielo, y su cumpleaños en noviembre simbolizaba el nacimiento del Sol de la temporada seca (Milbrath 1980). La asociación de Huitzilopochtli a un guerrero puede estar ligada a la creencia de que el Sol necesitaba sacrificios humanos de prisioneros de guerra durante la temporada seca, cuando parecía perder su fuerza a medida que los días menguaban y el sol pasaba más tiempo en el Inframundo.
El avatar de serpiente que Huitzilopochtli lleva en la espalda, o carga como un palo, se distingue por su cuerpo segmentado, patas delanteras como garras y una trompa larga curva con una fila de estrellas. Estas estrellas pueden representar la cola curva de Escorpio que se mueve en conjunción con el Sol en Noviembre en el mes que se celebraba el nacimiento de Huitzilopochtli. Las leyendas afirman específicamente que Huitzilopochtli nació armado con el Xiuhcoatl estrellado, lo que puede ser una metáfora para la conjunción del Sol con Escorpio (Milbrath 1980).
TEMPLO INFERIOR DE LOS JAGUARES. Aunque no tengamos pruebas directas de que el nadir solar era conocido de los Mayas Yucatecos, existen evidencias apoyando esta tesis en las orientaciones arquitectónicas de edificios en Chichén Itzá. La fachada este del Castillo está precisamente orientada hacia la salida del Sol en el momento del nadir solar (Fig. 1). El Templo Interior de los Jaguares tiene una orientación parecida. Las elaboradas escenas esculpidas en el interior del templo todavía reciben la mayor cantidad de luz directa desde la salida del Sol a fines de Noviembre y Enero alrededor del momento del nadir solar.

En los relieves pintados en el interior del templo aparecen cinco filas de guerreros, varias deidades y un disco solar importante. (Marquina 1964:fotos 435, 436; Cohodas 1978:220 – 225) Linnea Wren (1986:21) apunta que la estructura puede ser comparada al Tlacochcalco azteca que era un cuartel general militar y heráldico. El énfasis en los cultos guerreros y la presencia de una deidad solar en la parte superior de los relieves sugiere un culto solar. La orientación precisa hacia el nadir solar indica que estos relieves pueden representar ceremonias militares realizadas a principios de la temporada seca, cuando el Sol saliendo en el horizonte penetra adentro del templo dando vida a los guerreros. El primer nadir solar marca el principio de la temporada seca y el segundo nadir solar la mitad de esta temporada. Los dos nadires encierran un período de actividad agrícola mínima en Yucatán, durante la cual los cultos guerreros pudieron haber sido más importantes.
El nadir solar puede encontrarse en las representaciones astronómicas de los relieves. En el registro superior aparece un disco solar rodeando a un guerrero, o dios solar y una máscara de dios saurio con una trompa curva, parecida a los Xiuhcoatl de la famosa piedra del Sol azteca. La “serpiente de turquesa” con trompa de estrella era importante en la ceremonia anual azteca del Panquetzaliztli y la ceremonia del Fuego nuevo, que se realizaban coincidiendo con el nadir solar de noviembre en el altiplano (Milbrath 1980).
El disco solar con el saurio, del Templo inferior de los Jaguares de Chichén Itzá, puede representar una constelación que se desplaza con el Sol. Dada la orientación del edificio, el arreglo curvo de estrellas puede representar Escorpio el acompañante del Sol en el mes de noviembre.
UNA NUEVA HIEROFANIA EN EL TEMPLO SUPERIOR DE LOS JAGUARES. El 18 de mayo de 1986 tuve la oportunidad de comprobar la existencia en el Templo Superior de los Jaguares de una hierofanía que había propuesto anteriormente (Milbrath 1986) (4). Fotografié un rectángulo de luz del sol cuando penetraba en la cámara interior, como un haz luminoso entre las columnas serpentinas (Fig. 2, 4, 5). Este efecto de luz obra aproximadamente dos o tres semanas, de tal manera que una semana antes y una después del primero y segundo cenit solar (24 de mayo y 21 de julio en Chichén Itzá), la luz del sol poniente llega directamente al centro de la cámara interior, alumbrando el dintel y los murales de la pared del fondo (5). La iluminación de los murales y del dintel puede haber añadido efectos dramáticos a los rituales llevados a cabo en el Templo superior de los Jaguares durante el cenit solar.


LAS PLÉYADES Y LAS “CASCABELES DE LA SERPIENTE DE CASCABEL”. El templo Superior de los Jaguares, con sus columnas en forma de serpiente emplumada, tiene una orientación general hacia el sol poniente durante los cenit solares de mayo y julio, época de la primera y segunda siembra en la latitud de Yucatán (Milbrath 1981:279). (Figs. 3, 6). Propongo aquí que las cascabeles de las columnas serpentinas están relacionadas con las Pléyades llamadas tzab o “los cascabeles de la serpiente cascabel”, por los mayas del tiempo de la conquista (Tozzer 1941:133). La fachada del Templo de los Guerreros, flanqueada de columnas serpentinas con cascabeles, está aún más precisamente orientada hacia la puesta del sol en el momento del cenit, lo que sugiere una relación entre esa orientación y la forma serpentina de las columnas (6).


Durante la mayor parte del período Postclásico en el Norte de Yucatán, el sol estaba en conjunción con las Pléyades en su puesta durante el cenit del mes de mayo. En la latitud de Chichén Itzá, a principios de la era cristiana, el cenit solar del 24 de mayo anunciaba el día en el cual las Pléyades salían en la aurora de más de un mes de invisibilidad (7). En julio el sol estaba en conjunción con Leo, otro grupo de estrellas importantes que puede figurar en la iconografía; pero aquí concentraré mi análisis en la iconografía relativa a las Pléyades.
Las Pléyades deben estar presentes entre las numerosas representaciones de serpientes cascabel en la iconografía maya yucateca. Landa (Tozzer 1941:133) apunta que las Pléyades y Géminis eran las principales estrellas del calendario de los Mayas del Postclásico. Aparecen en el Códice de Madrid (12-18) serpientes “Chicchan”, que ondulan en medio de un calendario. Estas figuras pueden indicar la posición de las Pléyades en relación con eventos solares y agrícolas importantes (Milbrath 1981) (8). El glifo de las Pléyades tiene la misma forma de lo que parecen ser cascabeles en la cola de la serpiente Chicchan (Milbrath 1981). De la misma manera, las cascabeles de las columnas serpentinas del Templo superior de los Jaguares pueden simbolizar la posición de las Pléyades, siendo probablemente Venus la serpiente emplumada y las Pléyades las cascabeles (9).
Entonces, la serpiente emplumada con cascabeles puede hacer referencia a una conjunción, momento en el cual los dos cuerpos astronómicos se mueven juntos en el cielo.
REPRESENTACIONES CELESTES DEL TEMPLO SUPERIOR DE LOS JAGUARES. La metáfora está desarrollada más allá en el dintel del cuarto interior del Templo Superior de los Jaguares, donde aparece un guerrero con una serpiente cascabel emplumada y otro con un disco solar al lado de una deidad con lirio acuático y un glifo de Venus (Cohodas 1978). La ubicación del glifo de Venus en medio de los lirios acuáticos sugiere que el planeta atraviesa el inframundo acuático durante un período de invisibilidad en conjunción con el Sol. El disco solar rodea una cabeza de saurio semejante a la del disco solar del Templo Inferior de los Jaguares, pero sin mandíbula. Los tres lados del dintel representan un tema similar, con el disco solar en el lado sur de la composición (Cohodas 1978:240).
El dintel recibe luz directa en el momento del cenit solar. Las representaciones del sol con la serpiente emplumada pueden estar relacionadas con el cenit de mayo cuando el sol estaba cerca de las Pléyades. El dintel de la puerta representa quizá Venus, las Pléyades y el Sol moviéndose juntos con el cielo, a principios del período de lluvias (10).
El guerrero, o gobernante rodeado por el disco solar, se representa como una deidad que acompaña al Sol. Otra figura humana aparece como deidad acompañante de la serpiente emplumada. Miller (1977) identifica la representación antropomorfa dentro del disco solar como un personaje histórico llamado “Capitán Disco Solar”, pero Wren (1986:25-26) piensa que se trata de una deidad solar. Esta discrepancia se resuelve si la figura representa un ancestro deificado. Una mezcla de astronomía e historia no debe sorprendernos ya que existe en la representación de Pacal muerto en la tapa del sarcófago de Palenque (Schele 1977:48) y es común en la escultura monumental azteca donde aparece el emperador acompañado por el disco solar (como en el Teocalli y la piedra Tizoc).
Astronomía e historia también aparecen combinadas en los murales del Templo Superior de los Jaguares. Miller (1977) analizó el contenido histórico de esos murales sugiriendo la presencia de dos grupos militares opuestos. Coggins (1984:157-160) apoya esta interpretación y añade la presencia de un registro de posiciones de Venus en los murales que se dividen en ocho partes.
Coggins argumenta que los murales representan la división del día en ocho partes, así como la del ciclo de Venus de 584 días en igual número de períodos, empezando con Venus como estrella de la madrugada antes de la aurora y siguiendo hacia el fin de la secuencia con Venus en conjunción inferior a media noche. Los movimientos diarios del sol están, según su interpretación, conceptualmente ligados al ciclo de 584 días de Venus. En realidad, este análisis confunde dos ciclos diferentes y no representa una realidad astronómica. Coggins no da ninguna prueba clara de la división del día en ocho partes entre los mayas, y el ciclo de Venus no se divide en ocho partes sino más bien en cuatro partes: la fase de Venus como estrella matutina, seguida por la fase de conjunción inferior. Sin embargo, existe una división en ocho partes del ciclo de Venus a lo largo de un período de ocho años y es posible que sea este el ciclo representado en la división de los murales.
El año de 365 días y el ciclo de Venus de 584 días coinciden de manera que cada ocho años, Venus regresa a la misma posición en el mismo momento del año, lo que colocaría a Venus en la misma fase (11). Dada la orientación del Templo Superior de los Jaguares hacia la puesta del sol alrededor del cenit solar, parece que las observaciones de Venus desde el templo ocurrieron cerca del cenit solar. Con el predominio de las figuras de serpientes cascabeles emplumadas yo sugeriría que está representada aquí la conjunción de Venus con las Pléyades.
Dada la orientación del Templo al horizonte oeste, los eventos relevantes del ciclo de Venus pueden haber sido la primera y la última aparición de Venus como estrella de la noche, cuando está brevemente visible, poco después de la puesta del Sol en el horizonte al oeste. La primera y última aparición de Venus como estrella de la noche encierran un período de aproximadamente 206 días que está obviamente ligado al calendario ritual. La última aparición de la estrella de la noche señala también la desaparición de Venus en conjunción inferior por un período de ocho días. La división de la secuencia del mural, en ocho partes, puede haber sido ligada al período de conjunción inferior de ocho días o al ciclo de Venus y del Sol de ocho años. Otra posibilidad es que la secuencia se refiere a las posiciones de Venus observada durante los mayores eventos solares (dos solsticios, dos equinoccios, dos cenits y dos nadires, en el transcurso de un año solar particular dividido en ocho partes.
Cuando los murales estaban todavía intactos, dos gobernantes deificados del panel central del muro este estaban iluminados al momento de la puesta del sol alrededor del cenit solar (Figs. 4, 5, 7). El personaje de la izquierda lleva un tocado con una máscara de Chac, un collar de jade rectangular y una nariguera tubular. El de la derecha lleva un pectoral circular de oro y su cuerpo que irradia rayos dorados está rodeado por una serpiente emplumada. Según Coggins (1984:159-160), la figura de la derecha irradia rayos solares, pero Miller (1977:200) argumenta que era la figura de la izquierda la que originalmente llevaba un disco solar, ahora borrado. En todo caso, ambos investigadores están de acuerdo en que el personaje de la izquierda es un gobernante mayoide (Capitán Disco Solar) asociado al disco solar, y la figura de la derecha representa un dirigente tolteca asociado a la serpiente emplumada (Capitán Serpiente). Al igual que Tozzer (1957:137,151-157), también llegan a identificar dos grupos étnicos diferentes, basándose en los detalles de su vestuario y atributos. Cohodas (1978) y Wren (1986:25-26) identifican al Capitán Disco Solar como un dios. Astronomía e historia pueden fusionarse si las figuras son en realidad ancestros deificados, lo que sugeriría paralelos con ciertos linajes mixtecas que pretendían descender del Sol y la Luna (Milbrath 1983).

El Templo de los Jaguares puede combinar historia política con eventos astronómicos. Lounsbury (1982) demuestra que entre los mayas la astronomía se mezcla con cosas políticas, y que la fecha de una batalla representada en Bonampak fue ligada a la conjunción inferior de Venus. En las escenas de combate del Templo Superior de los Jaguares quizá existe una relación similar entre la astrología de Venus y asuntos bélicos. En las representaciones en la cuales predominan los combates, la serpiente emplumada aparece cerca del disco solar, indicando quizá el período de conjunción entre el Sol y Venus como un momento propicio a la guerra de la misma manera que en Bonampak (Lounsbury 1982; Schele y Miller 1986:216-217)
De las escenas del mural que quedan representadas resaltan pequeños personajes, muchos de los cuales parecen ser guerreros armados (Coggins 1984). No se trata aquí de escenas de batallas corrientes porque los dioses bajan a la tierra para participar en ellas. Están representadas varias deidades serpentinas incluyendo diferentes serpientes emplumadas (¿Venus?), una con cascabeles (¿Las Pléyades?), y otras sin cascabeles. El disco solar aparece cuatro veces en las pinturas del Templo Superior de los Jaguares. Otras figuras pueden haber sido borradas pero, en las que quedan, cada disco parece representar un aspecto diferente del Sol, quizás en relación con diferentes estaciones. Todos los discos solares, con excepción de uno están cercanos a la serpiente emplumada. Eso probablemente indica que Venus aparece siempre cercana por su posición como planeta interior (Aveni 1980). Venus también tiene una conexión natural con observaciones orientadas hacia el horizonte ya que el planeta nunca se alza más de 45° encima del horizonte.
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(4) La orientación del Templo de los Jaguares de aproximadamente 16° al este del norte según Aveni (1980:312 Apéndice A) sigue el eje norte-sur, la fachada del Templo Inferior de los Jaguares está orientada más o menos 90° al este de la primera medida (aproximadamente 106°) y la fachada del Templo Superior de los Jaguares está orientada 207° al oeste de la orientación de 16° (alrededor de 286°).
(5) Como lo apunta Aveni (1980:113, Tabla 9), la salida del sol en el momento del cenit ocurre a 291° 27’ medida cercana de la orientación del Templo Sur de los Jaguares. La orientación de este último mira hacia la puerta del Sol alrededor de dos semanas antes del cenit actual.
(6) Aparentemente la forma particular en L de las columnas serpentinas aparece únicamente en Chichén Itzá. Marquina (1946:Lám. 46) reconstruyó de manera errónea la pirámide de Tula con columnas idénticas a las encontradas en Chichén Itzá.
(7) A la latitud 21° norte, muy cercana de la de Chichén Itzá (20° 40’), el sol quedaba en conjunción con las Pléyades del 13 de abril al 18 de mayo, alrededor de los años 500 d.C. Por los años 1000 el Sol estaba en conjunción con las Pléyades del 20 de abril al 23 de mayo (Aveni 1980). Así por los años 1000, el cenit solar el 24 de mayo indicaba la fecha en la cual las Pléyades salían en la madrugada después de casi un mes de invisibilidad en conjunción con el Sol. Durante el período Clásico Terminal, alrededor del cenit solar de mayo, las Pléyades deben haber sido visibles en la aurora en la latitud de Chichén Itzá. Las fechas del Templo Superior de los Jaguares están todavía en discusión, pero no aparecen anteriores a 700 d.C. (Parsons 1969; Cohodas 1978), y una fecha del Clásico Terminal alrededor de 900 d.C. es más probable a la luz de otras evidencias del conjunto del Juego de Pelota (Wren 1986: 13-14).
(8) El estudio de las páginas del Códice de Madrid con la serpiente Chicchan sugiere que las cascabeles de esta serpiente están relacionadas con las Pléyades y que su cuerpo está formado por una constelación cercana llamada Perseus (Milbrath 1981). La serpiente aparece con cascabeles solo en las páginas que describen el período del año durante el cual las Pléyades están visibles. En otras páginas está representada sin cascabel. Mi análisis sugiere que cuando la constelación entera formada por Perseus y las Pléyades era invisible, la página correspondiente a este período en el Códice de Madrid contiene un dios de la muerte cubriendo la serpiente.
(9) La forma en “horquilla” de la serpiente Chicchan está reflejada por la forma de las columnas serpentinas. Sugerí que esta forma poco común de la serpiente en el Códice de Madrid representa la figura formada por las estrellas de Perseus (Milbrath 1981). La forma de las columnas serpentinas puede también referirse a la formación de Perseus y las Pléyades pero la serpiente representa en primer lugar a Venus-Quetzalcoatl. Las cascabeles son probablemente una referencia a una relación calendárica simbólica especial entre Venus y las Pléyades.
(10) Las alineaciones de las ventanas y del nicho de la escalera de Caracol indican que los astrónomos de Chichén Itzá observaban Venus en el horizonte Oeste, en relación con la puesta del sol en el momento del cenit solar. Un muro del nicho superior de la escalera está orientado hacia la puesta cenital del Sol y el otro muro mira hacia la posición más al norte de la puesta de Venus. La ventana No. 1 del Caracol tiene la misma orientación hacia donde se observa Venus poniéndose lo más al norte y la puesta de las Pléyades, mientras la ventana 2 mira hacia la posición más al Sur de la puesta de Venus (Aveni 1980:264-266). Estas posiciones de la puesta de Venus siguen un patrón que se repite cada ocho años.
(11) Esta correspondencia no es exacta y como Lounsbury (1983:4) lo apunta, la diferencia entre el ciclo de Venus de 584.92 días y el número entero de 584 significa que cada 104 años Venus desaparecía 5 días más temprano.
Continuará la próxima semana…





























