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Julio Río C.
Yo tengo sangre de escultor, por eso
amo las puras líneas de tu cuerpo.
Yo tengo sangre de pintor; adoro
el azul transparente de tus ojos.
Es mi sangre de músico, me inspira
de tus palabras la sonora rima.
Y de tus ojos con el tono vivo,
y con las curvas de tu cuerpo, ansío
mi obra inmortal hacer, para cantarla
con el himno triunfal de tus palabras.
El Eco Literario. Edición del lunes de El Eco del Comercio. Mérida, año I, núm. 24, 22 de junio de 1903, p. 5.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























