Arpegios (LXIV)

By on octubre 3, 2019

LXIV

C A N C I Ó N

LA CENICIENTA

 

Sus ojos me miraron sin recelos,

prendidos en la sombra solitaria,

cual si fueran pupilas de los cielos

con fulgores de argenta luminaria.

Cruzaba por mi vera aquella noche

flotando en la penumbra soñolienta,

y en sus alados pies había derroche

de la gracia fugaz de Cenicienta.

Perdí sus huellas en aquel sendero

y esfumóse la luz de su mirada;

pero yo he de encontrar el alhajero

que guarda el piececito de mi amada.

Carlos Renán Cámara Zavala “Chalín”

Continuará la próxima semana…

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