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Argolla (iii)

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La nostalgia de los buenos tiempos

También trabajé como relevador, relevé al Xux (Aristeo Cetina), que era el que preparaba la goma; a Mario Díaz, que era colocador de centros; a Vicente Ortiz, que era ‘pasa vista’; a Mundo Canto, a varios. En casi todos los departamentos de la fábrica trabajé. Este hijo de Chichis era un tipo muy caprichoso, se alteraba por cualquier cosa. Un día tuvimos un problema relacionado con el trabajo. Para fregarme, puso el centro al revés y se voló, yo me molesté, discutimos y terminó en pleito. Nos agarramos a golpes allá por la salida del Cuyo, donde había una calera, ahí por donde están ahora los chiqueros de Wilo Tello. Mario Díaz me acompañó esa tarde. Este Chichis –así le decían, como a su papá– estaba grandote y tenia los brazos largos. Me rompió aquí,” dice y muestra la cicatriz en la ceja izquierda.

Bueno, pues, en todos esos departamentos trabajé. Los jefes eran don José Urtecho y el compositor Acrelio Carrillo, quien fue mi padrino de boda; su esposa era de Umán y él de Akil. Este Acrelio componía muy bien. ¿Recuerdas aquella canción que hicieran famosa las hermanitas Núñez, Reconciliación?,” me pregunta y la empieza a cantar: ‘Quisieeeera comprender que fue mentiraaaaa…que yo te traicioné con otro amoorrr…

“Socorro Ceballos Pérez, mi hermanita, trabajó en la fábrica. Se casó con Luciano Mejía, ‘Pecho ronco’ le decían en Colonia; era hermanito de Nico Mejía,” me comenta sin pausas en su plática el tío de Gaspar y Ángela Ceballos Arce.

Yo marché con tu papá,” me dice con cierto orgullo. “También con el Boh (José Aguilar). Marchamos aquella época más de cuarenta muchachos que hicimos nuestro Servicio Militar. Mi hermano Gaspar marchó con Canuto Alcocer. Estaba aquel carpintero que le decían ‘lunares’ porque tenía en la cara un gran lunar. Su papá era un torero muy popular en la región, se llamaba Álvaro Peniche; era banderillero de la cuadrilla de Pedro Alfaro, lo cornearon en Sacalúm…y falleció.”

En 1961, Felipe González, Ramón Tello y yo, entre otros, recuperamos el sindicato. Ya había uno, pero era un sindicato ‘blanco’, la empresa lo manejaba. Los dirigentes eran Ramiro Villalobos y Marcelino Castillo. Hacían sus asambleas, pero todo era a modo de la empresa. Entonces nos reunimos y acordamos recuperar el sindicato para que sea independiente, de los trabajadores, como debe de ser. Yo salía en las noches a recabar firmas entre los trabajadores, con el riesgo de que me corran y me quede sin trabajo y sin casa. Yo fui el que recolectó las veintiocho firmas para formar el sindicato independiente. Nadie quería hacerlo por el riesgo que se corría.

Américo Diaz, Fernando Aguiñaga, Ramón Tello y Federico Castro fueron los buenos al formar el sindicato, que se recuperó gracias al Lic. Víctor Castillo Vales que nos apoyó. Pudimos recuperar el sindicato en 1961, el número de registro es el 814, no hubo que hacer otro porque ya existía. Se rescató como sindicato independiente, ya no de la empresa, como antes que solo los días 20 de noviembre lo festejaban con cochinita y refrescos. En cambio, el nuevo sindicato que recuperamos, te repito que gracias al apoyo del Lic. Víctor Vales, que dicho sea de paso era dueño de la escuela Rogers Halls de Mérida, para celebrar los aniversarios trajo a los grandes conjuntos de la época como Los Aragón, Los Babys, a Chicken y sus Comandos, a los Tachos de Valladolid, todos esos buenos conjuntos iban a tocar allá en la Colonia, contratados por nuestro sindicato.

Nuestra primera directiva la presidieron Raúl Vázquez, Federico Castro, Ramiro Carrillo, que era el tesorero, y Fernando Aguiñaga. El primer año no logramos gran cosa, pero luego el Lic. Vales redactó un contrato colectivo, que era una copia del sindicato de henequeneros porque él era asesor de los henequeneros. El primer año lo perdimos porque no sabíamos la estructura de un contrato colectivo. Se pedían cosas como láminas para reparar su techo y cosas así que no valían la pena, no pedían cosas que beneficien a todos los trabajadores. El segundo comité lo presidió Felipe González, Ramón Tello y yo; Genaro Mazún era el tesorero, estaba también el hermano de sandrini, aquel que se casó con Ana Torres, no recuerdo cómo se llamaba. Estuvo también Pedro Euán. Yo era delegado general, suplía cuando era necesario al secretario general y al de conflictos, menos al tesorero. Los sustituía cuando ellos no podían viajar. Cinco años estuve allá.

El consejo de administración de la empresa maderera en ese entonces lo presidía el panista Manuel Gómez Morín, pero residía en la ciudad de México. El mero macizo de la empresa en Colonia era Alfredo Peón Ancona, el otro era Felipe Rodríguez, Emilio Zamudio, Carlos Hernández y de ultimo don Pancho Rejón.”

Continuará…

L.C.C. ARIEL LÓPEZ TEJERO

vicentelote63@gmail.com

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