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Carlos Duarte Moreno
Cuando las locuras del hombre fracasan, se siguen llamando locuras; pero cuando alcanzan un éxito venturoso se llaman entonces victorias de la inteligencia humana.
La felicidad no solamente hay que desearla, hay que merecerla.
El matrimonio, teniendo en cuenta las inseguridades de la vida ¿no es un juego de azar?
Para dolor ingenuo, el del niño que pregunta cuándo vuelve su madre muerta.
Aunque los cerdos se bañen con agua limpia, siguen siendo cerdos.
La vida no es más que una pelea, y desgraciado de aquél que no tenga aunque sea su don, artificial o natural, para entablar la lucha.
Los ricos, cuando mueren, tienen la virtud de hacer que todos sus familiares se preocupen por su caja…
Drama en la vida de la oveja: tan mansa, y, por el sonido que emite, dicen que bala.
Las canas, para las mujeres, son heridas de la vida: por eso les ponen agua oxigenada…
Por las recetas de cocina de una mujer se puede decir quién es.
Las estrellas hay que dejarlas donde están: altas, altas, altas…
En los afanes de la vida diaria, silenciosamente, se puede ser un héroe.
Diario del Sureste. Mérida, 16 de agosto de 1963, p. 3.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]




























