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Francisco Villaespesa
Abandona, Poeta, las humanas colmenas
y en tu retiro santo, como quien cumple un rito,
con el hierro oxidado de tus viejas cadenas
forja la nueva imagen de su ideal bendito.
No escuches el amante gemir de las sirenas
ni espantes el dormido silencio con tu grito…
el Poeta es un barco sobre este mar de penas
con el blanco velamen tendido al infinito…
Sé generoso, altivo, dominador y fuerte,
para que en el augusto hierro de tus estrofas
se melle la agresiva corrupción de la Muerte…
Como un indigno harapo tu pesimismo olvida
y a los viles ultrajes y a las villanas mofas,
responde con un Himno magnífico a la vida.
El Popular. Diario Informativo de la Tarde. Mérida, año I, núm. 61, 26 de diciembre de 1921, p. 2.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























