¡Ah, estos pícaros políticos!

By on marzo 23, 2017

Perspectiva

Politiquillos_1

¡Ah, estos pícaros políticos!

“No olvides pensar en el futuro, que pronto estará aquí…”

Don’t Stop, Fleetwood Mac

Llevo casi 30 años trabajando para la iniciativa privada, y después de ese lapso ni remotamente sueño con adquirir un crédito bancario de un millón de dólares para adquirir un departamento en Florida y darlo en renta. No porque no sea emprendedor, me explico, sino porque simplemente me es imposible adquirir semejante deuda y poder pagarla. Lo anterior viene a cuenta cuando escuchamos la ¿excusa/explicación/mea culpa? de la actual presidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática ante la publicación urbi et orbi de la “inversión patrimonial para su hija” en el estado soleado de Florida, en los Estados Unidos: un lujoso departamento con atracadero incluido.

Además de la información, de por sí suficientemente explosiva como para terminar de enterrar las aspiraciones políticas de Alejandra Barrales (líder sindical de sobrecargos devenida en diputada y ahora en adalid de las buenas prácticas de inversión para la familia – la suya, se entiende), también arrojó una perla que tal vez se pierda entre el impacto mismo de la nota: para adquirir el inmueble creó una “sociedad” en la cual ella es la dueña y socia única. Según me informan mis expertos contables, bajo este esquema no le sería necesario a un funcionario reportar sus inmuebles a las autoridades mexicanas, puesto que forman parte de la “sociedad”, y no de la persona física/funcionario. O sea, vaya usted a saber cuántas “sociedades” (del crimen) ya existen, y bajo las cuales nuestros inversionistas políticos han puesto a generar ganancias a partir de los frutos de sus esfuerzos.

Y aún flotaba en el ambiente el maloliente aroma que dejó este asunto del partido del sol amarillo, cuando resulta que a nuestro insigne gobernador del estado lo “ventanean” al exponer que es uno de los seis gobernadores en nuestra hermosa república mexicana que aún no presenta su declaración “3de3”. Al ser entrevistado al respecto, nuestro también orondo y muy ufano – con sonrisa de carcharodon carcarias en sus fotos promocionales – Secretario de Gobierno Rodríguez Asaf saltó con un “solo lo que pida la ley.”

Por si no fuera suficiente con el opaco manejo de los recursos del Escudo Yucatán, ahora resulta que no sabremos con cuánto inició el góber su mandato, ni cómo lo finalizará en términos económicos, inmobiliarios y tampoco en cuanto a “sociedades” de las que pudiera formar parte, y esto no ayuda a generar una atmósfera de confianza ni en él ni en su partido, cuando le conviene sobremanera abonar la mayor cantidad de acciones positivas ante la temporada de grillos que se avecina.

Si a eso agregamos su infame silencio ante la manipulación presupuestal de su predecesora en el puesto – que también redundó en múltiples beneficios y virtudes que de repente la honrada dzemuleña adquirió, además de aquellos que están relacionados con los negocios porcícolas que heredó y que seguramente han generado y siguen generando cientos de millones de beneficios –, y de todo el gabinete que le y se sirvió con la cuchara grande, cuando en su discurso inaugural juró y perjuró que perseguiría la corrupción, no será de extrañarnos que en breve comencemos a escuchar que todos los actores políticos suspirantes a reemplazarlo usen todos estos argumentos contra él, contra su partico, y contra el “ungido.”

Por un largo tiempo, y hasta que comencemos a ver que aquellos que impunemente se han robado nuestros dineros – que ahora pretenden robarnos nuestro futuro – sean castigados, no dejará de ser motivo de agravio que nos enteremos un día sí y otro también de las ingeniosas maneras que estos pretendidos servidores del pueblo han inventado para asegurar su bienestar y el de sus familias en cuarta, y posiblemente quinta generación. ¡Ah, los beneficios de la revolución en sus hijos predilectos!

Desde esta perspectiva, llena de sarcasmo por cierto, poco a poco va aclarándose el panorama que viviremos cuando se anuncie la salida de la caballada. Preocupa que el caballo a la cabeza sea el del populismo y soluciones fáciles, el de la república amorosa, porque no viene siendo más que un fruto del mismo sistema pútrido que nos gobierna desde hace casi un siglo; preocupa aún más que no aparezca en el horizonte un verdadero ciudadano que se comprometa a modificar la inercia y entropía que nos rodea, ni que aquellos que ya detentan los puestos desde los cuales se pudiera modificar para bien nuestro presente hagan algo al respecto.

Pero, como bien decía un gran conductista, la solución a la “preocupación” es la “ocupación”, así que ocupémonos mientras tanto en observar, decantar, y armarnos con suficiente información para tomar una decisión que ayude a cambiar en verdad las cosas.

Gerardo Saviola

gerardo.saviola@gmail.com

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