Actuar con madurez

By on abril 30, 2020

Editorial

El ser humano es un animal gregario, tanto o más que cualquier otro. Vivir en sociedad es un prerrequisito histórico impuesto a los hombres por las circunstancias adversas del entorno, o los peligros que se hacen presentes en el medio ambiente.

Agruparse fue consecuencia lógica para defensa y protección de la vida humana como para facilitar la propia supervivencia y evolución.

De la recolección de productos naturales a una integración colectiva para la cacería se observan avances en los procesos de agrupamiento y una integración paulatina, obligada por las circunstancias ambientales.

Así ha transcurrido nuestra evolución que ahora, por la contingencia de una peligrosa pandemia, se está viendo severamente afectada.

Ante el peligro que entraña continuar con la usual y libre convivencia, que generaría contagios indeseados, es que volvemos la mirada a las experiencias históricas y actuamos en consecuencia.

Las fronteras políticas son rebasadas por el virus.

Los contagios se incrementan en miles momento a momento.

Los muy lamentables fallecimientos de los seres humanos más agotados y frágiles, los ancianos y enfermos, se han visto incrementados con números preocupantes.

Ante ello, la dispersión y el retiro temporal de los escenarios colectivos es lo recomendable y por ahora permite a la población disminuir el riesgo de contagios gracias a la medida de reclusión voluntaria y temporal en domicilios.

Afortunadamente, con muy raras excepciones, así se entiende.

Preservar la vida es la prioridad para las familias, y también responsabilidad de todos los gobiernos del mundo que se están viendo afectados y están a prueba ante sus gobernados.

Es molesto el aislamiento, sí. Pero debemos entender que con ello se incrementa la posibilidad de vida de muchísimas personas. Así debemos comprenderlo y aceptarlo.

Ni héroes, ni mártires. No son tiempos para experimentos humanos o juegos políticos.

Aceptemos conscientemente la reclusión voluntaria como lo que es: una oportunidad para sobrevivir y mantenernos vivos y activos manteniendo las estructuras de nuestra sociedad.

Mantenernos transitoria y voluntariamente dispersos y separados es una medida urgente y recomendable.

Separados hoy, transitoriamente, para continuar nuestra vida social colectiva.

Así sea.

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