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Pedro I. Pérez
Oigo tu canto y su armonioso trino
mi alma enternece o mi aflicción serena:
es una vaga melodía que llena
de entusiasmo febril mi estro divino.
¡Será porque ambos con igual destino
cantar sabemos nuestra dicha o pena,
o que existe una eléctrica cadena
entre el bardo cantor y el peregrino!
¡No sé…! –El poeta a descifrar del ave
no se atreve la incógnita armonía.
¡Sólo él, que canta, sus misterios sabe!
Mas ligado a tu ser por simpatía,
siempre tu acento quejumbroso y suave
pláceme oír al declinar el día.
La Revista de Mérida. Revista de Literatura y Variedades. Mérida, tomo I, 1869, p. 22.
[Compilación y transcripción de José Juan Cervera Fernández]





























