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Los desayunos del Club Amigos de Rock surgieron a petición de un selecto grupo de clientes de Rock Burger Café. En acuerdo con su propietario, el maestro Eric Flota Planco, fijaron su realización el último sábado de cada mes, iniciando a las 9 de la mañana.
En estos reencuentros entre amantes del rock en Rock Burger Café, ubicado en la calle 43, número 397 entre 24 de Pedregales de Tanlum, se demuestra que este género musical genera un sentido muy especial de amistad, camaradería y convivencia, como una especie de comunidad cultural y emocional. La ventaja para las divas roqueras asistentes, músicos y demás personajes es que lo hacen disfrutando de delicioso café y el exquisito menú, con un sabor único, producto de más de 60 años de experiencia como marca.
El único requisito para formar parte del 14o Desayuno, que tendrá verificativo este sábado 30 de mayo, es acudir temprano, para saludar, platicar, tomarse fotos con todos, en este espacio diseñado con posters, fotos y reconocimientos de la trayectoria de Eric Flota Polanco, maestro de la guitarra y miembro destacado de varias agrupaciones de prestigio como Los Yappers, la Fórmula 2, Sonido del Eco, Sueños Indiscretos, Modus Vivendi, Antología Rock Band, Polilla Blues Band y la Fuente del Poder.
De alguna forma, Rock Burger Café es una especie de mini museo. También hay una consola para discos vinilo que puede usarse, una pantalla para ver videos de las más geniales bandas de la historia, e incluso un poster del gran Eric Clapton (Cream, The Yardbirds), a quien más admira su tocayo Eric Flota.
El impacto del rock es innegable. Desde los años 50 hasta hoy, millones de personas han encontrado que el rock favorece la amistad, la camaradería y la convivencia social. Suele vivirse colectivamente, a diferencia de otras expresiones más individuales, porque nació alrededor de conciertos, clubes, bares, festivales, tiendas de discos, programas de radio, fanzines y reuniones entre fans.
Siempre estaré agradecido a mis amigos Jorge Carlos y Javier “Cuco” Cervera Ramírez, quienes demostraron que a veces escuchar rock implica “compartir descubrimientos” con otros colegas. La conversación sobre bandas, discos, guitarristas o conciertos crea vínculos muy rápidamente.
Toda la cultura alrededor del rock genera fenómenos como el nacimiento de clubes de fans, tianguis culturales, comunidades metaleras, coleccionistas, bandas tributo, reuniones de melómanos o van surgiendo proyectos culturales independientes como muchos de los existen en Mérida.
Lo lindo de estos desayunos es que generan ese sentido de pertenencia que nos otorga ser amantes del rock y de todo lo que implica como fenómeno musical y columna vertebral de muchas variantes culturales.

De todo lo aquí reseñado se platica en estos encuentros. Es muy agradable asistir porque se comparten sensibilidad artística, inconformismo, nostalgia, pasión por ciertos valores, o simplemente amor por la música en vivo. Se practica el lenguaje común, se habla de las bandas que han marcado cada vida, se nombra a Black Sabbath, Led Zeppelin, Deep Purple, los Beatles, Rush, Luzbel, rompiendo barreras sociales, generacionales o incluso ideológicas, tomando como punto de unión el rock.
Siempre es interesante conocer cómo surgieron amistades que trascienden al tiempo, amistades de décadas: haciendo fila para conciertos, intercambiando discos, tocando con bandas, conversando en cafés y foros culturales.
Sin que fuera la finalidad, estos desayunos ayudaron a crear un nuevo espacio independiente, apoyando a músicos, a gestores de los movimientos contraculturales, a la difusión artística, e incluso causas sociales.
No olvidemos que en México el rock urbano, el metal y las escenas independientes han generado comunidades muy unidas, especialmente porque durante décadas enfrentaron censura, prejuicios de apoyo comercial, lo que fortaleció mucho la solidaridad interna.
Todos son bienvenidos en Rock Burger Café.
RICARDO PAT





























