Vientos de Tormenta Política

By on febrero 16, 2017

Editorial

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Vientos de Tormenta Política

Una simple observación de las situaciones genéricas de nuestro país nos muestra una miseria lacerante, un desempleo creciente, debacle productiva en el campo, violencia desatada, narcoguerras, una industria entre indecisa y temerosa, y un notorio rechazo popular a la corrupción e impunidad, cuyos perpetradores han recibido de los poderes políticos nacionales tolerancia, cobertura, y hasta perdón y olvido.

Las cifras alegres de gobiernos estatales no convencen ni bastan para cambiar el panorama, así se eroguen recursos financieros infinitos para pagar espacios publicitarios en los que se reciclen frases sonoras, imágenes cuidadosamente preparadas para impactar sicológicamente, o publicitar programas de gobierno o a personajes que los van llevando a cabo.

Las sonrisas congeladas, los coros aplaudidores, los comentarios de periodistas y/o medios a sueldo o sujetos a igualas, nada logra cambiar la perspectiva del ciudadano común, golpeado desde todos los ángulos por una problemática generalizada ajena a su control.

Puede anticiparse que no mejorará en el corto plazo, como tampoco habrán de recibirse noticias halagüeñas en lo económico o político. Por lo contrario, la situación vigente tiende a complicarse aún más por factores externos, es cierto, pero también influyen conflictos internos en lo estatal que anuncian nuevas batallas políticas en el porvenir inmediato.

Por ahora, se ha apuntado como culpable de la ruptura del equilibrio nacional al presidente recién asumido de los Estados Unidos, indiscutible potencia mundial que ve por sus propios intereses. Nosotros, como ha ocurrido históricamente, continuamos siendo, con todos los demás países del continente, su patio trasero.

Pero la guerra interna, la pugna nacional y la local que más nos afectan y afectarán es totalmente “Made in México” y “Made in Yucatán”.

Bien sabemos que 2018 es un año político en México. Yucatán no es excepción.

A nivel nacional, los clanes, los grupos de interés que usualmente deciden a través de partidos las candidaturas para todos los lugares de representación que se propondrán para ocupar mediante el “voto” las posiciones de los poderes Ejecutivo, Legislativo y las alcaldías, ya están valorando sus fichas, no entre los mejores ciudadanos, sino entre sus allegados más fieles y comprometidos con líneas expresas y directas vinculadas a los intereses y conveniencias de unos cuantos.

En Yucatán ya observamos enfrentamientos y golpes bajos. Desde las barricadas oficiales surgen cuestionamientos y agresiones, señalamiento de acciones equivocadas, omitidas, así como fallas de funcionarios de partidos ajenos distintos al partido oficial. Se hace tal señalamiento de fallas y errores ajenos, sin percibir los propios, que siempre son mayores en cantidad y calidad.

Por el ambiente creado, se perciben vientos de tormenta política que se avecinan en el corto plazo para México y nuestra entidad yucateca. Esperemos que, por su magnitud, no se conviertan en hecatombe.

Mantengamos la esperanza de que, en algún día cercano, podamos disfrutar una nueva aurora de fraternidad internacional y justicia social para los habitantes de toda América, y muy especialmente para nuestros compatriotas mexicanos y yucatecos.

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