Un Mundo en Crisis

By on agosto 3, 2017

Editorial

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Un Mundo en Crisis

Este complejo mundo que ha tocado vivir a los habitantes del planeta no muestra históricamente la inteligencia y valores de la raza humana como tal, merecedora de paz, concordia, razonables formas de vivir y crecer en una constante superación colectiva mundial.

Las peleas entre antiguos guerreros eran por espacios para asentarse de manera fija en los cuales, no obstante las contingencias climáticas, pudieran hallar alimento, resguardo, vestido y satisfactores para la vida de sus comunidades.

Algunas mentes estuvieron en desacuerdo y, desde entonces, los caudillos convirtieron la conquista de nuevos espacios en eliminación de otros pueblos, saqueo de sus bienes, esclavitud, imposición de nuevos valores y retorno al salvajismo original.

En un gran salto histórico, se fueron dando tiranías, persecución de los contrarios, acoso y muerte brutal de los perdedores.

Los reinados se convirtieron en estructura base de naciones, imperios y países, siempre con propósitos de prevalencia de uno sobre los otros y saqueo de las riquezas de los oponentes, doquiera que estas se hallasen.

Los grupos de poder, el poder que dan las riquezas acumuladas, sirvió y continúa sirviendo de base a una aristocracia, integrada por los grandes acaparadores de capitales, ociosos o en operaciones especulativas.

Y estamos hablando del origen de los grandes problemas mundiales cuando los poseedores de tan grandes capitales, una verdadera casta integrada por los mismos, anhelan no paz para disfrutar sus riquezas o recursos, sino la alteración de esa paz para incrementar sus riquezas, usualmente mal habidas de origen. Cunde en ellos un ansia desesperada por tener cada día más, al costo que sea.

Las vidas, la salud, la contaminación del medio ambiente, el agotamiento de los recursos naturales, las condiciones precarias de la vida humana, no pasan por su mente. Sus riquezas son primero. El oro es su divisa mental y moral.

Desde hace muchos años han descubierto nuevas formas de acrecentar su poder y capitales, entre las cuales está acceder y controlar el poder político, para maniobrar desde todos los niveles de cada sociedad en beneficio propio.

La plutocracia hace también alianzas internacionales y toma decisiones sobre los destinos del mundo para favorecerse aún más. Estas no son frases especulativas. Los grandes capitalistas son quienes controlan esta era de confrontaciones y crisis donde los extremos de la muerte por hambre, enfermedad o sed, como los retos y confrontaciones en busca de conflictos armados son cosa de todos los días, en tanto en las mansiones y retiros vacacionales de los poderosos capitalistas de hoy se dan excesos como contratar servicios de chefs internacionales exclusivos para su atención familiar, y tratamientos especializados para sus mascotas y animales de compañía.

Los buenos propósitos y principios ideológicos de justicia social de la Revolución Francesa, la rusa, la mexicana, la ruptura de los lazos colonialistas de países explotados durante siglos y ahora supuestamente independientes, naufragan ante el poder extranjero de las mafias internacionales de los grandes capitales especulativos. Las decisiones y el creciente apetito económico de los capitalistas son indetenibles, aunque ya poseen tanto que ni tiempo de contar sus riquezas tendrían en todo su tiempo de vida, antes de heredarla a su dinastía privilegiada.

En Yucatán se conoció a estos grupos como la Casta Divina, calificativo válido para los poseedores de grandes riquezas surgidas del dolor, la explotación, la violencia, el sudor y la sangre de millones de desposeídos a los que una parte se vendió y exportó como esclavos a la isla de Cuba.

Si en nuestro Estado fue una realidad dolorosa, en estos momentos de convulsión social en el mundo la repetición de tales referencias históricas magnificadas nos habla de la dimensión actual de un mundo en crisis.

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