Últimos Relatos de los Experimentos

By on agosto 17, 2017

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XXXII

Últimos Relatos de los Experimentos

Entre los visitantes que frecuentaban para conocer los trabajos, según platicaban nuestros compañeros en cierta ocasión, algunos de ellos ofrecían a los trabajadores cigarros simples y también de “Juanita”, con el fin de conseguir alguna cantidad del producto. Era un tipo de contrabando para enterarse de las cosas que se realizaban en esta hacienda.

En una ocasión vino Don Alfredo con su esposa, y el portero en turno no conocía a la familia y no le dio permiso de pasar; por esta desconfianza y negar el paso fue suficiente para que surgieran dificultades entre el propietario de la finca y el administrador Químico.

Después de dos años de ininterrumpidas labores, en su segunda etapa se presentó un supervisor enviado por el Dr. Robinson. No cabe duda que algún amigo del propietario observaba el movimiento de la Administración de la factoría y creo que señalaba algunos manejos ilícitos en el estado de cuentas que se formulaban sobre el pago de salarios elevados, como aquellos tres dólares que fueron autorizados y que jamás llegaron a devengar los humildes trabajadores, que durante cinco años fueron defraudados en perjuicio de la fábrica y de los mismos. Esta corrupción descubierta originó la clausura y suspensión de labores en aquella planta. Enseguida se hizo el desmantelamiento total de las máquinas y accesorios de la fábrica, y se despidió a todos los trabajadores sin darles liquidación ni indemnización alguna.

La Administración Química de Sub-Productos de Henequén en la hacienda San Antonio Toó duró seis años: de noviembre de 1956 a agosto de 1962.

Las Máquinas de Desfibración que tuvo Too

Como mencionamos en páginas anteriores, la segunda máquina desfibradora de henequén fue instalada en esta hacienda San Antonio Toó, e inaugurada en el mes de enero de 1902, fue puesta en marcha por el ilustre gobernante C. Lic. Don Olegario Molina. Era tipo CATERPILLE (*) con su motora de vapor, duró 36 años, y consistía de un tanque calentador de 8 metros de largo, con hornos de caldera, consumía leña y su chimenea medía 55 pies de altura. Como se dijo, funcionó durante 36 años, después de ese tiempo fue renovada por la experiencia de los paileros y mecánicos que decían que, de seguir funcionando, de un momento a otro podía causar una tragedia, o una catástrofe al estallar la caldera. Debido a estas razones, el copropietario tuvo que instalar otra nueva motora que consumía petróleo crudo. Dicha máquina también dio buenos resultados durante 31 años. Fue renovada en el año de 1969 por una moderna máquina MACLAREN con una velocidad y fuerza de 130 caballos. La máquina MACLAREN sólo funcionó 3 años, porque llegó la instalación de la energía termoeléctrica en esta hacienda en el año de 1968, y por esta razón dicha máquina fue vendida a otra planta.

La desfibradora CATERPILLE (*) funcionó normalmente y su equipo consistía en una entrada de cadenas de bronce que llevaba las hojas de henequén, introduciéndolas en dos ruedas trituradoras, con sus cuchillas del mismo metal, por el lado derecho va el tronco de la hoja, y en el lado izquierdo, la punta del henequén.

Este tren de raspa funcionaba adaptado con un dínamo y un transformador eléctrico, y raspa 25000 hojas por hora, un promedio de 180 mil hojas de henequén liquidaba en una jornada de 8 horas. Pero todo esto fue en la época de buena administración y mantenimiento de planteles limpios que rendían buena productividad; actualmente se encuentran en un ciclo de decadencia y abandono.

(*) N. de la R. – ¿CATERPILLAR?

Venancio Narváez Ek

Continuará la próxima semana…

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