Trayectos, Proyectos y Falsos Ídolos

By on septiembre 21, 2018

Editorial

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Los tiempos de ajuste se agotan en Yucatán y nuestro México. Un gobierno asciende y otro desciende. Dos ámbitos en los que por igual han cambiado las representaciones en los espacios del Poder Ejecutivo y Legislativo.

A estas alturas de la transición, se valoran acciones y personalidades, proyectos a realizar y tiempos de ejecución de los programas gubernamentales de inicio.

Los gobiernos entrantes saben ya de las deficiencias, omisiones y tranzas de los que abandonan las naves oficiales, que no dejan en las mejores condiciones para una correcta navegación. Es más, tales naves, explotadas al máximo y sin atención, padecen de graves deficiencias que harán difícil mantenerlas a flote.

Los procesos de entrega-recepción a que aludimos en comentario anterior ya dieron un balance aproximado de los daños y una visión aproximada de la infraestructura gubernamental en operación. Algunos requerirán ajustes, los cuales influirán en la permanencia o la desaparición de acciones adicionales para que ejerzan los nuevos funcionarios.

Cuando ya parecía que las entregas-recepción darían paso a una acción fluida de las nuevas autoridades, aparecen actos de intolerables abusos de funcionarios, que han pretendido dejar una historia maquillada del desenvolvimiento social y cultural, autoasignándose el papel de héroes y consumadores de los avances “culturales” en Yucatán, con su protagonismo como eje de la historia en la entidad mexicana más golpeada por el jineteo de recursos públicos, incluso para construir palacios a la mediocridad y el enanismo intelectual.

De los trayectos a los proyectos debe existir continuidad, consolidación de acciones y nuevas visiones de avances ciertos, no creados en la mente megalomaníaca de algunos manipuladores de la historia y los presupuestos oficiales.

Por cincuenta años, con el deceso de grandes pensadores, historiadores, creadores – esos sí, sólidos baluartes de la cultura tradicional yucateca–, los advenedizos han creado egoístas nichos de mercado, ajenos a las ideas trascendentes, apropiándose y explotando el culto a su personalidad, desprovista de méritos y calidad moral.

A los trayectos fallidos deben seguir nuevos proyectos creativos, aquellos que enfaticen el valor y la profundidad de nuestras raíces ancestrales.

Aunque caigan los falsos ídolos modernos, la perennidad, la vigorosa cultura ancestral debe continuar brillando por muchos siglos más, como ejemplo perdurable de las raíces que la sostienen.

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