Réquiem Ruso, de William Ryan

By on enero 4, 2018

Libros

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Una bella mujer es torturada salvajemente hasta morir. Sus últimas palabras a su verdugo son: “Te perdono.” Un ex militar ruso, veterano de la Primera Guerra Mundial, futbolista relativamente famoso antes de la conflagración, y ahora Capitán en la División de Investigación Criminal de la Milicia en Moscú, es quien recibe la encomienda de investigar los motivos de tan grotesco y atroz crimen, mientras su investigación es seguida de cerca por la temida NKVD –el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, el organismo ruso que sustituyó a la “Checa”, la policía secreta que, al concluir la revolución de 1917, se encargaba de reprimir, identificar y deshacerse de los enemigos de la ideología revolucionaria–, pues sus hallazgos pudieran afectar intereses identificados con José Stalin, el máximo dirigente de esa nación. Todo lo anterior, en Moscú, en 1936, en la víspera de lo que sería la Segunda Guerra Mundial.

Cuando leí la breve reseña impresa en la contraportada de este libro, otro afortunado hallazgo a muy bajo precio, no me imaginé que el Capitán Alexei Dimitrevich Korolev se convirtiera en uno de mis personajes favoritos del año, acompañando a Myron Bolitar, Cormoran Strike, Harry Hole y Laszlo Kreisler, otros afortunadísimos personajes literarios con que me sonrió el 2017 y cuyas aventuras he comentado en este espacio. Soy de aquellos lectores que aprecia sobremanera a un autor que, además de contar una buena historia, la rodea con el contexto y ambiente adecuado, demostrando su preparación y conocimiento. Libros como Réquiem Ruso no solo entretienen, sino que también educan, y eso los hace doblemente valiosos.

Con gran persistencia y atención a los detalles, un inmenso corazón (dividido por la ausencia de su hijo, quien vive con su madre después de haberse divorciado de ella), y guiado por su fe (proscrita y perseguida en su madre patria a la caída del último de los zares), Korolev va desmadejando el caso, mientras nos relata su vida y la de su unidad investigativa, permitiéndonos conocer la Rusia que, unos cuantos años después, se convertiría en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Mientras investiga, más muertos se acumulan, y el mismo Korolev ignora si lo están vigilando los de la NKVD, o el asesino, o si ambos son lo mismo.

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William Ryan, el autor, nos presenta en Réquiem Ruso a un investigador que resulta un digno predecesor (históricamente hablando) de Arkady Renko, otro gran detective ruso, éste de la postguerra y previo a la caída del Muro de Berlín, fruto de la mente de Martin Cruz Smith, en 1981. Con una narrativa ágil, muy documentada, el autor nos transporta en el tiempo al Moscú en plena construcción de las bases de la futura Unión Soviética, tanto en cuanto a la paranoia como a la infraestructura y método socialista de convivir. Korolev, por ejemplo, es recompensado por su buen trabajo como investigador con una habitación “amplísima” de 12 metros cuadrados, en una habitación que comparte con una viuda con una hija, en un complejo habitacional de los que conocemos como “multifamiliares”. La Checa vigila todas las palabras y actos de la policía, entorpeciendo sus labores e incluso trabajando como infiltrados.

Ryan es un abogado irlandés cuyo primer trabajo literario es precisamente este libro (titulado en su idioma original The Holy Thief, “El Ladrón Sagrado”, que alude al quid del libro), publicado en el 2010. Ha escrito otros dos libros de su personaje Korolev, uno de los cuales está ya en mi lista de lectura de este incipiente 2018, y recientemente publicó su cuarto libro, situado al final de la Segunda Guerra Mundial, por lo que sin duda su base de seguidores crecerá.

Yo ya me cuento entre ellos.

S. Alvarado D.

sergio.alvarado.diaz@hotmail.com

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